EN EL BICENTENARIO, ARZOBISPO LLAMA A LA UNIDAD DE LAS AUTORIDADES PARA EXIGIR EL RESPETO QUE PIURA SE MERECE Y RINDE HOMENAJE A LAS FUERZAS ARMADAS Y POLICÍA NACIONAL

Santa Misa y Te Deum por el Bicentenario del Grito Libertario de nuestra ciudad se realizó desde la Basílica Catedral de Piura

04 de enero de 2021 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, como hace 200 años, en medio de un clima de profundo fervor, se celebró la tradicional Santa Misa y Te Deum con ocasión del Bicentenario del Grito Libertario de Piura. La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., desde la Basílica Catedral de nuestra ciudad.

Observando todos los protocolos de bioseguridad, participaron de la Santa Misa las principales autoridades políticas, civiles y militares de nuestra Región, así como el Dr. Alejandro Neyra Sánchez, Ministro de Cultura del Perú, y los integrantes de la Comisión Nacional Bicentenario quienes al culminar la Eucaristía entonaron el Himno del Te Deum y las sagradas notas del Himno Nacional del Perú.

A continuación, presentamos el texto completo de la Oración Patriótica pronunciada por nuestro Arzobispo esta mañana:

Oración Patriótica del
Señor Arzobispo Metropolitano de Piura
en el Bicentenario del Grito Libertario de Piura

La Proclamación y Jura de la Independencia de Piura

Con especial unción patriótica, nos reunimos hoy para celebrar el Bicentenario del Grito Libertario de Piura y ofrecer la Eucaristía por nuestra querida Región, por sus autoridades y habitantes. También pedimos en esta Santa Misa por nuestra Patria, porque Piura forma parte de un todo más amplio que es nuestro Perú. Que en estos dramáticos momentos que vivimos, el Señor le conceda a nuestro país los dones de la salud, la unidad y la paz, para que se haga realidad el sueño de nuestros mayores: ¡Firme y Feliz por la Unión!   

Señala la historia, que el 04 de enero de 1821, los piuranos decidieron en Cabildo Abierto, en la venerable iglesia de San Francisco, proclamar la Independencia. Piura se unía así al proceso libertario de manera pacífica, sin enfrentamientos armados, mostrando la unidad que reinaba en ella. De esta manera, manifestaba que el espíritu peruano estaba presente en su vida.

El gran mérito de la proclamación de la Independencia en Piura, es que ella se declaró en un acto sereno, fruto de madura inclinación libertaria y del arduo pero sincero diálogo entre los piuranos. Narran asimismo las crónicas que el día 06 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor o Pascua de Reyes, se celebró en nuestra cálida Ciudad una Santa Misa de acción de gracias solemnizada al final con el canto del Himno del Te Deum: A ti, oh Dios, te alabamos.  

Cabe resaltar que la Independencia de Piura se proclama en un recinto religioso, en una iglesia, la de San Francisco. Nuestros antepasados nos dan así una importante lección: Sólo Dios es garante de la libertad. Ellos comprendieron muy bien que el Evangelio del Señor Jesús es la fuente de la salvación y de la libertad genuina, incluso en las cosas temporales. Por eso en este año del Bicentenario reafirmemos todos nuestra condición de cristianos, nuestra fe en Jesucristo, y nuestra pertenencia a Su Iglesia. La libertad que ansiaron nuestros mayores, y que hoy todos también queremos, debe apoyarse sobre el cimiento granítico de la Verdad, que es el Señor Jesús, cuyo conocimiento y seguimiento nos hace verdaderamente libres (ver Jn 8, 32 y 14, 6).  

Nuestros próceres como don Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, Manuel del Valle, Pedro León y Valdez, Miguel y Tomás Arellano, Buenaventura Raygada y José Manuel López, entre otros, nos dejaron la gran lección que sólo en nuestra fe cristiana seremos capaces de construir la Piura justa, unida y próspera que todos anhelamos.

La forja de Piura no puede darse al margen de la fe cristiana, porque ella sella su identidad desde su fundación hace casi 489 años. Tiene que darse necesariamente dentro de ella y desde ella, porque sin el cristianismo Piura y el Perú no pueden entenderse.     

