DEMOS FRUTOS DIGNOS DE CONVERSIÓN

II Domingo de Adviento

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04 de diciembre de 2016 (Oficina de Prensa).- Una afectuosa y calurosa bienvenida recibió Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura a su llegada a la Visita Pastoral que realizó la mañana de hoy a la Parroquia Santo Domingo de Guzmán del Distrito de Tamarindo, donde presidió la Santa Misa correspondiente al II Domingo de Adviento en la que administró el Sacramento de la Confirmación a un grupo de 110 jóvenes y adultos pertenecientes a los distritos de Vichayal, Amotape y Tamarindo. Concelebró la Santa Misa el R.P. Álvaro Carpio Dávalos, CRIC., Párroco del lugar y el R.P. Jaime Gómez Bolaños S.C.V., participaron también el señor Ademar Vega Coveñas, Alcalde del Distrito, los miembros de las diferentes hermandades y cofradías de esta Parroquia así como gran cantidad de fieles devotos que se unieron a los padrinos, catequistas, familiares y amigos de los confirmandos.

confirmaciones-tamarindo-17Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio, nuestro Pastor destacó el importante papel de Juan el Bautista quien preparó el camino para la llegada del Señor: “En el Adviento, aparece hoy la fuerte personalidad religiosa de San Juan el Bautista (ver Mt 3, 1-12). Su figura es siempre actual y necesaria. A San Juan sólo lo consumía una cosa: realizar bien su misión que consistía en preparar los caminos al Señor enderezando sus sendas. ¿Y cómo preparaba Juan la venida de Jesús? Invitando a todos a la conversión: «Conviértanse porque ha llegado el Reino de los Cielos…Den frutos dignos de conversión». Juan nos recuerda que la preparación adecuada para acoger al Señor Jesús que viene a nosotros es la conversión, es decir el cambio de vida para que ésta sea conforme al Evangelio. En este tiempo de expectativa lo que debemos hacer es examinar cuidadosamente nuestra vida y quitar de ella todo lo que esté en contraste con el Evangelio, es decir remover de nuestro corazón todo aquello que sea un obstáculo para que Jesús viva plenamente en nosotros. La conversión consiste en un proceso dinámico por el cual nos despojamos del hombre viejo y nos revestimos del nuevo (ver Col 3, 9-10), todo ello con el fin de poder alcanzar la plena configuración con el Señor Jesús, el hombre nuevo y perfecto, hasta poder llegar a exclamar: «Vivo yo pero no yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2, 20). Ciertamente este proceso configurante no se puede realizar sin la ayuda de la gracia. Nuestros solos esfuerzos humanos no alcanzan, por ello también nosotros con humildad hoy y siempre debemos decir: «Por la gracia de Dios soy lo que soy» (1 Cor 15, 10).

confirmaciones-tamarindo-13Monseñor Eguren exhortó a los presentes a mantenerse siempre alertas y a la espera: “Hermanos el tiempo es apremiante porque como nos dice San Juan, el Señor está cerca y «el hacha ya está lista para derribar de raíz a los árboles; por tanto, todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego». «Él recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que nunca se apagará». Por tanto llevemos desde ya una vida sobria, austera, desprendida de los bienes materiales que nos esclavizan y nos distraen, y más bien despertemos al deseo de los bienes eternos. San Juan el Bautista nos da el ejemplo vistiendo y comiendo sencilla y austeramente, haciendo del Señor Jesús y de la salvación de los demás, la pasión dominante de su corazón y de su vida entera”.

confirmaciones-tamarindo-3Finalmente nuestro Arzobispo resaltó la importancia de este tiempo Adviento como camino de preparación: “El Adviento debe ser un tiempo para que Jesús venga a nosotros y con su poder salvador nos libere del pecado y del mal, y a la vez despierte en nosotros los anhelos profundos de verdad, de amor, de bondad, de belleza y de santidad que duermen en lo más profundo de nuestro corazón. El Adviento debe ser un tiempo para que nos comprometamos a preparar el camino del Señor y enderezar sus sendas. Hoy en día hay muchos caminos torcidos, para comenzar debemos enderezar nuestro corazón por la conversión, pero también hay que trabajar desde nuestra fe cristiana por construir en el mundo la ansiada Civilización del Amor, enderezando los caminos torcidos de la indiferencia, del egoísmo, de la corrupción y de la injusticia. Lo haremos viviendo la caridad, la generosidad, la honestidad y la justicia; acordándonos de los pobres, de los débiles e indefensos como son los niños por nacer, de los excluidos, de los abandonados de los que pasan necesidad. Que el Adviento sea para cada uno de nosotros una ocasión preciosa para ser un nuevo Juan el Bautista que con voz potente y clara anuncie a todos la necesidad de la conversión y de construir un mundo nuevo por medio de la fantasía de la caridad y de la misericordia”.

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domingo 4 diciembre, 2016