DEMOS AL MUNDO EL SABOR Y EL CALOR DE NUESTRA FE

Santa Misa Dominical

07 de febrero de 2017 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de fieles reunidos, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al V Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje de las lecturas del día, Nuestro Arzobispo dijo a los presentes: “Queridos hermanos y hermanas: hoy domingo el Señor Jesús en base a dos fuertes y hermosas imágenes describe nuestra misión como discípulos suyos: ser sal de la tierra y luz del mundo (ver Mt 5,13-16). En otras palabras: así como la sal incide dando sabor a las comidas, y la luz se difunde ahí donde está, nosotros los discípulos de Jesús debemos incidir y difundir los valores del Evangelio ahí donde estemos. Esta tarea la realizaremos con la palabra valiente, pero también con nuestras buenas obras, por eso el Señor es claro en decirnos: «Brille vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Estamos llamados a compartir y difundir nuestra fe con los demás anunciándola pero también con nuestras obras de santidad. Las palabras convencen pero es el ejemplo el que arrastra. De otro lado la función de la sal no es sólo dar sabor sino la de conservar los alimentos de la corrupción. De igual forma a través de nuestra vida cristiana coherente los cristianos estamos llamados a preservar en el mundo la verdad y el amor para que éste no se corrompa y pudra por la mentira y el egoísmo”.

En otro momento Monseñor Eguren nos exhortó a buscar imitar más a Cristo y no dejarse llevar por los criterios del mundo: “El Señor nos previene de dos peligros: la sal se puede volver sosa, insulsa, y la luz se puede apagar o esconder. ¿Puede esto ocurrirnos? Lamentablemente sí. ¿Cómo? Si dejamos de pensar, sentir y actuar como Cristo, y comenzamos a asumir los criterios del mundo como son entre otros el individualismo, el egoísmo y el consumismo, y nos dejarnos seducir por el ansia de tener, poder y placer impuro. Si permitimos que el mundo con sus anti valores se apodere de nosotros, entonces dejaremos de incidir sobre la realidad y dejaremos de guiar a la sociedad por el camino de la verdadera vida. Por eso es tan importante renovarse continuamente en el seguimiento de Jesús, vivir una metanoia constante, es decir adquirir cada vez más la forma de pensar de Cristo para así sentir y actuar como Él lo haría si estuviera en mi lugar. Que esta Santa Misa avive en nosotros el deseo de ser santos porque nuestra meta y nuestro horizonte no es otro sino alcanzar la plena madurez en Cristo”.

“Recientemente he escrito una carta sobre la emergencia producida por las lluvias e inundaciones. Los exhorto a que por nuestra caridad y solidaridad para con aquellos que lo han perdido todo o viven situaciones de precariedad, abramos la puerta de nuestro corazón a cualquier necesitado, sea éste un vecino nuestro o un pobre desconocido, reconociendo en él o en ella el rostro de Jesús y dándole nuestra asistencia y caridad. A María Santísima, Nuestra Señora de las Mercedes, encomendamos nuestra seguridad, nuestra vida y la de nuestros hermanos”, concluyó nuestro Pastor.

 

Martes 7 Febrero, 2017