Homenaje a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional

Es bueno también recordar, que la proclamación de la Independencia de Piura no se realizó sino hasta que estuvieron presentes en la iglesia de San Francisco los miembros de las Fuerzas Armadas de aquel entonces. Ese fue el clamor de las autoridades y personas que se dieron cita hace 200 años para proclamar la independencia del poder español. De esta manera nos enseñan que nuestros soldados, marinos, aviadores y policías, son tan peruanos como nosotros, y que sólo existe una sola sociedad conformada por todos los peruanos sin distinción, con y sin uniforme. No existe por tanto aquello de “sociedad civil”, expresión a mi juicio discriminatoria, que pretende excluir injustamente a los peruanos que visten el uniforme de la Patria, quienes, a lo largo de nuestra historia hasta nuestros días, han dado muestras más que suficientes de amor por el Perú entregando sus vidas en un sinnúmero de ocasiones para hacer del Perú una gran y libre Nación. En este Bicentenario piurano, rendimos nuestro homenaje a los peruanos que visten el uniforme de la Patria, quienes, con su sacrificio y entrega diaria, muchas veces incomprendida y en algunos casos sufriendo injusto maltrato, se esfuerzan por contribuir a la seguridad y al desarrollo integral del Perú.  

Estemos también vigilantes frente a intentos oscuros que pretenden redefinir la misión fundamental que tienen nuestras Fuerzas Armadas y que está claramente señalada en el artículo 165 de nuestra Constitución Política que indica que ellas, “tienen como finalidad primordial garantizar la Independencia, soberanía e integridad territorial de la República”. Los roles complementarios de las Fuerzas Armadas no pueden jamás sustituir su misión primordial.

Recientemente, un nuevo héroe se suma a las decenas de efectivos caídos en el VRAEM por la acción criminal de asesinos narcoterroristas. Rezamos esta mañana por el eterno descanso del Oficial de Mar de primera clase, Gustavo Manuel Valladares Neyra, así como por sus familiares y compañeros de armas de nuestra Marina de Guerra.   

Hoy también quiero rendir homenaje a los cerca de 520 policías que han muerto a nivel nacional durante la pandemia por cuidarnos y darnos seguridad. Nuestra Policía, a lo largo de su historia, ha dado sobradas muestras de altruismo y abnegación en favor de nuestro país. No se puede maltratar a toda una Institución, que tendrá sin lugar a dudas muchas cosas que mejorar y algunos miembros que sancionar, pero que no por ello debe ser cuestionada e insultada de forma general. Además, ¿tan fácilmente nos hemos olvidado de los cientos de policías que estuvieron a nuestro lado, junto con nuestras Fuerzas Armadas, durante el Fenómeno del Niño Costero del año 2017 arriesgando su integridad?

El don de la Libertad

La celebración del Grito Libertario de Piura, nos lleva a pensar en el don de la libertad por el cual trabajaron tan ardorosamente nuestros antepasados hace doscientos años. La libertad es el don más grande que Dios hace a la persona humana. Más aún, “la libertad es, en el hombre, signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona”.[1]

Junto con la verdad, la justicia y el amor, la libertad es un valor fundamental de la vida social y es indispensable para el verdadero progreso. La libertad en su genuina comprensión es, “libertad para el bien en el cual solamente reside la felicidad. De este modo el bien es el objetivo de la libertad”.[2]  La libertad nos fue dada no para hacer el mal, sino para hacer el bien. Más aún la libertad es para el amor. Si somos imagen y semejanza de Dios, y Dios es Amor, no sólo hemos sido creados por el Amor, sino que hemos sido creados para el amor. Fuera de este fin, la libertad se convierte en anti-libertad o libertinaje.

Sí queridos hermanos, la libertad que poseemos es libertad para el bien, para crecer en el amor. Sin esta dimensión ética y espiritual de la libertad, no somos auténticamente libres. Nos quedamos esclavos de nuestras pasiones y pecados. El sentido profundo de la libertad consiste en amar, en ser capaz de darse uno mismo a los demás haciéndoles el bien.

Para vivir la libertad para el bien y para el amor, ella tiene que estar unida estrechamente a la verdad. La libertad supone la capacidad de conocer la verdad en su relación con el bien. La verdad es la que hace a las personas, a las comunidades humanas, a las sociedades y a las naciones auténticamente libres, conforme a lo que enseñó Jesús: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 32).

