“COMO LOS REYES MAGOS, VAYAMOS EN BUSCA DEL NIÑO DIOS PARA ADORARLO”

06 de enero (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa en el centro poblado de Narihualá, ubicado en el distrito de Catacaos – en el Bajo Piura, al celebrarse un año más la tradicional Fiesta de la Epifanía del Señor o Pascua de los Reyes Magos. Concelebraron junto a nuestro Pastor el párroco R.P. Manuel Castro Sosa y el R.P. Alfredo More. Asimismo participaron una gran cantidad de familias, niños, jóvenes y adultos del lugar junto a sus autoridades, tales como el Sr. Juan Francisco Cieza Sánchez, Alcalde de Catacaos y sus regidores, y los miembros de la Sociedad del Divino Niño y Reyes Magos (fundada en 1910).

En su homilía Monseñor Eguren se mostró gratamente sorprendido por la profunda religiosidad que posee el Bajo Piura y manifestó que "Narihuala y todo el Bajo Piura son la gran reserva de la fe y de la religiosidad católica de nuestra Región, y una de las más importantes del Perú. Por ello quiero brindarle mi más sincero agradecimiento a cada uno de ustedes presentes aquí, porque mantienen viva nuestras tradiciones, pues aquello que le da sentido a nuestra vida como peruanos es nuestra fe cristiana y católica, ya que al calor del anuncio de esa fe se forjó el Perú, nuestra cultura y nuestra identidad".

 En otro momento nuestro Pastor reflexionando en torno a la Fiesta que celebramos dijo: "Epifanía significa la manifestación del Señor a nosotros los hombres. Dios que nos ama y quiere salvarnos, se hace cercano a nosotros, se ha hecho hijo de María, ha nacido niño. Y hoy Jesucristo se manifiesta a estos tres reyes venidos de Oriente, que vienen de pueblos que no forman parte del pueblo elegido de Israel, para decirnos que Él es el Salvador de todos los pueblos de la tierra. "Dios – agregó Monseñor Eguren – nos ama tanto que ha venido a la tierra para salvarnos a todos los hombres, de todas las razas, de todas las lenguas, de todas las culturas, de todos los países, de todas las regiones del mundo. Hoy el contemplar estos bellos restos arqueológicos de Narihualá, ello nos recuerda esa búsqueda de Dios en el interior del corazón de nuestros antepasados. Y cómo Dios, en su infinito amor, sale al encuentro del hombre para dar respuesta plena a ese anhelo de Dios que hay en el corazón de todo hombre, de todos nosotros”.

 Luego nuestro Arzobispo explicó cuál ha de ser nuestra respuesta a Dios, siguiendo el ejemplo de los reyes magos: “En primer lugar la estrella despertó en ellos el deseo de buscar y encontrar a Dios. Con ello queridos hermanos, los magos nos enseñan que nuestro corazón busca a Dios, que cada uno de nosotros ha sido creado por Dios y para Dios como nos dice bellamente San Agustín «mi corazón Señor te busca y no va a encontrar descanso hasta que te encuentre a ti, hasta que repose en ti». Tengamos siempre presente que sin Dios el ser humano nunca podrá ser feliz. Y al encontrar al Niño Dios en brazos de su Madre, se alegraron, cayeron de rodillas, lo reconocieron y lo adoraron como a su Dios, su Rey y Señor. Y luego le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra, pero el regalo más grande que le ofrecieron a Dios fueron sus corazones. Hoy lo que el Niño Dios espera de todos nosotros es que le regales tu corazón con el homenaje de tu fe, creyendo en Él y acogiéndolo como tu Señor y como tu Salvador. Este es el desafío de la Fiesta de Epifanía para nosotros. Siempre digámosle a Jesús: creo en ti, espero en ti, te amo a ti".

 

martes 6 enero, 2015