DOS NUEVAS RELIQUIAS SE VENERAN EN LA BASÍLICA CATEDRAL DE PIURA

19 de junio de 2018 (Oficina de prensa).- Para alegría y veneración de todos los piuranos, dos nuevas reliquias han sido entronizadas en la Basílica Catedral de nuestra ciudad. Se trata de una Reliquia del “Lignum Crucis” o Madero de la Cruz y una Reliquia de primer grado de partículas de hueso de Santo Toribio de Mogrovejo. Ambas reliquias estarán permanentemente expuestas para la veneración de todos los fieles en una urna especial que se encuentra ubicada frente al altar de la Sagrada Familia de la Catedral de Piura.

Origen de las Reliquias

Las Reliquias de la Santa Cruz forman parte de los artículos que se encuentran custodiados en el Archivo Histórico del Arzobispado de Piura, mientras que las Reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo han sido una donación enviada el año 2015 por el Arzobispado de Lima con ocasión de celebrarse el 75º Aniversario de la elevación del rango de Diócesis de Piura al de Arquidiócesis Metropolitana, y además teniendo en cuenta que Santo Toribio de Mogrovejo inició su labor pastoral en nuestras tierras tras desembarcar en el puerto de Paita, una fructífera labor que lo llevó a dedicar 17 de sus 25 años de obispo a recorrer la hostil topografía peruana, como él mismo lo escribiera: “Más de 5,200 leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces de cama y comida”.

Reliquias de la Cruz

Se conoce como “Lignum Crucis” al Madero de la Cruz en el que murió Nuestro Señor Jesucristo, y también a todo fragmento proveniente de la Vera Cruz hallada por Santa Elena entre los años 325 a 327 en el Gólgota de Jerusalén. Se afirma que el descubrimiento sucedió un 3 de mayo y, por ello, la Iglesia Católica celebra en ese día la Fiesta de la Veneración de la Santa Cruz. Hay narraciones acerca de trozos de la cruz desde fines del siglo IV, cuando se comenzó la repartición de fragmentos de la misma. Las de las iglesias eran conservadas en cajas llamadas estaurotecas con forma de cruz y tenían en el centro una cavidad para colocar la reliquia.  

Reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo

Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima y Patrono del Episcopado Latinoamericano, nació en Mayorga (León, España) en 1538. Luego de ser nombrado Arzobispo, llegó al puerto de Paita en marzo de 1581 e hizo por tierra el fatigoso camino hasta su sede. Ingresó en Lima el 12 de mayo de aquel año. Fue un infatigable obispo misionero, gran organizador de la Iglesia sudamericana y protector de los indígenas. Convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataban asuntos relativos a la evangelización de los indios. De esa histórica asamblea salieron luminosas normas de pastoral, así como textos de catecismo en castellano, quechua y aymara (los primeros libros impresos en Sudamérica). Santo Toribio visitó innumerables poblados de su amplísimo territorio, uno de los más extensos y difíciles del mundo. A las visitas pastorales dedicó 17 de sus 25 años de obispo. Recorrió la hostil topografía peruana, desde Chachapoyas y Moyobamba hasta Nazca. La caridad de Cristo lo impulsaba a administrar los sacramentos y a instruir a los fieles, a aliviarlos y ayudarlos. Celebró hasta 13 sínodos. Fundó el Seminario de Lima (1590) y lo puso bajo la advocación de su patrono, Santo Toribio de Astorga. En el Perú, su fiesta litúrgica se celebra el 27 de abril.

Sentido de la veneración de las reliquias

Nuestro Arzobispo, nos ha explicado el por qué los católicos veneramos las reliquias de los santos: “Las veneramos por la convicción que tenemos de que los santos cristianos, al haber participado en la Resurrección de Cristo, no pueden ser considerados simplemente como muertos. Cuando la Iglesia nos invita a venerar los restos mortales de los mártires y de los santos, no olvida que, en definitiva, se trata de pobres partes de cuerpo humano, pero que pertenecían a personas en las que se ha posado la potencia viva de Dios. Las reliquias de los santos son huellas de esa presencia invisible pero real que ilumina las tinieblas del mundo, manifestando el Reino de los Cielos que está dentro de nosotros. En definitiva las reliquias nos conducen a Dios mismo”.

lunes 18 junio, 2018