“EL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA ES UN TIEMPO PARA EXPERIMENTAR LA TERNURA DEL AMOR DE DIOS”

Encuentro del Camino Neocatecumenal de Piura con nuestro Arzobispo 

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17 de diciembre de 2015 (Oficina de Prensa).- En un clima de profunda alegría, miembros de las comunidades del Camino Neocatecumenal de Piura tuvieron un emotivo encuentro con nuestro Arzobispo, Mons. José  Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., colmando la Basílica Catedral de nuestra Ciudad para el rezo de las Vísperas, en el marco de la segunda semana de Adviento y al inicio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

1Luego de la proclamación del Evangelio del día, nuestro Pastor dirigió a los miembros del Camino Neocatecumenal unas paternales palabras: “Es una gran alegría poder reencontrarme con ustedes y rezar juntos las Vísperas,  en este tiempo de Adviento, de gozosa espera del Salvador que pronto llegará. En el evangelio hemos escuchado a Jesús hablándonos de cansancio y de agobio. Muchas veces experimentamos en nuestra vida la desesperanza y con ella la desesperación sembradas en nuestro corazón por el demonio, ya que es su estrategia favorita. El Papa Francisco nos reitera constantemente a que “no os dejéis robar la esperanza”.  Por ello Jesús nos dice que hoy que si tenemos problemas, si estamos siendo tentados por el demonio, si estamos perdiendo la alegría, si queremos abandonar el camino, vayamos a Él.  Siempre acudamos a Él, y como lo hizo san Juan en la última cena, recostemos nuestra cabeza en su corazón, recostemos sobre su corazón nuestra vida con sus alegrías y dolores, con sus aciertos y yerros, y allí encontraremos descanso, alivio, porque Él nos ama y en su amor lo podemos todo”.

3“El deseo de Dios a través del Papa Francisco en este Año de la Misericordia – continuó diciendo nuestro Arzobispo – es la necesidad de descubrir el perdón del Padre, que adquiere un rostro y un nombre propio en Cristo. Vivamos nuestra vida como el buen samaritano que se ha encontrado con la misericordia de Dios y siente la urgencia de ir en busca del hermano que lo necesita. El Santo Padre nos dice que este Año Santo es un tiempo para experimentar la ternura del amor de Dios. No puede haber miedo ni temor en aquel que se descubre amado, y esa es la experiencia fundamental que nos quiere transmitir este Jubileo extraordinario de la Misericordia: que cada uno de nosotros se sepa un hijo predilecto del Señor, amado por Él; ello nos llevará después a pedir perdón, a convertirnos y a ser presencia de la misericordia en la vida de los demás”.

4“Al cruzar la Puerta Santa viviremos el signo maravilloso de adentrarnos en el amor de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Como la Virgen María, que es la única que ha tenido la experiencia más profunda de lo que significa ser amada por Dios, debemos romper ese corazón de piedra insensible al amor de Dios, debemos vivir en la plenitud de la gracia como nuestra Madre. Toda nuestra vida es misericordia, porque ese amor volcado hacia nosotros es misericordia. La máxima prueba de ese amor de Dios es que siendo aún nosotros pecadores mandó a su único Hijo a morir por nuestros pecados. En este Año Jubilar vivamos esa experiencia de sentirnos amados, no basta con saberlo, por eso necesitamos de la oración, de la lectio divina, de los sacramentos, pues es ahí donde el corazón comienza a tener una experiencia de un Amor que nos trasciende, de un Amor que no merecemos, pero que a pesar de todo es incondicional e irrevocable”, concluyó Monseñor Eguren.

jueves 17 diciembre, 2015