ARZOBISPO REALIZA TERCERA VISITA PASTORAL A TUMBES

Presidió la Eucaristía al inicio del Adviento y confirmó a más de 1500 jóvenes y adultos

07 de diciembre de 2019 (Oficina de Prensa).- Continuando con su intensa labor pastoral, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., realizó el fin de semana pasado su tercera visita pastoral a la Vicaría Episcopal de Tumbes, para encontrarse con los pobladores, comunidades parroquiales, sacerdotes, religiosas, hermandades, asociaciones laicales y grupos juveniles de la Vicaría Episcopal de Tumbes. Durante la visita, en medio de un ambiente de gran alegría y fervor, presidió dos Eucaristías durante el I Domingo de Adviento, en donde fueron confirmados más de 1,500 jóvenes y adultos de las parroquias de esta Vicaría.

En la primera Misa, que se llevó a cabo en el coliseo «Contralmirante Manuel Villar Olivera», nuestro Pastor confirmó a pobladores de los distritos de Cancas, Casitas, Zorritos y Corrales, así como de los centros poblados de La Jota, Los Cedros, Villa San Isidro, Pampa de San Isidro, Cabeza de Vaca, San Martín, Nueva Esperanza, Nuevo Corrales, Buena Vista, El Tablazo, Santa Rosa, Realengal, San Francisco, El Rodeo, Malval, Urcos y Cristales, que pertenecen a las jurisdicciones de las parroquias “Señor de los Milagros” de Zorritos y “San Pedro” en Corrales. Concelebraron la Eucaristía el R.P. Carlos Rosillo, el R.P. Alfredo Calsina y el R.P. Wilmer Córdova. Más tarde nuestro Arzobispo presidió la celebración eucarística en el coliseo “Palacio de los Deportes” del distrito Andrés Araujo, hasta donde llegaron los fieles de las Parroquias “San Nicolás de Tolentino”, “San José”, “San Martín de Porres” y “Señor de los Milagros” de Tumbes, y de la Parroquia “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro” de Zarumilla. Concelebraron el R.P. Rafael Egüez, Vicario General de Tumbes, el R.P. Jimmy Coveñas, el R.P. Edgar Vite, el R.P. Manuel Gómez y el R.P. Carlos Rosillo. En ambas celebraciones, que contaron con una multitud de fieles, se bendijo y encendió el primer cirio de la corona de Adviento. Luego Monseñor Eguren sostuvo un compartir fraterno con los sacerdotes de esta Vicaría Episcopal.

Durante su homilía y reflexionando en el mensaje del Evangelio (ver Mt. 24,37-44) Monseñor Eguren resaltó la importancia de este tiempo litúrgico: “Queridos confirmandos, reciben hoy al Espíritu Santo que desciende sobre ustedes para cubrirlos con la plenitud de sus siete dones. Lo reciben en una fecha muy especial: en el Adviento. El Adviento nos prepara para la Navidad, pero también busca que estemos en todo momento preparados para la última y definitiva venida del Señor al final de los tiempos. Como no sabemos cuándo eso ocurrirá, el Señor nos invita a estar preparados y a despertar la expectativa del regreso glorioso de Cristo preparándonos para el encuentro final con Él con un corazón convertido y con una vida de fe coherente. Nos conviene llevar desde ahora una vida santa y piadosa para que cuando Jesús llegue nos encuentre en paz con Él, inmaculados e irreprochables en el Amor. Aquí tienen un modo muy concreto de vivir su confirmación”.

“El hermoso tiempo de espera, que nos invita a estar vigilantes y alertas, nos pide también que miremos hacia afuera de nosotros, en concreto a los que más sufren y a los necesitados, porque en ellos está presente Jesús que busca nuestro amor, nuestra compasión y caridad. Velemos por tanto con la oración y la caridad, esforzándonos por construir en el mundo la tan ansiada civilización del amor, para que así cuando el Señor llegue, encuentre un mundo digno de su última venida. La confirmación los asemeja más perfectamente con Cristo y también los asocia a la misión de la Iglesia, es decir, a la gesta de la evangelización, al anuncio vibrante del Evangelio. Recuerden que no hay nada más hermoso que ser cristiano. Pero también, no hay cosa más urgente que ser cristiano y dar testimonio de Cristo con nuestra vida y con nuestra palabra valiente y fuerte.  Que a partir de hoy, se te note más que nunca tu condición de cristiano, discípulo de Jesús, miembro de la Iglesia, apóstol y soldado de Cristo. Qué María Santísima, la mujer que vivió un adviento hermoso de nueve meses, esperando con esperanza y amor el nacimiento de su Divino Hijo, nos ayude acoger al Señor que viene a nosotros y a tener una gran capacidad de asombro frente a la acción de Dios en nuestras vidas”, concluyó Monseñor Eguren.

sábado 7 diciembre, 2019