“COMO MARÍA, AMEMOS Y SIRVAMOS SIEMPRE A DIOS Y A NUESTROS HERMANOS”

Novena en honor a la Virgen del Carmen

10 de julio de 2018 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa en el cuarto día de la novena en honor a Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la iglesia El Carmen de nuestra ciudad. La Eucaristía fue concelebrada por el R.P. José Sandoval Purizaca y el R.P. Cristhiam Calderón Queravalú. Participaron una gran cantidad de fieles devotos junto a los miembros de la Hermandad de la Virgen del Carmen. Estuvieron también presentes una delegación de alumnos del Colegio Proyecto que llegaron para rendir homenaje a nuestra Madre.

En su homilía, nuestro Pastor dijo: “El Evangelio de hoy nos muestra el pasaje de las Bodas de Caná, donde Jesús realizó su primer milagro. Éste nos enseña que si hay algo que define a la Virgen María es su ser Madre, de Cristo y de Su Iglesia. Caná, nos revela las dos caras de la maternidad espiritual de María. Por un lado, frente a Dios es toda súplica, ruego e intercesión por nosotros. María intercede siempre ante su Hijo en favor nuestro como lo hizo con los novios de la boda: «No tienen vino». Ella constantemente sale a nuestro encuentro para socorrernos y ruega al Señor por nuestras necesidades.

Pero frente a nosotros -continuó nuestro Arzobispo- María es toda exhortación a la obediencia de la fe: «Hagan lo que Él les diga». Nadie como Ella ha creído, se ha fiado y seguido al Señor. Ella sabe que en ese camino de obediencia y fidelidad a Cristo esta la verdadera libertad, la mayor felicidad y la vida plena que todos anhelamos. Y por ello nos invita a todos nosotros a creer en su Hijo, a creerle a su Hijo, ser en todo semejantes a Él y fieles al Plan de Dios. Porque la obediencia de la fe nos realiza en auténtica libertad”.

“Queridos hermanos, que esta novena nos lleve a redescubrir a María como Madre que nos auxilia, nos acoge en nuestras necesidades y se preocupa siempre por nosotros, sobre todo de llevarnos a Jesús. Gracias a su Sí generoso en la Anunciación-Encarnación, María no solo nos engendró para la salvación, sino que además nos hizo pasar de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida y del pecado a la gracia. Amémosla como la ama Jesús, para que así, Ella ejerza su maternidad espiritual sobre todos nosotros y nos configure cada vez más con Cristo, Camino, Verdad y Vida”.

Finalmente y en relación a la advocación de Nuestra Señora del Carmen, nuestro Arzobispo habló sobre la importancia de vestir el escapulario: “Es muy importante que llevemos el escapulario y que sepamos apreciar su profundo y rico significado, pues quien lo viste atrae la protección de María en su vida y se compromete a amarla y a honrarla con una vida de santidad. Seamos hoy y siempre, por la piedad filial, dóciles a su acción maternal en nuestras vidas. No olvidemos que el escapulario ha sido un regalo de María a nosotros, en donde la Madre ha prometido a todo aquel que lo lleve, no morir sin la gracia de los sacramentos; y si al morir vamos al purgatorio Ella se ha comprometido a llevarnos al cielo el sábado siguiente al día de nuestra muerte. Queridos Hermanos, nos nos olvidemos que a través de esta devoción carmelitana la Virgen nos recuerda que debemos trabajar, apoyados siempre en la gracia de su Hijo, por nuestra salvación eterna. Que Nuestra Señora del Carmen nos ayude a comprender que el horizonte de nuestra vida apunta al Cielo, un Cielo que se nos regala pero que también tenemos que merecerlo”.

martes 10 julio, 2018