ARZOBISPO CELEBRA SANTA MISA EN EL DÍA DEL ADULTO MAYOR Y POR EL XXXII ANIVERSARIO DE ENOSA

27 de agosto de 2020 (Oficina de Prensa).- Desde la Capilla Arzobispal “Nuestra Señora de las Mercedes”, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió la Santa Misa en la festividad de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, fiesta que coincide en nuestro país con la celebración del Día del Adulto Mayor. Participaron virtualmente de la Eucaristía los ancianitos que residen actualmente en el asilo, acompañados por Sor Irma Calderón Pérez, Superiora de la comunidad de Piura, las religiosas que los atienden, así como por el Ing. Víctor Palacios Córdoba, Presidente del Comité de Apoyo al Asilo, y los voluntarios y bienhechores que prestan su servicio a esta hermosa obra de Dios. La Santa Misa también fue ofrecida en Acción de Gracias al Señor por el 32° Aniversario Institucional de la Empresa de Energía Electronoroeste (ENOSA) y se unieron a la transmisión el Dr. Arturo Vásquez Cordano, Presidente del Directorio del Grupo DISTRILUZ, el Ing. Justo Estrada León, Gerente Regional de ENOSA, así como los directivos y colaboradores que forman parte de la gran familia de Electronoroeste.

Al iniciar su homilía, nuestro Arzobispo destacó la importante y loable labor que realizan en Piura las Hermanitas de los Ancianos Desamparados: “Queridas hijas, quiero agradecerles por la entrega generosa y servicial que vienen realizando en favor de nuestros más de cien ancianos que actualmente atienden con tanto cariño en el Asilo, muchos de ellos abandonados por sus familias o padeciendo complicadas enfermedades, a lo que se ha sumado los difíciles momentos que han tenido que pasar a causa de la pandemia. Ustedes se han convertido para todos nosotros en un ejemplo de fe, esperanza y confianza en la Providencia, en un ejemplo de cómo en los momentos más difíciles no debemos nunca desanimarnos, ni desesperanzarnos, sino más bien mantener la mirada fija en el Señor que nunca abandona a quien confía y espera en Él. Rezamos por ustedes para que, siguiendo el pedido de su Santa Fundadora, sean siempre buenas, se cuiden mucho, procuren ser cada día más observantes y tengan gran confianza en que el Señor cuidará de que nunca les falte lo necesario”.

En otro momento, Monseñor Eguren recalcó que: “El apostolado que ustedes realizan es importantísimo y a pesar de los años transcurridos, no ha perdido vigencia, sino más bien mantiene toda su frescura, novedad y actualidad, porque como nos lo recuerda permanentemente el Papa Francisco: una sociedad que no cuida a sus jóvenes y a sus ancianos no tiene futuro. Cuidarlos significa atenderlos, amarlos y protegerlos, como ustedes lo hacen en el Asilo desde hace cerca de 70 años, siguiendo el ejemplo de vuestra Fundadora que se esforzaba cada día por vivir la caridad cristiana que es reconocer en el hermano la imagen viva de Cristo, especialmente en los rasgos de su Pasión y Cruz, para prodigarles amor. Ustedes viven cada día la verdadera caridad cristiana, aquella que no es simple filantropía, sino que es por un lado mirar a sus ancianitos con los mismos ojos de Jesús, y por el otro, ver al Señor Jesús en la persona de cada uno de sus ancianitos. Ellos se merecen todo nuestro amor agradecido. Rechacemos siempre esa cultura del descarte que el mundo de hoy nos propone y más bien impulsemos una cultura del encuentro donde nadie sea apartado, sino más bien incluido. Valoremos el don de una vida larga que significa presencia de sabiduría y experiencia en nuestras vidas”.

“Con cariño les recuerdo -continuó nuestro Arzobispo- lo que les decía su fundadora: «que los ancianos estén contentos y que no les falte nada de lo necesario, pues ésta es una de nuestras principales obligaciones, y por lo mismo se debe poner la mayor vigilancia y sumo cuidado para que estén bien asistidos». No olviden tampoco que como todo se hace por Dios, el Señor les ayudará en todas las cosas. En el servicio amoroso a los ancianos y en la fiel observancia de sus Constituciones está vuestra santificación. Gracias por darnos este testimonio de amor y paciencia a los ancianos más necesitados, gracias por ser un reflejo de la imagen misma del amor de Dios a los más vulnerables”.

Dirigiéndose a los integrantes de la gran familia de ENOSA, Monseñor Eguren les dijo: “Queridos hermanos, además de desearles un feliz aniversario, quiero también agradecerles su incansable trabajo que ha permitido que en las peores horas de la emergencia hayamos podido seguir contando con un servicio eléctrico de calidad. Sabemos muy bien que ahí donde hay luz, hay seguridad, se disipan las tinieblas y los temores. A lo largo de todos estos meses de emergencia, con su trabajo silencioso, pero eficaz, han contribuido a que no nos falte esa luz que nos da calor, seguridad, aliento y energía, esa luz, que en el fondo nos recuerda al mismo Dios, y que cuando la tenemos, brota de ella para nosotros la seguridad y la confianza”.

“Los animo a que continúen con esta línea de trabajo que se caracteriza por poner siempre por delante valores como la excelencia en el servicio, el compromiso, la integridad, la innovación, y la pasión por el cliente. Le pedimos al Señor en esta Misa por ustedes, para que sigan trabajando teniendo como premisa estos valores, que les permitirán alcanzar los más altos estándares de calidad. Sigan llevando luz y trabajando para que la energía no se detenga, energía que no sólo ilumina nuestras casas, sino que es un símbolo del empeño y del entusiasmo que tenemos que poner en estos momentos difíciles y de lucha, para no detenernos en el camino, sino más bien, seguir adelante con perseverancia. Que, a pesar de los retos y dificultades, nada ni nadie les robe la alegría de trabajar y de servir a los demás a través de su importante misión, como es la de iluminar el desarrollo de nuestros pueblos del Norte del Perú con la mejor tecnología, la mayor seguridad y el talento humano más comprometido”, concluyó nuestro Pastor.

jueves 27 agosto, 2020