EL INESTIMABLE DON DE MI BAUTISMO

Fiesta del Bautismo del Señor

“Nunca se puede justificar el mal y la violencia invocando el nombre de Dios"

11 de enero de 2015 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, día en que celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor y con la cual concluye el tiempo litúrgico de Navidad, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa dominical en la Basílica Catedral de Piura ante una gran cantidad de fieles.

Al iniciar su homilía nuestro Pastor manifestó: “Con la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor concluye el tiempo litúrgico de Navidad y comienza el tiempo ordinario. El Bautismo del Señor, es aquel acontecimiento en la vida de Jesús que da comienzo a su vida pública. Por ello y desde ahora, domingo a domingo, la liturgia dominical nos presentará los hechos, las acciones, las enseñanzas y los milagros de la vida de nuestro Salvador Jesucristo, desplegándose ante nosotros el maravilloso misterio de nuestra salvación con toda su belleza y riqueza. Ninguno de nosotros debería perderse entonces ninguna Misa Dominical, porque en ella se hace presente el misterio de Cristo que nos salva con su amor reconciliador”.

 En otro momento Monseñor Eguren reflexionó sobre la grandeza del don del bautismo cristiano: “El bautismo cristiano significa, sobre todo, un nuevo nacimiento, una nueva vida. Jesús dijo: «Si no renaces del agua y del Espíritu Santo, no puedes entrar en el Reino de los cielos» (Jn 3,5). ¿En qué consiste este nuevo nacimiento? A) Con el bautismo de Cristo nacemos a la vida de hijos de Dios. Por el bautismo cristiano nosotros «llegamos a tener parte en la naturaleza de Dios» (2 Pe 1, 4); y «somos realmente hijos de Dios por adopción» (Rom. 8, 16 y Gal 4, 5). B) El bautismo nos incorpora a Cristo, es decir, somos de Cristo, somos cristianos. Y esto nos exige cooperar activamente con la gracia para ser en todo semejantes a Él, el hombre nuevo y perfecto. El bautismo nos exige ser santos, es decir, ser otros “cristos”. C) El Bautismo nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. Pertenecer a la Iglesia de Cristo no es una simple afiliación, como hacerse socio de un club. Los bautizados formamos en Cristo parte de una sola familia y somos hermanos entre nosotros”.

 A continuación agregó nuestro Pastor: “Preguntémonos hoy: ¿Soy consciente del don de mi bautismo y que éste me ha abierto las puertas del Cielo? ¿Le doy gracias al Padre que en Cristo me ha hecho también hijo suyo? ¿Vivo mi bautismo cada día como un NO rotundo al demonio y al pecado y como un SÍ generoso a Jesús y a su Palabra de vida? ¿Comprendo que el bautismo me pide ser santo, es decir ser en todo semejante a Jesús? ¿Soy consciente que la fe está en el centro de mi Bautismo y que por tanto mi bautismo me pide creer en Jesús y creerle a Jesús, y también creer en la Iglesia y creerle a la Iglesia?”.

Nunca se puede justificar el mal y la violencia invocando el nombre de Dios

 Finalmente nuestro Arzobispo manifestó su rechazo ante los atentados terroristas ocurridos recientemente en Francia y en el mundo entero: “Ante los recientes hechos de violencia terrorista registrados en Francia, es oportuno decir que nunca se puede justificar el mal y la violencia invocando el nombre de Dios. Una cosa es la fe y otra muy distinta el fanatismo. La fe es aceptación, el fanatismo es intransigencia. La fe es iluminadora, el fanatismo es cegador. La fe es abierta y fraterna, el fanatismo es cerrado y egocéntrico. La fe es respetuosa, el fanatismo es intolerante. La fe es constructiva, el fanatismo es destructivo. La fe predica la paz, el fanatismo acepta la violencia. La fe es amorosa, el fanatismo implica odio hacia lo diverso. Por ello queridos hermanos la fe y particularmente la cristiana ofrece preciosos recursos para construir una humanidad pacífica, justa y reconciliada, pues ella habla con la verdad y el amor al corazón del hombre.

Nosotros que hemos padecido el terrorismo en el Perú, pidamos a Dios que detenga las graves amenazas que se ciernen sobre la humanidad en estos momentos, en especial a causa del terrorismo. Pidamos por las víctimas de estos días de terror y también por nuestros hermanos en la fe perseguidos hoy particularmente en medio oriente. Que el Señor convierta el corazón de los violentos”.

domingo 11 enero, 2015