Una libertad que rechace vincularse con la verdad, y a través de ella con la ley moral, caería en lo arbitrario y acabaría por someterse a las pasiones más viles y se destruiría a sí misma. Una libertad así se transforma en amor propio, con desprecio de Dios y del prójimo; amor propio que conduce a la búsqueda desenfrenada del propio interés y que no se deja limitar por ninguna obligación de justicia.

Cuando ello sucede, surgen la corrupción en vez de la honestidad de las autoridades y ciudadanos; el egoísmo antes que la caridad y la solidaridad; la injusticia antes que la equidad; la búsqueda de los propios intereses y de grupo antes que la búsqueda del bien común; el afán de dominio en el ejercicio del poder antes que vivir la autoridad como servicio especialmente para con los más pobres; los crímenes del aborto y la eutanasia antes que el respeto a la inviolabilidad  e intangibilidad de la vida desde la concepción hasta su fin natural; y la violencia en cualquiera de sus formas antes que el diálogo, el entendimiento y el respeto a la dignidad del otro.

El Bicentenario en tiempos de Pandemia

Piura y el Perú, llegan a su Bicentenario asolados por una pandemia implacable que no tiene cuando terminar. Esta mañana elevamos nuestra oración por los miles de piuranos que han fallecido a causa del Covid-19, que realmente son varios miles más de lo que señalan las cifras oficiales. También rezamos por los que están llevando actualmente en sus cuerpos la cruz de este despiadado virus, para quienes pedimos su pronta recuperación.  

Oramos también por las familias que han perdido a uno o más de sus seres queridos o tienen actualmente miembros de sus familias contagiados. También rogamos en esta misa por los médicos, enfermeras y personal de salud que han muerto atendiendo a sus pacientes con dedicación y amor. A nivel nacional han fallecido alrededor de 256 médicos y en Piura son 14 los que han dado sus vidas. El Señor sabrá darles en recompensa la vida eterna, a ellos que supieron dar sus vidas por sus enfermos.

La libertad que hoy celebramos es elemento indispensable del verdadero progreso, por ello esta mañana les pregunto: ¿La Piura del Bicentenario, es una Piura más próspera en lo espiritual y en lo material? Me temo que la respuesta no es del todo positiva.

Veamos brevemente algunos indicadores preocupantes: Como he mencionado, la corrupción es una lacra que no hemos superado y como un cáncer sigue enquistada y creciendo en nuestra vida política y social; la desunión es una dura realidad entre nosotros, sobre todo a nivel de las autoridades; la pobreza y el desempleo muestran indicadores preocupantes; la violencia en la vida familiar, social y particularmente contra las mujeres, muestra niveles alarmantes; la educación pública ha sido la gran relegada durante esta pandemia;  el corrosivo individualismo, que oscurece la dimensión relacional del hombre, poco a poco va extendiendo sus tentáculos sobre nosotros y se manifiesta por ejemplo en la poca observancia por parte de la población de los protocolos de bioseguridad y de las normas impartidas por la autoridad para frenar los contagios; la delincuencia ha incrementado su accionar. A casi cuatro años del Fenómeno del Niño Costero 2017, hay demasiado conformismo, indiferencia, mentira, promesas incumplidas y hasta negligencia en la defensa y promoción de ciertos proyectos que son absolutamente necesarios para el desarrollo integral de Piura y que todos conocemos. Y podríamos seguir la lista, todo lo cual nos revela que estamos muy lejos de que la libertad recibida hace doscientos años, esté realmente abierta a la verdad y al bien, al amor y al bien común, y que urge   hacer una mejor gestión en beneficio de todos, con una especial atención y solicitud por los más pobres y necesitados.

Una red de salud precaria y colapsada

Finalmente, no puedo dejar de referirme al dramático tema sanitario. Nuevamente nuestro precario sistema de salud está a punto de colapsar. En esta hora Piura necesita que sus autoridades estén más unidas que nunca para exigirle con firmeza al Ejecutivo lo que necesitamos para poder hacer frente a la pandemia, ya que están falleciendo diariamente de 3 a 10 piuranos.

