ARZOBISPO METROPOLITANO HACE ENÉRGICO LLAMADO

Santa Misa con ocasión del 197º Aniversario del Grito Libertario de Piura

04 de enero de 2018 (Oficina de prensa).- En el Convento de San Francisco de nuestra ciudad, la mañana de hoy se celebró la tradicional Santa Misa de acción de gracias con ocasión del 197° Aniversario del Grito Libertario de Piura, presidida por nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. Fieles a la tradición de nuestros antepasados, nuestra ciudad recuerda este día, una de sus fechas más gloriosas, un acontecimiento histórico que perenniza el heroico gesto patrio de los piuranos, cuando el 4 de enero de 1821, hombres y mujeres pronunciaron el grito libertario a favor de la causa emancipadora.

A la celebración eucarística asistieron las principales autoridades políticas, civiles, militares, diplomáticas y universitarias de nuestra Región así como los miembros de las Asociaciones Cívico Patrióticas de nuestra ciudad. Durante su homilía nuestro Pastor se refirió a la corrupción como el principal enemigo y mal que aflige al Perú. En otro momento Monseñor Eguren dijo también que se hace necesario un renacimiento de la política en el Perú, es decir una nueva generación de políticos inspirados por altos y nobles ideales de amor al Perú que antepongan los sagrados intereses de la Patria a los suyos, que comprendan y vivan el poder como servicio. Exhortó a todos los piuranos, y especialmente las autoridades, a unirse para exigirle al Gobierno Central que de una vez por todas atienda las impostergables necesidades que tenemos y cumpla con sus promesas, que no nos dejemos robar la reconstrucción de nuestra Región. A los candidatos les pidió que ¡No jueguen con las ilusiones del pueblo!, sobre todo en el tema de la reconstrucción. No vendan ilusiones sobre juramentos y después pretendan jugar al olvido colectivo sin el menor pudor. Finalmente destacó que la Visita del Papa Francisco será un tiempo de gracia y bendición para cada uno de nosotros y para nuestra Patria. Serán días de unidad y de esperanza para todos los peruano, días para recuperar la alegría de vivir, renovarnos en la esperanza que no falla y en la certeza de que es posible desde nuestra fe cristiana y católica forjar ese Perú, esa Piura y ese Tumbes, donde todos podamos vivir como hijos de Dios en desarrollo integral.

A continuación presentamos el texto completo de la homilía pronunciada por nuestro Arzobispo esta mañana:

Homilía en el 197º Aniversario del Grito Libertario de Piura

Apreciadas autoridades políticas, judiciales, civiles y militares de Piura. Queridos hermanos y hermanas en el Señor Jesús, nuestro Salvador.

Un año más nos reunimos en este sagrado recinto de la iglesia de San Francisco de Asís, que hace 197 años fue testigo de la proclamación de la Independencia de Piura. Lo hacemos para ofrecer la Santa Misa por todos los que vivimos en esta tierra bendecida por el Señor.

Rendimos sentido homenaje a nuestros próceres, quienes con coraje y decisión nos dieron el don de la libertad y con ella la posibilidad de hacer el Bien y crecer en el Amor, porque la libertad verdadera en su genuina comprensión es libertad para el Bien. El Bien es el objetivo de la libertad. La libertad nos fue dada no para hacer el mal, sino para hacer el Bien y de esta manera amar y servir a los demás, especialmente a los más débiles, vulnerables, pobres y descartados de nuestra sociedad.

Los piuranos que proclamaron la independencia hace 197 años veían en esta iniciativa el primer y necesario paso para la libertad de todo el Perú y no sólo de nuestra Región Norte. Ellos no sólo se comprendían como piuranos sino sobre todo como peruanos. Por ello en esta mañana es legítimo que hagamos una necesaria reflexión sobre la salud de la República, junto con la de Piura.

La corrupción es el principal enemigo del país

Al comenzar el año, constatamos con dolor y estupor que la corrupción es el principal enemigo y mal que aflige al Perú. Los escándalos vividos en el año 2017, y que prometen seguir destapándose en el presente año, así lo manifiestan. La corrupción es la peor plaga social que puede haber; ella contamina todos los sectores de la vida social y es un mal tan corrosivo y dañino como el peor de los crímenes. Más aún la corrupción es un pecado gravísimo que acecha sobre todo a la persona que posee autoridad sobre los demás, porque cuando uno tiene autoridad se siente poderoso, se siente casi Dios.

En mis homilías con ocasión del Grito Libertario de los años 2011 y 2014 hablé en este mismo templo sobre el peligro de la corrupción que se cernía sobre nuestra Patria. En aquellas ocasiones dije claramente y cito: “La corrupción es de las cosas que más daño hace a nuestro sistema democrático de vida. Ella traiciona los principios de la moral y las normas de la justicia social, compromete el correcto funcionamiento del Estado, influyendo negativamente en la relación entre gobernantes y gobernados; introduce una creciente desconfianza respecto a las instituciones públicas, causando un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes. La corrupción…conlleva sufrimiento, especialmente para los miembros más pobres e indefensos de la sociedad y ella produce una quiebra moral que es mucho peor que cualquier quiebra económica…El corrupto no conoce lo que es la fraternidad, la justicia o la amistad, sino sólo la complicidad, ya que busca siempre implicar a otros en su propia corrupción”.

