ARZOBISPO CONSAGRA IGLESIA JESÚS DE NAZARET

Templo fue construido en el Centro Poblado Nuevo Paraíso de Colán

30 de octubre de 2017 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, Arzobispo Metropolitano de Piura visitó el Centro Poblado Nuevo Paraíso de Colán perteneciente a la Provincia de Paita donde presidió la Santa Misa de Consagración de la nueva iglesia de este lugar la cual lleva el título de “Jesús de Nazaret”. Esta nueva iglesia se encuentra en la jurisdicción parroquial de la Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” de Pueblo Nuevo de Colán y ha sido construida gracias a los esfuerzos de los pobladores de la zona y a la generosa colaboración de la Comunidad Campesina de San Lucas de Colán. Concelebraron la Eucaristía el R.P. Álvaro Carpio Dávalos C.R.I.C., Párroco, y el R.P. Víctor Cruz Jaramillo C.R.I.C., Vicario Parroquial, de la zona. Participaron también de la celebración las principales autoridades políticas y civiles de Distrito y del Centro Poblado, las religiosas de la Congregación Hijas de Santa Ana que realizan su labor en Pueblo Nuevo de Colán, así como una gran cantidad de feligreses del lugar, bienhechores e invitados quienes se dieron cita desde muy temprano, en medio de un clima de inmensa alegría y profundo gozo, para participar de este histórico momento.

A su llegada Monseñor Eguren fue recibido por un gran número de niños de la Institución Educativa 20802 “Santiago Apóstol” de esta zona, quienes también acompañaron la Santa Misa con sus voces en el coro. A los pobladores reunidos se les hizo presente que debían sentirse muy satisfechos ya que de ahora en adelante en Colán ya no solo se encuentra la iglesia más antigua del Perú y de Piura, sino también la más nueva de nuestra Arquidiócesis.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor les dijo a los presentes: “Le pedimos al Señor, en este día en que dedicamos esta iglesia, que ella sea casa de salvación, lugar donde siempre resuene el Evangelio de la Reconciliación y se celebren los Santos Misterios, para que así todos los fieles cristianos iluminados por la Palabra de vida y santificados por la gracia sean santos y valientes testigos de Cristo en el mundo, que merezcan llegar un día a la Jerusalén del Cielo que es nuestra Patria definitiva”.

Haciendo referencia al Evangelio del domingo (Mt 22, 34-40) Monseñor Eguren acotó: “Es interesante ver como en esta ocasión Jesús responde de manera directa y contundente a la pregunta que se le hace sobre cuál es el mandamiento principal de la Ley. La respuesta del Señor es inmediata. En los tiempos de Jesús los judíos tenían que observar más de 600 mandamientos. Así como ayer, hoy también vivimos tiempos de mucha confusión, de olvido de Dios y de sus mandamientos de vida y de libertad. Por eso es fundamental la respuesta de Jesús: «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente». Sin Dios el ser humano se pierde irremediablemente, se desvanece, es incapaz de encontrar el sentido de su vida, de su libertad y de su felicidad. Pero no nos olvidemos hermanos que Dios tiene un nombre y un rostro que ustedes han expresado de manera hermosísima en el título que lleva iglesia, «Jesús de Nazaret». Él es el rostro humano de Dios y el rostro divino del Hombre”.

“Pero el Señor en el Evangelio -continuó nuestro Arzobispo- va más allá de lo que el fariseo le había preguntado, al decirle que hay un segundo mandamiento que se parece al primero y que consiste en amar al prójimo como a uno mismo. Queridos hermanos, el amor a Dios y el amor al prójimo son como las dos caras de una misma moneda. Es imposible amar al Señor y no al prójimo. Por eso, que el culto divino que en esta iglesia se celebre, nos impulse a vivir la caridad fraterna entre nosotros y también con los demás, especialmente con los más pobres y necesitados”.

Al concluir su homilía Monseñor Eguren exhortó a los presentes diciendo: “Que María Santísima, quien le dio al Verbo Eterno del Padre nuestra condición humana, verdadero templo donde moró Dios, nos guíe y nos eduque a vivir el amor a Dios y al prójimo, nos haga conscientes que hemos sido creados por Dios-Amor y que hemos sido creados para el Amor, y que si no amamos como Jesús nos ha enseñado nunca seremos auténticamente libres y felices”.

Con Jesús la reconstrucción es posible

Finalizada la Santa Misa, nuestro Pastor manifestó su inmensa alegría por la consagración de esta nueva iglesia y dijo que ella era todo un signo de Esperanza para los actuales momentos que vivimos en Paita y en Piura. Si esta comunidad católica ha sido capaz de construir y culminar esta iglesia en pleno Fenómeno del Niño Costero, la lección es clara: Unidos al Señor los piuranos seremos capaces de alcanzar la anhelada reconstrucción de nuestra Región. Cabe resaltar que culminada la celebración eucarística, se realizó en la nueva iglesia un matrimonio y se llevaron a cabo 10 bautizos de niños de la zona.

lunes 30 octubre, 2017