En la actualidad no hay personal sanitario, hospitales, camas UCI, oxígeno, respiradores, medicinas, pruebas moleculares y equipos personales de protección, en cantidades suficientes para atender a nuestros enfermos de coronavirus y urge fortalecer el sistema de salud primaria. Mención especial merece el maltrato recibido por el personal de salud contratado durante la pandemia. A muchos les han cancelado sus contratos, a otros como condición para renovárselos se les ha exigido rebajarles sus sueldos, y a muchos no les han dado los bonos extraordinarios prometidos y menos sus certificados de trabajo. ¿Es posible tanto maltrato del Estado a quienes han estado en la primera línea de lucha contra el Covid-19 atendiendo a nuestros enfermos?

Además, y hasta el momento, el Ejecutivo no desembolsa aún el presupuesto solicitado para afrontar el rebrote de la pandemia que ya estamos viviendo, y para colmo el Perú está al final de la cola en cuanto a la vacuna contra el Covid-19, cuando países cercanos y similares a nosotros como Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, y México, ya han comenzado o están por comenzar a vacunar a sus poblaciones. Inclusive Venezuela está próxima a recibir la ansiada vacuna. A todo lo dicho, debemos mencionar la crítica situación del área neonatal de los hospitales de Piura donde las tasas de mortalidad se han incrementado terriblemente, tanto en los recién nacidos como en sus madres, por falta de personal especializado, equipos médicos e infraestructura. ¿Cuántos piuranos más tienen que morir de coronavirus, y cuántos niños recién nacidos y madres piuranas más deben morir para que reaccionemos?

Piura, es la segunda Región con más población del Perú; en el año 2019 Piura aportó el 3,8% del PBI nacional, lo que significa aproximadamente más de veinte mil millones de soles, lo que la convierte en la cuarta economía del Perú. Por tanto: ¿No es justo acaso que se atiendan ya a nuestros pedidos y necesidades? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta indiferencia e injuria de parte del Gobierno Nacional?

Como otras regiones del Perú, sepamos exigir con serenidad, pero con firmeza y unidad, es decir con paz, pero con decisión, lo que Piura en justicia requiere. Ello tendrá que pedirse a través del diálogo franco. Como lo mencioné al inicio de mi alocución, la Proclamación de la Independencia en Piura tuvo un gran mérito: Fue un acto pacífico, de madura inclinación libertaria, fruto de la confianza recíproca y la capacidad de entablar un diálogo constructivo entre todas las partes. En los tiempos actuales que vive el Perú, tiempos marcados por la intransigencia y el sectarismo que conducen a la exaltación y a la violencia, nos viene muy bien este ejemplo y enseñanza de nuestros mayores, ya que el verdadero desarrollo y la auténtica paz se construyen a través de la vía maestra y siempre actual del diálogo, que tiene como finalidad no la supremacía de la fuerza y del interés, sino la afirmación de una justicia ecuánime y solidaria, fundamento seguro y estable para la convivencia.[3]

Desde aquí hago un nuevo llamado a todas nuestras autoridades a que se unan para lograr lo que Piura necesita, sobre todo en este momento en el área de la salud pública.

A pesar de todo, miremos el nuevo año con esperanza, la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podremos ser mejores; la esperanza de que finalmente seremos liberados del mal de esta pandemia y veremos una Piura nueva con hombres nuevos viviendo en progreso y desarrollo integral. La esperanza brota de sabernos amados por el Señor, y con ese amor todo es posible.

A todos les deseo un Feliz Año y le pido a Nuestra Señora de las Mercedes, nuestra querida “Mechita”, que cuide a Piura y a los piuranos, que nos ilumine y guíe. Que Ella nos alcance de su Hijo, el Señor Jesús, los dones de la unidad, el amor fraterno y la salud. Que así sea. Amén.   

San Miguel de Piura, 04 de enero de 2021
Lunes de Feria de Navidad

[1] Constitución Pastoral Gaudium et spes, n. 17.

[2] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Libertatis conscientia, n. 26.

[3] Ver S.S. Benedicto XVI, Mensaje con ocasión del XXX aniversario de la mediación del Papa Juan Pablo II entre Argentina y Chile, 17-X-2008.  

Puede descargar el archivo PDF de esta Oración Patriótica desde AQUÍ

Puede ver el video de la Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo AQUÍ

lunes 4 enero, 2021