Lamentablemente las advertencias de aquellas oportunidades pareciera que cayeron en saco roto y hoy con dolor vemos como se cumple esa cruda pero realista sentencia de Manuel Gonzáles Prada pronunciada hace más de cien años: “Donde se pone el dedo, salta la pus”, con la cual el pensador peruano retrataba la corrupción imperante en las altas esferas gubernamentales de su época.  

Esta frase de González Prada, cobra inusitada vigencia después de haber conocido con estupor cómo se vienen manejando los dineros del Estado así como la política en el Perú. Algunos dirán que para solucionar el problema hay que activar con eficacia los mecanismos de control en las relaciones entre el sector público y el privado, así como fiscalizar de mejor manera el gasto del Gobierno Central y de los Gobiernos Sub Nacionales, los contratos, licitaciones y la ejecución de las obras.   

Si bien ello es en parte cierto, debemos decir también con claridad que sin “hombres nuevos” no habrá un Perú y una Piura nuevos. Hoy en día, “urge una formación moral de la persona fundada en principios firmes y sólidos como la dignidad del ser humano, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la opción preferencial por los pobres, y el destino universal de los bienes. Cuando esta formación se da tanto en la familia como en la escuela, surgen ciudadanos que se constituyen en factores vivos de moral y de ética social que oxigenan y tonifican la vida de la sociedad. La formación cristiana coadyuva a lograr este fin de manera decisiva”.[1]  

Más aún, sin una verdadera conversión a Dios nuestro Señor, fundamento de toda moral y de todo bien, será imposible alcanzar un verdadero cambio que cure este cáncer personal y social de la corrupción.  

Urge un renacimiento de la política en el Perú

De otro lado es lamentable ver la situación de nuestra política, pero al ser ésta una dimensión esencial para la construcción de la sociedad, pienso que se hace necesario un renacimiento de la política en el Perú, es decir una nueva generación de políticos inspirados por altos y nobles ideales de amor al Perú que antepongan los sagrados intereses de la Patria a los suyos, que comprendan y vivan el poder como servicio, en quienes resplandezca una conducta de vida sobria y austera; políticos que manejen los recursos públicos con absoluta transparencia, y que comprendan que no representan un poder impersonal centralizado sino al pueblo, es decir al conjunto vivo de mujeres y hombres, de niños y ancianos, de sanos y de enfermos, de ricos y pobres que se articula en el cuerpo social. Nuevos políticos que trabajen denodadamente por el bien común es decir por el bien de todos los hombres y de todo el hombre, que promuevan los valores morales como el compartir, la honestidad, la solidaridad, la igualdad y el amor fraternal. Políticos que tengan una decidida opción por la verdad y la justicia, que tutelen los derechos humanos, incluso en situaciones de extrema conflictividad, huyendo de la frecuente tentación de responder a la violencia con violencia. Políticos que respeten todos los derechos de la persona, comenzando por el más elemental de todos, el derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural. En una palabra políticos que se pongan la Patria sobre el hombro y fomenten una cultura del encuentro y el diálogo. Sólo así el Perú caminará firme y decidido hacia el Bicentenario de su Independencia Nacional donde cada peruano pueda vivir con dignidad. Alguno podrá decir desde una visión laicista radical que no le corresponde a la Iglesia hacer estas sugerencias. A ellos les respondo que, “la política tiene una dimensión ética esencial, porque es ante todo servicio al hombre. La Iglesia como depositaria del mensaje de salvación, puede y debe recordar a los hombres, y en particular a los gobernantes, cuáles son sus deberes éticos fundamentales en esa búsqueda del bien de todos”. [2] 

No nos dejemos robar la reconstrucción

El año 2017 fue un año de prueba para los piuranos a raíz del desastre producido por el Fenómeno del Niño Costero. Lo mejor de nosotros salió a relucir durante la tragedia. Nuestra fe y esperanza inquebrantables en el Señor Jesús, quien nos dio ejemplo de amor solidario por los más pobres, alentó e inspiró nuestros esfuerzos para ayudar a los damnificados y a aquellos que lo perdieron todo. Esa misma fe vivida por nuestro sufrido pueblo supo fortalecerlo y sostenerlo en medio de la desgracia, y nos evangelizó y edificó a todos nosotros recordándonos que nuestra mayor riqueza es nuestra fe católica y que jamás debemos prescindir de ella si queremos vencer la adversidad, construir el presente con pasión y proyectarnos al futuro con confianza.  

