ARZOBISPO VISITÓ EL COLEGIO PARROQUIAL “SANTA ROSA DE LIMA” EN TALARA

06 de septiembre de 2018 (Oficina de Prensa).- En vísperas de celebrarse la solemnidad de Santa Rosa de Lima, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidente del Consorcio Arquidiocesano de Colegios Parroquiales de Piura (CACPAP), visitó el Colegio Parroquial Santa Rosa de Lima de Talara en donde compartió gratos momentos con los directivos, profesores y alumnos de esta institución educativa. Estuvieron también presentes el R.P. Roland Castro Juárez, Promotor del colegio y Párroco del lugar, el R.P. Niles Vialé, Vicario Parroquial  y la Sra. Mariela Bayona, Directora del plantel.

A su llegada, nuestro Pastor recibió una calurosa bienvenida por parte de un grupo de alumnos, luego la alumna Xiomara Palacios del 3º de primaria recitó una hermosa poesía compuesta para la ocasión, y posteriormente los alumnos de la orquestina y del taller de danzas compartieron sus dones artísticos con los presentes. Finalizada la presentación el alumno Carlos Ramírez de 5º de secundaria dirigió un sentido agradecimiento a Monseñor Eguren por su visita y le hizo entrega de un obsequio.

La vocación del maestro cristiano es un camino de santidad

Concluida esta primer parte, Monseñor Eguren se reunió con todos los profesores para compartir con ellos importantes reflexiones sobre su hermosa vocación de maestros: “Queridos maestros, enseñar es un trabajo bellísimo porque permite ver crecer día tras día a las personas que fueron confiadas a nuestro cuidado. Es un poco como ser padres, al menos espiritualmente de estos niños y jóvenes, y también implica una gran responsabilidad. Justamente el Papa Francisco nos centra en la misión educativa y nos dice que la primera actitud de un maestro es el amor y cada alumno debe sentirse acogido y amado por lo que es, con todos sus límites y potencialidades: «el deber de un buen educador -con mayor razón de un profesor cristiano- es el de amar con mayor intensidad a sus alumnos más difíciles, más débiles, más desfavorecidos. Jesús diría: si amáis sólo a los que estudian, que son bien educados, ¿qué mérito tenéis? Y hay algunos que hacen perder la paciencia, pero a esos debemos amarlos más».

“Asimismo, los maestros cristianos están llamados a estimular en sus alumnos una actitud de apertura, amor y respeto hacia el otro como persona, como hermano y hermana, que puedan conocerlo y aceptarlo con su historia, con sus virtudes y defectos, y libres del prejuicio tan difundido según el cual para valer como persona hay que ser competitivos, agresivos y duros con los otros, especialmente con aquel que es diferente, extranjero o quien de algún modo es considerado como un obstáculo para la propia afirmación. Para poder cumplir con este objetivo es muy importante la alianza con los padres, porque son ellos los primeros responsables de la educación de sus hijos”.

Finalmente nuestro Arzobispo los exhortó a “ser profesores dispuestos a comprometerse con su profesión con ese entusiasmo y esa disponibilidad que nos da la fe en el Señor. La enseñanza no debe ser solo un transmitir información o los contenidos de una materia, sino sobre todo brindar formación cristiana, es decir, formar a sus niños y jóvenes a semejanza de Cristo, y esta tarea debe ser para ustedes un camino de santidad”.

jueves 6 septiembre, 2018