“EL CORAZÓN DE JESÚS NOS INVITA A SEGUIRLO CON FIRMEZA Y DECISIÓN”

02 de julio de 2019 (Oficina de Prensa).- Numerosas familias de las Urbanizaciones Los Cocos del Chipe, La Ribera, Santa María del Pinar, Quinta Santa Ana y El Golf, así como miembros del Movimiento “Avanzada Católica”, participaron de la Santa Misa presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., y ofrecida en honor al “Sagrado Corazón de Jesús”, al haberse celebrado recientemente su fiesta. Concelebraron la Eucaristía, el R.P. Juan Pablo Fernández, P.E.S., y el R.P. Mauricio Macciotta, P.E.S., a quienes nuestro Pastor les agradeció y animó por su trabajo evangelizador en nuestra Arquidiócesis.

En su homilía nuestro Pastor dijo a los presentes: “La Iglesia rinde especial culto al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, dos corazones plenamente humanos que nos conocen y nos aman, y que en el Cielo no dejan de interceder por nosotros. A ellos podemos acudir en todo momento pero sobre todo en la necesidad y el dolor, para encontrar en ellos consuelo, fortaleza y esperanza”.

Reflexionando sobre el Evangelio del domingo (Lc 9, 51-62), Monseñor Eguren señaló: “Vemos que Jesús tomó la firme resolución de ir a Jerusalén donde será rechazado por los sumos sacerdotes, padecerá, morirá crucificado y a los tres días resucitará. Esta firme decisión de Jesús nos revela cuán fuerte es su Sagrado Corazón y cuánto nos ama, hasta el extremo de dejarse traspasar en la Cruz. Preguntémonos: ¿Como Jesús, tengo yo un corazón firme y decidido para seguirlo, dispuesto a dar valiente testimonio de Él en todo lugar y circunstancia? ¿Estoy dispuesto a mostrarme abiertamente como uno de sus discípulos en mi vida pública a pesar que ello pueda acarrearme rechazo, burlas y oposiciones? En los momentos en que se nos pida dar testimonio de nuestra fe y sufrir oposición por ella, tenemos la bendición de poder confiarnos al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, uno coronado de espinas y el otro traspasado por un espada, para encontrar en ellos la fortaleza necesaria, según lo que reza el Salmo: « ¡Valor, que nuestro corazón se afirme, nosotros que esperamos en el Señor!» (Salmo 30, 24-25)”.

Finalmente nuestro Arzobispo a la luz del Evangelio del domingo reflexionó sobre cuáles son las condiciones para seguirlo: “Vemos que Jesús se dirige a Jerusalén y en su camino se encuentra con varias personas que le piden seguirlo, a lo que el Señor les dice claramente cuáles son las condiciones para ello: No tener una morada estable, es decir sentir la urgencia por la misión evangelizadora no poniendo la seguridad en los medios materiales; saber desprenderse de los afectos humanos; y no ceder a la nostalgia del pasado. Lo apasionante del Evangelio es la franqueza y la transparencia con la que Jesús nos habla y enseña. Esta radicalidad del Evangelio es lo que lo hace tan atractivo, especialmente a los jóvenes en busca del sentido verdadero de sus vidas”, concluyó nuestro Arzobispo.

martes 2 julio, 2019