Por eso esta mañana delante del Señor Jesús, los invito a que todos nos pongamos la mano en el corazón y hagamos un serio examen de conciencia si transcurridos casi diez meses de las lluvias e inundaciones hemos hecho todo lo que debíamos para echar andar la ansiada reconstrucción de nuestra Región que necesitamos urgentemente los piuranos. Creo que si somos honestos y sinceros debemos reconocer que la situación en áreas tan sensibles como la salud, la vivienda, el saneamiento, las vías de transporte, etc., que afectan directamente a la dignidad humana, no se han enfrentado con la decisión que la situación exigía. La reconstrucción aún no se siente en estas cruciales áreas de nuestra vida. 

Desde mi humilde punto de vista todos los piuranos, y especialmente las autoridades, debemos unirnos para exigirle al Gobierno Central que de una vez por todas atienda las impostergables necesidades que tenemos y cumpla con sus promesas. Veo con preocupación que en los actuales momentos el país no sólo está paralizado sino abandonado. Por ello una vez más hago un llamado para que no nos dejemos robar la reconstrucción de nuestra Región. Para ello considero que es necesario, “deponer cualquier interés personal o de grupo, apostar por la vía del diálogo y conformar una mesa técnica entre el Gobierno Central, los Gobiernos Sub Nacionales y la Sociedad Civil de Piura para resolver el sufrimiento y el abandono que padecen miles de hermanos nuestros.[3] Si estos tres principales actores de la reconstrucción no se sientan y trabajan juntos las obras corren el riesgo de no hacerse o de hacerse mal. Es imperioso trabajar en conjunto y que el Gobierno Central escuche a los piuranos, porque somos nosotros los que vivimos aquí, y porque los pobres no pueden esperar más. El progreso de Piura es el progreso del Perú. Tenemos doce meses para levantarnos.

Año de elecciones: no jugar con las ilusiones del pueblo

Asimismo este año 2018 será año de elecciones regionales y municipales. Hago un llamado para que la campaña de este año se realice con altura, sin insultos, recriminaciones, agresiones y menos aún con violencia. Que los debates se realicen a nivel de las ideas, con programas realistas sin demagogia. Que los candidatos ofrezcan lo que realmente pueden realizar y cumplir. Que no prometan lo irrealizable y que tengan una verdadera vocación de servicio.

A los candidatos les pido: ¡No jueguen con las ilusiones del pueblo!, sobre todo en el tema de la reconstrucción. No vendan ilusiones sobre juramentos y después pretendan jugar al olvido colectivo sin el menor pudor. Asimismo mi llamado a los candidatos a que se pronuncien claramente sobre aquellos principios que teniendo por base el derecho natural son fundamentales para la construcción de cualquier sociedad que se precie de llamarse humana, como son, la defensa de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural; la promoción de la familia basada en el matrimonio entre un hombre y un mujer; el derecho de los padres a decidir libremente la mejor educación para sus hijos; y la promoción del bien común.

¡El Papa Francisco en el Perú!

Como es de conocimiento de todos ustedes dentro de dos semanas el Papa Francisco estará en el Perú. Como escribía en mi reciente Carta Pastoral con ocasión del Viaje Apostólico del Santo Padre a nuestro país, “la Visita del Papa Francisco será un tiempo de gracia y bendición para cada uno de nosotros y para nuestra Patria. Serán días de unidad y de esperanza para todos los peruanos…Días para recuperar la alegría de vivir, renovarnos en la esperanza que no falla y en la certeza de que es posible desde nuestra fe cristiana y católica forjar ese Perú, esa Piura y ese Tumbes, donde todos podamos vivir como hijos de Dios en desarrollo integral”[4], porque si bien el Perú es por desgracia problema es también felizmente posibilidad, según la acertada afirmación de Basadre.[5]

A todos les deseo un Feliz Año y pido a María Santísima, quien es para nosotros nuestra Señora de las Mercedes, nuestra querida “Mechita”, que cuide a Piura y a los piuranos, que nos ilumine y guíe. Que Ella sea para todos nosotros la Madre buena que nos sostenga en todos nuestros proyectos y trabajos por hacer de Piura una región justa y reconciliada durante el año 2018. Que Ella nos alcance de su Hijo, el Señor Jesús, los dones de la escucha, la comprensión, la unidad, la acogida y el servicio fraterno. Que así sea. Amén.  

San Miguel de Piura, 04 de enero de 2018

[1] Mons. José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Homilía por el Grito Libertario de Piura, 04-I-2014

[2] San Juan Pablo II, Encuentro con el Presidente, las Autoridades y el Cuerpo Diplomático – Asunción Paraguay, 16-V-1988.

[3] Pronunciamiento del Señor Arzobispo de Piura en Relación a la Reconstrucción de Piura, 27-XI-2017.

[4] Mons. José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Carta Pastoral con ocasión de la Visita Apostólica del Papa Francisco al Perú, pág. 20; 17-XII-2017.

[5] Jorge Basadre, Perú Problema y Posibilidad, 1931.

jueves 4 enero, 2018