“EL QUE CONTRIBUYE A SALVAR LAS ALMAS DE SUS PRÓJIMOS, SALVA LA SUYA”

Arzobispo celebra Santa Misa con los ancianos desamparados

27 de agosto de 2019 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió en la capilla del asilo de ancianos de nuestra ciudad, la Santa Misa en la festividad de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, fiesta que coincide en nuestro país con la celebración del Día del Adulto Mayor. Participaron de la celebración gran parte de los 88 ancianitos que residen actualmente en el asilo, Sor Irma Calderón Pérez, Superiora de la comunidad de Piura, el Ing. Víctor Palacios, Presidente del Comité de Apoyo, los voluntarios que prestan su servicio en el lugar, religiosas de varias congregaciones, así como los bienhechores de esta hermosa obra de Dios.

Al iniciar su homilía, nuestro Arzobispo destacó la importante y loable labor que realizan desde hace 68 años en Piura las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, manifestándoles su profundo agradecimiento por la entrega generosa y servicial con cerca de cien ancianos que integran el Asilo, muchos de ellos abandonados por sus familias o padeciendo complicadas enfermedades. A ellas les dijo que, siguiendo el pedido de su fundadora, sean siempre buenas, se cuiden mucho, procuren ser cada día más observantes y que tengan gran confianza en que el Señor cuidará que nunca les falte lo necesario”.

En otro momento, Monseñor Eguren recalcó que: “Como nos lo recuerda nuestro querido Papa Francisco: «Un pueblo que no cuida de sus jóvenes y que no preocupa de sus ancianos, es un pueblo sin futuro, un pueblo sin esperanza». Los ancianos son muy importantes porque ellos aportan las raíces, la historia, las tradiciones, la conciencia que necesitamos para saber de dónde venimos y a dónde vamos. Vuestra fundadora se esforzaba cada día por vivir la caridad que es reconocer en el hermano la imagen viva de Cristo, especialmente en los rasgos de su Pasión y Cruz, para prodigarles amor. Siguiendo el ejemplo de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, queramos a nuestros ancianos y abuelos. Ellos se merecen todo nuestro amor agradecido. Rechacemos siempre esa cultura del descarte que el mundo de hoy nos propone y más bien impulsemos una cultura del encuentro donde nadie sea apartado, sino más bien incluido. Valoremos el don de una vida larga que significa presencia de sabiduría y experiencia en nuestras vidas”.

“Queridas hermanas, con el apostolado que ustedes realizan, sirviendo con amor y con paciencia a los ancianos necesitados; demuestran que la persona vale por sí sola, por ser creada a imagen y semejanza de Dios; y que en cualquier fase o condición de su vida resplandece siempre un reflejo de la misma realidad de Dios. Cada vida tiene un valor infinito e incalculable desde su concepción hasta su fin natural. Que la fiesta de hoy las renueve en su vocación y misión y las llene de alegría y amor en su servicio a nuestros ancianos. Como lo decía vuestra fundadora: «que los ancianos estén contentos y que no les falte nada de lo necesario, pues ésta es una de nuestras principales obligaciones, y por lo mismo se debe poner la mayor vigilancia y sumo cuidado para que estén bien asistidos». Sean como ella, dóciles instrumentos del amor de Dios para que así sirvan a Cristo en el prójimo y manifiesten a todos que el amor es real, que salva y que es lo único que llena la vida de sentido y gozo. Nunca olviden que como todo se hace por Dios, el Señor les ayudará en todas las cosas, por ello, en el servicio amoroso a los ancianos y en la fiel observancia de sus Constituciones está vuestra santificación. El que contribuye a salvar las almas de sus prójimos, salva la suya”, concluyó nuestro Arzobispo.

Santa Teresa de Jesús Jornet fundó la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en el año 1872 junto con el sacerdote Saturnino López Novoa. Un año después, en 1873 abrió su primer asilo para ancianos en la ciudad de Valencia. Fue canonizada el 27 de enero de 1974 por San Pablo VI que también la proclamó patrona de la ancianidad en España en 1977. En la actualidad, la congregación cuenta con más de 2.200 religiosas Hermanitas de los Ancianos Desamparados atienden a más de 20 mil ancianos sin recursos en 204 asilos y residencias en 21 países en Europa, Iberoamérica, África y Asia.

martes 27 agosto, 2019