“EN EL NUEVO AÑO VIVAMOS LA MISERICORDIA”

Misa de Santa María Madre de Dios

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31 de diciembre de 2015 (Oficina de Prensa).- La noche del hoy, en el marco de la celebración de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, cientos de fieles se congregaron en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa y Te Deum de fin de año, presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, para dar gracias a Dios por todos los dones recibidos, pedir perdón por los errores cometidos durante el año que termina e implorar su bendición durante el nuevo año que comienza.

b14Al iniciar su homilía, Monseñor Eguren reflexionó sobre la necesidad de que todos los católicos empecemos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María: “Con la solemnidad de hoy dedicada a contemplar el misterio de la Maternidad Divina de Santa María, iniciamos un nuevo año. Le pedimos a la Virgen Madre de Dios y nuestra, que nos cubra con su manto maternal cada uno de los días del 2016. Que bajo su guía y protección vivamos este año sin miedos, con la confianza que nos da sabernos amados por el Señor. De otro lado es bueno recordar que aún estamos viviendo el misterio de la Navidad y por tanto que sean los pastores de Belén los que nos ayuden a tener la actitud espiritual correcta propia de estos días: «Ellos se retiraron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído». Asimismo que los ángeles que entonaron el primer villancico de la historia nos muevan a proclamar hoy y durante todo el 2016: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que el Señor ama»; porque sólo cuando el hombre afirma a Dios y lo glorifica es cuando encuentra la paz tanto en su corazón como en su vida social. Recemos hoy por la paz en el Perú pero de manera especial en aquellos lugares del mundo donde hay guerra, persecuciones y terrorismo”.

b6Nuestro Pastor, resaltó también en su homilía, la importancia de esta fiesta y de Santa María como modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación “La fiesta mariana de hoy exalta a María como verdadera Madre de Dios. En Ella resplandece la verdad de Jesucristo: verdadero Dios y verdadero hombre. Proclamar a María como Madre de Dios es confesar a Jesucristo como el único bajo cuyo nombre podemos alcanzar la salvación (ver Hch 4, 12). Jesús no es sólo un sabio, un profeta, o un gran hombre más de la humanidad, sino Dios encarnado, nacido de María, y por tanto la única felicidad posible para todo ser humano: Él es el único camino de salvación, la verdad en plenitud que nos hace libres y la vida que colma y sacia plenamente la nostalgia de infinito de nuestro corazón (ver Jn 14, 6). Por ello da mucha pena ver cómo algunos recurren en estos días a chamanes, adivinos, brujos y a todo clase de supersticiones cuando al único que hay que buscar y acoger con fe y amor es al Señor Jesús”.

b4Finalmente nuestro Arzobispo, exhortó a los presentes a elevar nuestro agradecimiento a Dios, porque todo en nuestra vida proviene de Él, asimismo les invitó a no dejar de abrirse al amor, especialmente en este Jubileo de la Misericordia que hemos iniciado: “En este nuevo año estamos llamados a vivir la misericordia que es la cara más auténtica del amor. Precisamente en su Mensaje del 1 de enero por la Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco nos pide vencer la indiferencia para así forjar un mundo nuevo. El Santo Padre nos alerta que hoy existe una “globalización de la indiferencia”, la cual nace de la indiferencia para con Dios – Amor, y se extiende a los hermanos humanos y a la creación. Nos pide superarla abriéndonos a una “cultura de la solidaridad” exigencia y alma del Evangelio. Sólo así la paz será posible. Hermanos: que en el año 2016 creamos que la misericordia hecha de solidaridad es capaz de forjar la ansiada Civilización del Amor”.

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viernes 1 enero, 2016