ARZOBISPO INAUGURA 70 VIVIENDAS PARA DAMNIFICADOS DEL BAJO PIURA

Proyecto de Viviendas Saludables se realizó en Pedregal Chico

15 de julio de 2018 (Oficina de Prensa).- En medio de un clima de profunda alegría, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y Presidente de nuestra Cáritas Arquidiocesana, acompañado de Monseñor Adriano Tomasi Travaglia, O.F.M., Obispo Auxiliar de Lima, inauguraron e hicieron entrega de 70 viviendas a 70 familias damnificadas del Caserío Pedregal Chico del distrito de Catacaos – Bajo Piura, las mismas que han sido construidas gracias a la invaluable iniciativa de Monseñor Tomasi quien gestionó el apoyo del Gobierno de la Provincia Autónoma de Trento y de las Misiones Franciscanas de esa ciudad para el financiamiento de este proyecto.

Cabe recordar que el 27 de marzo del año pasado, este caserío se vio severamente afectado por la ruptura del dique de contención que ocasionó la inundación de las viviendas y campos de cultivo de la zona, afectando además severamente su infraestructura vial, escolar y de salud. Todo esto debido a las fuertes lluvias e inundaciones que afectaron severamente la Región pero principalmente a los pueblos del Bajo Piura.

A su llegada, luego de recorrer el lugar y visitar algunas de las nuevas viviendas, fueron recibidos por la señora María Araceli Chero Mendoza, Teniente Gobernadora del Caserío de Pedregal Chico, en medio de fuertes palmas y vistosos bailes preparados especialmente por los lugareños, quienes también les obsequiaron hermosas artesanías elaboradas por ellos mismos. Estuvieron también presentes en la ceremonia el R.P. Pedro Talledo Nizama, Secretario General de Cáritas Piura, el Ing. Carlos Zapata Crisanto, Secretario Adjunto, los colaboradores de nuestra Cáritas Arquidiocesana que han venido trabajando en la implementación del Proyecto de Construcción de Viviendas Saludables, el R.P. David Ancajima, Vicario Parroquial de Catacaos, las principales autoridades de la zona, los pobladores de los caseríos de Pedregal Chico, La Campiña y Narihualá, así como un numero grupo de niños de la zona que son integrantes del grupo “Yo rezo el Rosario, porque Ella es mi Madre”.

Gracias por no olvidarse de nosotros

Durante la ceremonia, la señora Gladys Chero Madrid, cuya familia es una de las beneficiadas con esta entrega, relató con sentidas palabras lo que significó para los pobladores de la zona aquel 27 de marzo en que lo perdieron todo: “Cuando el río se desbordó, arrasó furioso todo lo que teníamos, la naturaleza generó una catástrofe en nuestras vidas y nos dejó a la intemperie, aun así le doy gracias a Dios por lo que sucedió, porque a ninguno de mis hermanos lo perdimos ese día, hoy estamos completos y seguimos luchando para salir adelante. Gracias a ustedes por habernos apoyado con esta casita, gracias a Cáritas. Nosotros vamos a salir adelante, borrando estas cicatrices. Es difícil, pero lo vamos a lograr”.

También Monseñor Tomasi dirigió emocionado unas palabras a los presentes felicitándoles por su coraje y por sus testimonios de esperanza y superación: “Queridos hijos, les traigo el saludo de la Iglesia, de la asociación Misiones Franciscanas, de las autoridades y del pueblo de Trento. Les deseo que esta experiencia, de gran sufrimiento pero también de resurrección, haga más fuerte el espíritu comunitario y de colaboración entre todos ustedes en un futuro mejor. Trento fue devastada tras sufrir las dos guerras mundiales, pero gracias a Dios hemos podido levantarnos y ahora somos una ciudad que por la fe cristiana tiene la obligación de la cooperación internacional. No pierdan la esperanza, de la mano de sus autoridades sanas y honestas sigan construyendo un futuro mejor para ustedes y para sus hijos. Me siento privilegiado de haber podido conseguirles esta ayuda. Que el Señor los bendiga y les done su paz, derramando sobre ustedes toda clase de felicidad y de amor fraterno”.

Somos más fuertes que nuestros problemas

A su turno, nuestro Arzobispo agradeció una vez más a Monseñor Tomasi por haber sido el instrumento por medio del cual Dios ha querido favorecer a estos hermanos nuestros: “Queremos desde lo más profundo de nuestros corazones dar las gracias a Monseñor Pachi, como lo llamamos cariñosamente, por haber llevado y presentado personalmente este proyecto a Trento. Ha sido muy rápida la forma en la que este Proyecto se ha hecho realidad y esto es porque la comunidad se unió gracias a su fe, su entusiasmo, alegría y empuje. Tengamos siempre la confianza y esa serenidad de que por más dramáticos y difíciles que hayan sido esos momentos que hayamos vivido o que tengamos que vivir, nuestra fe en el Señor hace que todo eso pueda ser superado. El río se pudo llevar muchas cosas, pero no nos arrancó nuestra fe, ni nuestra esperanza, ni las ganas de vivir. Esas aguas destructoras hicieron florecer estos valores y han crecido con más fuerza. No pierdan ese entusiasmo, ni su sentido de familia, perseveren en su deseo de darles a sus hijos lo mejor. No pierdan esa fraternidad que ha crecido entre ustedes y los pueblos de alrededor que los ayudaron cuando más lo necesitaban. Sean siempre solidarios. Estamos en el mes de la Patria, y aunque ahora pareciera que todo son malas noticias, esto no es así. Su historia es una extraordinaria noticia que nos demuestra que nuestro país es más que sus problemas y que tiene un futuro enorme de posibilidades delante de sí”.

Finalmente Monseñor Tomasi junto a nuestro Arzobispo bendijo una de las viviendas y la inauguró cortando la cinta, dando así por entregadas las 70 viviendas saludables. Las familias beneficiadas y demás pobladores del lugar los despidieron manifestando su cariño y profunda gratitud por todo el apoyo brindado.

Es importante resaltar que gracias a este proyecto han sido beneficiadas un total de 420 personas entre niños, adultos, y ancianos que lo habían perdido todo, incluso sus medios de sustento económico (cultivos, animales de crianza, etc.). Con la implementación de este proyecto se buscó además organizar a la comunidad local alrededor de la construcción de viviendas integrándola en el desarrollo comunitario, por ello se capacitó a las familias en el mantenimiento de sus casas así como en los procesos de tratamiento de alimentos, agua, residuos sólidos, salud y nutrición. Del mismo modo se propició espacios de inserción laboral por medio de actividades relacionadas a la crianza de animales y huertos familiares o comunitarios.

Las viviendas han sido edificadas con ingeniería y tecnología de punta, usando un sistema constructivo en planchas de OSB, material que ha demostrado ser el mejor para las condiciones climáticas de nuestra región. Cada vivienda tiene un área total de construcción de 36m2, para habitabilidad. El módulo consta de una loza, de una estructura interior de parantes verticales de madera, una estructura inclinada en madera para soportar el techo de planta de calamina u ondulada, una puerta y una ventana.

domingo 15 julio, 2018