“COMO SAN JUAN SEAN VALIENTES ANUNCIADORES DEL MISTERIO DE DIOS HECHO CARNE”

Arzobispo ordena 4 nuevos diáconos para Piura y Tumbes

27 de diciembre de 2019 (Oficina de prensa).- La mañana de hoy, día en que la Iglesia celebra con júbilo la Fiesta de San Juan, apóstol y evangelista, fueron ordenados cuatro nuevos diáconos para nuestra Arquidiócesis. Francisco Franklin Alvines Palacios, Luis Mariano López Abarca, Diego Daniel Mechato Cabrera y Juan Manuel Sánchez Nieves, recibieron la imposición de manos de parte de nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V. La celebración que se realizó en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, fue concelebrada por cerca de 50 sacerdotes y contó también con la presencia de los familiares de los ordenandos, religiosas, seminaristas, invitados y una gran cantidad de fieles que se reunieron con inmensa alegría para participar de la ceremonia. Estas cuatro ordenaciones diaconales, que se suman a las cuatro ordenaciones sacerdotales que se realizaron en julio pasado, son una nueva gran bendición para nuestra Iglesia particular y un motivo de gran gozo para todos nosotros. 

Las lecciones de San Juan para vivir fiel y santamente el diaconado

Durante su homilía y reflexionando en diversos pasajes del Evangelio según San Juan, Monseñor Eguren dirigió emotivas palabras a los nuevos Diáconos y les recordó que: “Dentro de la Octava de Navidad celebramos hoy la fiesta de San Juan, apóstol y evangelista, el teólogo de la Navidad y de la Pascua de Resurrección. A él se le conoce como el «discípulo amado», el «discípulo a quien Jesús tanto quería». Por ello queridos Francisco, Mariano, Diego y Juan Manuel, hoy día en que son ordenados diáconos, y con ello dan un paso decisivo hacia su vocación sacerdotal, como San Juan ustedes también deben descubrirse «amados del Señor», «predilectos de su amor». San Juan es un modelo muy apelante y acabado del cual pueden y deben sacar inspiración para vivir mejor el misterio por el cual hoy son configurados con “Cristo Servidor”.

Como San Juan sean valientes anunciadores del Evangelio, del Dios hecho carne.

«Lo que hemos visto os lo anunciamos: la vida eterna que estaba con el Padre se nos manifestó (ver 1 Jn 1, 1-3)». “Hoy quedan constituidos mensajeros de la Buena Nueva para decirle al hombre de hoy: Toma la mano que Jesús te tiende, porque es una mano que nada te quiere quitar, sino sólo dar. Pero no se olviden que se trata de anunciar a Jesucristo como quien se ha encontrado con Él. Se trata de anunciarlo, desde la propia existencia personal de encuentro y de comunión con Él, desde la fe vivida cotidianamente, con coherencia de vida, dando testimonio de quien cree en el Señor Jesús y le cree al Señor Jesús. Si bien este anuncio del Evangelio debe dirigirse a todos sin excepción, quiero pedirles que hagan una opción preferencial en este anuncio. Una opción preferencial, que sin ser exclusiva y excluyente, se dirija preferentemente a los jóvenes. Y les pido esto porque Jesús admitió en su compañía a un joven, precisamente a San Juan, y con ello el Señor quiso darnos ejemplo de su predilección por la juventud, y que su Iglesia de todos los tiempos nunca debería descuidar este campo de evangelización”, señaló Monseñor Eguren.

Como San Juan sean reverentes servidores del misterio cristiano que la liturgia celebra, y sobre todo, séanlo de la Eucaristía.

«Uno de los soldados, sin embargo, le abrió el costado de una lanzada, y al punto brotó de él sangre y agua. El que narra estas cosas fue testigo ocular de las mismas, y su testimonio es verdadero (Jn 19, 34 – 35)». “Como diáconos -continuó nuestro Pastor- podrán celebrar los sacramentos del Bautismo y del Matrimonio, pero sobre todo serán constituidos servidores del Altar, de la Eucaristía, del «Amor de los amores», como cantaban nuestros mayores. Sean fieles servidores del don más precioso que la Iglesia tiene en su caminar por la historia, porque en la Sagrada Eucaristía está Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida. Sean reverentes ante el misterio. Así se irán preparando adecuadamente para el sacerdocio ministerial. El servicio al Altar en la celebración de la Santa Eucaristía, los fortalecerá y alentará a cada uno en su camino a ser dentro de poco «Sacerdote del Señor»”.

Como San Juan sean puros y castos

En otro momento de su homilía, nuestro Arzobispo destacó que: “La inocencia de costumbres de San Juan, y particularmente su pureza de cuerpo y alma, le hicieron bien pronto el apóstol más querido de su divino Maestro. Hoy se comprometen a conservar el celibato con la firme convicción que este don de Cristo a su Iglesia está en orden a que puedan unirse más íntimamente al Señor con un corazón indiviso, y puedan dedicarse más libremente al servicio de Dios y de los hombres. Mi pedido en este día y siempre: Cuiden en todo momento su pureza, porque el alma de un ministro sagrado, «Debe ser más pura que los rayos del sol, para que el Espíritu Santo no lo abandone y para que puedan decir: Ya no soy yo el que vive, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2, 20) (San Juan Crisóstomo, De sacerdocio, VI, 2)”.

Como San Juan: sean hombres de la caridad hecha servicio

«Cristo dio su vida por nosotros. Así hemos conocido lo que es el amor; nosotros debemos dar también nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3, 16). “El diaconado -acotó Monseñor Eguren- está informado por el espíritu del servicio. Como nos dice acertadamente el Papa Francisco: «El diácono en la Iglesia no es un sacerdote de segunda categoría…El diácono está para el servicio. Es el custodio del servicio en la Iglesia» Sabemos bien que es en el servicio donde la caridad se hace realidad concreta. Como diáconos deberán pues vivir todas las dimensiones del servicio: El servicio a la Iglesia de Cristo; el servicio apostólico y evangelizador; el servicio de la comunión y de la unidad; el servicio fraterno y solidario; y sobre todo el servicio de la caridad a los más pobres y necesitados. Que ellos los encuentren siempre acogedores, solícitos y generosos”.

Como San Juan, profésenle a Santa María un profundo amor filial

«Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19, 27). Finalmente nuestro Pastor les dijo a los ordenandos que: “La piedad filial, queridos hijos, será el camino seguro, hoy y siempre, para que vivan su vocación en fidelidad y plenitud. Como el apóstol San Juan, acojan entre sus cosas propias a la Madre de Jesús. Introdúzcanla en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su «yo» humano y cristiano. Así Ella siempre los llevará de manera plena hacia Jesús”.

Monseñor Eguren agradeció también a los padres de los nuevos diáconos por la contribución de sangre que hacen a la Iglesia y del mismo modo a los formadores y profesores del Seminario «San Juan María Vianney», les agradeció por todos estos años de paciente trabajo de formación y les animó a que prosigan su labor con renovado entusiasmo, manteniendo el nivel de exigencia y la permanente fidelidad a las orientaciones de la Iglesia en el camino de formación de los jóvenes que se preparan para el sacerdocio. Demos gracias a Dios por estas cuatro ordenaciones y no dejemos de orar por la santidad y fidelidad de los nuevos diáconos, para que el Señor Jesús y Santa María los bendigan, acompañen y protejan siempre.

viernes 27 diciembre, 2019