EL DEMONIO EXISTE Y QUIERE NUESTRA RUINA

Arzobispo presidió rito de elección de los Catecúmenos

10 de marzo de 2019 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, ante una gran cantidad de fieles congregados en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura celebró la Santa Misa correspondiente al Primer Domingo de Cuaresma, asimismo presidió el rito de la elección donde aceptó a un grupo de 16 catecúmenos quienes acompañados de sus padrinos iniciaron su preparación catequética para poder recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana.

El demonio existe 

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor nos alertó una vez más en torno a la existencia del demonio: “El primer domingo de Cuaresma nos trae el emblemático pasaje de las tentaciones de Jesús en el desierto y su victoria sobre Satanás. Desde el inicio de su pontificado el Papa Francisco nos viene recordando en múltiples ocasiones que el diablo es un ser personal, que existe, que es un ángel caído que se rebeló contra Dios y su designio divino de amor. Su gran mentira es hacernos creer que no existe, que no actúa. Envidioso de la felicidad que nosotros podemos lograr y que él ha perdido para siempre, busca a través de la tentación, hacernos caer y lo que es más más peligroso que nos condenemos, es decir que no nos salvemos. En una palabra, quiere nuestra ruina eterna. El demonio es nuestro adversario, nuestro enemigo, es el calumniador y el príncipe de la mentira, como bien lo llamaba Jesús (ver Jn 8, 44).”     

Jesús ha vencido al tentador y con Él podemos también nosotros vencer 

En otro momento Monseñor Eguren destacó que: “A la luz del Evangelio de hoy (ver Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13), podemos decir sin temor a equivocarnos que Jesús también fue probado en la tentación. ¿Para qué? Para mostrar su solidaridad con nosotros. Él ciertamente no pecó, como nosotros lamentablemente lo hacemos, pero ha sufrido la tentación y la ha vencido para que nosotros, unidos a Él podamos vencerla. A lo largo de toda nuestra vida vamos a ser tentados, lo importante es rechazar la tentación al mal y de esta manera expresarle a Dios nuestro amor y nuestra fidelidad a su voluntad. Al respecto y para darnos ánimo en nuestro combate espiritual San Agustín nos dice: «¿Observas que Cristo fue tentado y no observas que venció? Reconócete a ti mismo en Él tentado y reconócete también en Él vencedor. Él podía prohibir que el diablo lo tentara, pero si no hubiera sido tentado, no te habría dado a ti la enseñanza de cómo vencer en la tentación»”.

Las enseñanzas del pasaje de las tentaciones de Jesús 

Nuestro Arzobispo, siguiendo las enseñanzas del pasaje de las tentaciones del Señor Jesús, reflexionó también en torno a la necesidad de renovarnos auténticamente en nuestra fidelidad y amor a Dios, rechazando la tentación al mal: “El pasaje de las tentaciones de Jesús nos deja muchas enseñanzas provechosas para nuestra vida cristiana y para el combate espiritual que es propio de este tiempo de cuaresma. La primera es que con el diablo y con la tentación nunca se dialoga. Si vemos con atención la escena de las tentaciones, el demonio tiene que tentar por tres caminos diferentes al Señor porque ante cada una de las tentaciones Cristo responde con un NO tajante y radical que no le permite al demonio seguir adelante con su diálogo seductor. Nunca hay que jugar con el demonio, como lo hicieron Adán y Eva, porque como dice el refrán: «el diablo no cambia, pero te puede cambiar a ti». La segunda enseñanza de este pasaje es que las tentaciones preferidas del demonio son las concupiscencias: el placer desordenado, el poder y las riquezas. Jesús resiste y rechaza al demonio con la Sagrada Escritura, enseñándonos así que la Palabra Dios nos permite mantenernos fieles, conservar la gracia de la vida divina en nuestros corazones y de esta manera proteger la vida eterna en nosotros. La Cuaresma tiene que ser un tiempo para crecer en nuestro conocimiento e interiorización de la Palabra de Dios como lo hacía Santa María, porque la Palabra divina es la verdad y la verdad nos hace libres. Finalmente, una última enseñanza que nos deja el pasaje de las tentaciones al comienzo de la Cuaresma es la esperanza: Con Cristo y con María podremos vencer. Si estamos muy unidos a ellos lograremos siempre derrotar y vencer al demonio, así como resistir y rechazar la tentación”. 

Nuevo llamado a la oración, la penitencia y la solidaridad por las lluvias 

Al finalizar su homilía Monseñor Eguren hizo un nuevo llamado a la oración y la solidaridad para con todos quienes están siendo afectados por las lluvias y las inundaciones: “Queridos hermanos y hermanas: quiero reiterarles mi llamado a que durante la Cuaresma intensifiquemos la oración y la penitencia para pedirle al Señor que nos libre de los desastres naturales y de todo mal. Estas dos poderosas armas espirituales que están a nuestro alcance pueden cambiar el curso de los acontecimientos actuales. Finalmente practiquemos la caridad y la solidaridad con aquellas personas y familias que pasan necesidad. Manifestemos en esta Cuaresma que el otro, especialmente los damnificados, es un don que el Señor me da para ayudarle y servirle con amor”. 

Nuevos catecúmenos

Durante la Santa Misa se realizó además la elección de 16 catecúmenos que en la gran fiesta de la Pascua recibirán los sacramentos de la Iniciación Cristiana. A ellos, nuestro Pastor les dijo que los acompañábamos con nuestra alegría y nuestras oraciones. El rito de la elección es como la antepuerta a la vida cristiana. Con alegría volvemos a sorprendernos de la grandeza del amor de Dios que sigue derramando su gracia y llamando a la conversión a todos, en especial a los que no le habían conocido. Los catecúmenos, visiblemente emocionados, hicieron así público su deseo y compromiso de convertirse en cristianos.

domingo 10 marzo, 2019