“COMO SANTIAGO APOSTOL, SEAMOS VALIENTES TESTIGOS DE CRISTO Y SERVIDORES DE LOS HERMANOS”

Arzobispo preside Santa Misa en honor al Apóstol Santiago en la iglesia más antigua del Perú

03 de agosto de 2018 (Oficina de Prensa).- Ante una multitud de fieles reunidos en la iglesia “San Lucas” de Colán – Paita, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa en honor a Santiago Apóstol, cuya festividad se celebra en este lugar desde el año 1535. Concelebraron la Eucaristía el Párroco R.P. Álvaro Carpio, C.R.I.C., el R.P. Víctor Hugo Cruz, C.R.I.C., y el R.P. Rediberto Lazo, C.R.I.C. Estuvieron también presentes el Sr. Reymundo Dioses Guzmán, Alcalde Provincial de Paita, el Sr. Mariano Morales, Alcalde Encargado del Distrito de Colán, el Sr. Leoncio Ruiz, Alcalde del Centro Poblado de San Lucas de Colán, el Sr. Rai Erickson Prieto, Presidente de la Cofradía del Apóstol Santiago – 2018 en este Centro Poblado y el Sr. Máximo Ayala Arguello, Presidente de la Hermandad del Apóstol Santiago en San Lucas de Colán. Asimismo los niños integrantes del Coro “Amiguitos de Jesús” acompañaron con sus melodiosas voces la celebración.

Durante su homilía nuestro Pastor resaltó algunos de los rasgos más importantes de la figura de Santiago “el Mayor” y sus enseñanzas para nosotros: “La personalidad de Santiago lo llevó a ser el primer Obispo de Jerusalén y también el primero de entre los doce apóstoles en morir martirizado. Santiago entrega su vida por Jesús, su fe en Cristo lo lleva a confesarlo hasta el final de su vida. Asimismo la tradición nos cuenta que Santiago evangelizó las tierras de España antes de su martirio. Es ahí donde desalentado por los pobres frutos apostólicos y de conversión, la Virgen María se le aparece en el Pilar de Zaragoza para fortalecer su esperanza. Puede ser que a nosotros, como a Santiago, muchas veces nos pase esto en nuestra misión evangelizadora y nos sintamos desanimados por no ver el cambio de vida de nuestros familiares, compañeros de trabajo o de estudios, amigos y personas de la comunidad. Pero no perdamos la esperanza, pues contamos con el apoyo del Señor y la presencia amorosa de la Virgen que nos alienta en anunciar a Cristo a tiempo y a destiempo”.  

“Cuando el Señor llama a Santiago y a su hermano Juan a que lo sigan – continuó nuestro Pastor – les deja claro que la autoridad ha de ser entendida como un servicio. Jesús les dice que el que quiera ser primero que se haga el servidor y el esclavo de todos. Estas palabras son muy actuales en las circunstancias actuales que atraviesa el país. Hoy muchas veces se entiende mal la política, y es que la virtud más asociada a la política no es el poder, sino el amor hecho servicio. Ahí donde el Señor nos ha puesto, sea grande o pequeña la responsabilidad que nos haya dado, debemos servir a nuestros semejantes y trabajar por el bien común, dedicándonos a proteger y ayudar sobre todo a los más pobres y necesitados, a los descartados, a los más frágiles y vulnerables. Debemos buscar servir y no ser servidos”.

“Por otro lado, Santiago nunca sintió celos de su hermano Juan, a quien Jesús quería tanto. Al contrario, siempre supo respetar esa predilección del Señor, lo cual nos deja otro valioso ejemplo a seguir: el vivir la solidaridad, la fraternidad y la hermandad entre nosotros, que no hayan envidias que nos lleven a rivalidades o a enfrentamientos, sino alegrémonos siempre por el éxito de los demás”. Este es el llamado que Jesús y el Apóstol Santiago nos hacen hoy en su fiesta”.

“Finalmente, – exhortó Monseñor Eguren – que la fiesta de Santiago Apóstol renueve en nosotros las raíces de nuestra fe. El Perú no puede entenderse sin la fe cristiana, que hizo posible la unión entre lo hispano y lo nativo, que unió lo mejor de dos continentes en una nueva cultura mestiza, y que dio lugar a una realidad nueva que es la peruanidad. No perdamos esa raíz cristiana que es la más vigorosa de nuestra identidad y la que le da sentido a nuestra alma peruana. Que el ver a Santiago cabalgando triunfante con su espada en mano nos recuerde también la victoria de nuestra fe. El mal, la muerte y el pecado ya han sido vencidos por Cristo. Esa es la esperanza que debemos llevar siempre en nuestro corazón. Mantengamos esa esperanza viva y unámonos a las huestes de Santiago para que también con la propia santidad de vida y nuestras obras de amor contribuyamos a que el Reino de Jesús se haga cada vez más fuerte en medio del mundo”.

jueves 2 agosto, 2018