“EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA ENSEÑEMOS A ORAR”

Domingo XVII del Tiempo Ordinario

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24 de julio de 2016 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al XVII Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura, ante una gran cantidad de fieles congregados.

domingo-xvii-tiempo-ordinario-7Al iniciar su homilía nuestro Pastor resaltó la maravillosa enseñanza que nos deja Jesús en la oración del Padrenuestro: “Los discípulos no le habrían pedido a Jesús que les enseñase a orar si es que no lo hubiesen visto primero rezar. Si ver orar a un santo o a un hombre de Dios impresiona, imaginemos cuánto más de impresionante y sobrecogedor habrá sido ver al mismo Señor Jesús orar, verlo unido totalmente a su Padre por la oración. Por ello a los discípulos les brotó naturalmente del corazón pedirle: «Enséñanos a orar». Jesús satisface este deseo de los suyos dándonos la preciosa oración del Padrenuestro. Oración que en su sencillez es bella y profunda, y a través de la cual el Maestro nos pide que recemos teniendo en cuenta las cosas básicas de vida: Confesar a Dios como Padre, pedirle que se instaure su Reino, que se haga siempre su voluntad, que nos dé el pan de cada día y también el pan eucarístico, que nos perdone y nos dé la capacidad de perdonar a los demás, y que no permita que caigamos en las trampas y tentaciones del demonio. Hagamos un propósito el día de hoy. Que cuando recemos la oración del Padrenuestro la recemos tomando conciencia de cada una de las cosas que decimos y pedimos en ella, para que de esta manera recemos con fe y con compromiso”.

domingo-xvii-tiempo-ordinario-8En otro momento de su homilía, Monseñor Eguren exhortó a los presentes a que: “En este Año de la Misericordia, les pido a los padres que les enseñen a sus hijos a rezar. Desde las cosas más sencillas como es enseñarles a hacer la señal de la cruz, las oraciones básicas del cristiano, la visita al Santísimo; hasta meditar, leer la Sagrada Escritura y participar adecuadamente en la Misa del Domingo. A todos los exhorto para que vivamos la misericordia enseñándole a los demás a rezar. Nada hay más hermoso que rezar porque como dice el Papa Francisco, «rezar es como respirar. Y la respiración tiene dos fases: Inhalar, o sea meter el aire dentro y exhalar, esto es, dejarlo salir. La vida espiritual se alimenta, se nutre con la oración, y se manifiesta en la misión. Inhalación, la oración, y exhalación, la misión. Cuando respiramos, en la oración, recibimos el aire fresco del Espíritu y al exhalarlo proclamamos a Jesucristo suscitado por el mismo Espíritu. Nadie puede vivir sin respirar». Hagamos de nuestra comunidades y parroquias casas y escuelas de oración”.

domingo-xvii-tiempo-ordinario-3Finalmente, nuestro Arzobispo destacó la importancia de la oración en la vida de todo cristiano, oración que debe nacer de un profundo deseo de encontrarse con Dios: “El Evangelio de hoy (ver Lc 11, 1-13), acaba con dos breves parábolas a través de las cuales Jesús quiere infundir en nosotros dos actitudes en la vida de oración: La perseverancia y la confianza que debemos tener cuando oramos al Padre. Es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer (Lc 18, 1), es necesario pedir para recibir (Mt 7, 7), teniendo presente que Dios es bueno, que siempre nos da cosas buenas, y la mejor de todas: Nos da al Espíritu Santo que todo lo santifica y a todo le da vida. Que María la Virgen Orante, nos enseñe a dar alabanza, gloria, honor y bendición a Dios, sumo y total bien. Esta es la actitud de María cuando proclama el Magnificat: «Mi alma glorifica al Señor»”.

Recemos por la Paz

domingo-xvii-tiempo-ordinario-5Al concluir la Santa Misa nuestro Pastor, haciendo eco del pedido del Papa Francisco, hizo un llamado a todos los presentes a que insistentemente en nuestra oración roguemos al Señor para que cesen los atentados terroristas que los últimos días han asolando diferentes ciudades de Europa, Medio Oriente y Norteamérica. Por que cuando más nos cerca la oscuridad, mayor tiene que ser nuestra suplica al Señor para que la violencia sea vencida con el poder de la oración y la Paz, el respeto, la tolerancia y el amor sean lo que crezca habite en la vida social de todos nosotros, especialmente en estos países que hoy son afligidos con la muerte de tantos inocentes.

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Domingo 24 Julio, 2016