A UN AÑO DE LAS INUNDACIONES ARZOBISPO CELEBRA MISA CON LOS DAMNIFICADOS

28 de marzo de 2018 (Oficina de Prensa).- La tarde de ayer, día en que se cumplió un año del desborde del Río Piura provocando gran cantidad de pérdidas y destrozos sobre todo en los pueblos del Bajo Piura, miles de familias, niños y ancianos damnificados de estas zonas se reunieron en medio de un clima de profundo fervor, en el Asentamiento Humano Nuevo Pedregal de Catacaos para participar de la Santa Misa que presidió Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V, Arzobispo Metropolitano de Piura, la misma que fue ofrecida especialmente en acción de gracias a Dios porque su amor nunca abandonó a estos hermanos nuestros y estuvo con ellos siempre, incluso en los momentos más difíciles.

Concelebraron la Eucaristía el R.P. Manuel Castro Sosa, párroco de la Parroquia “San Juan Bautista” de Catacaos, junto al R.P. Carlos Huertas Monasterio y al R.P. José Eduardo Ruiz Martínez, Vicarios Parroquiales del lugar. Estuvieron también presentes el Ing. Reynaldo Hilbck Guzmán, Gobernador Regional de Piura, la Congresista Carla Schaefer Cuculiza, el Ing. Oscar Hernández Calderón, Prefecto Regional de Piura, el Dr. Juan Cieza Sánchez, Alcalde Distrital de Catacaos, el Dr. César Orrego Azula, Jefe de la Oficina Defensorial de Piura y el Gral. PNP. César Cervantes Cárdenas, Jefe de la I Macro Región Policial Piura – Tumbes, así como el Señor Nazario Aquino Aquino dirigente vecinal de este Asentamiento Humano quien junto a sus vecinos tuvieron la feliz iniciativa de recordar esta fecha con una celebración litúrgica.

Al iniciar su homilía nuestro Arzobispo destacó el coraje y la profunda fe de los pobladores del Bajo Piura quienes a pesar de las duras pruebas que les ha tocado vivir, nunca perdieron su fe: “Hace un año vivimos momentos muy dramáticos cuando el río se desbordó y nos inundó. En aquella dolorosa ocasión muchos de ustedes aquí presentes perdieron sus cosechas, sus animales, sus humildes viviendas y sus enseres, pero hubo algo que no perdieron: su inquebrantable fe en el Señor y la esperanza en un futuro mejor para ustedes y para sus hijos. Hoy en plena Semana Santa volvamos nuestra mirada y nuestro corazón a Jesús, el Amigo que nunca nos abandona y falla, para que apoyados en Él se haga realidad la ansiada reconstrucción que traiga mejores condiciones de vida para todos especialmente para nuestros niños y ancianos. Que sea nuestra fe cristiana, alma de nuestra peruanidad y piuranidad, nuestra fuerza y aliento para que el bien común deje de ser una palabra vacía y abstracta, y sea más bien una realidad llena de frutos”. 

Hacia una reconstrucción material y espiritual

En otro momento de su homilía Monseñor Eguren se refirió también a la necesidad de mantenernos unidos para así lograr hacer realidad la tan ansiada reconstrucción de nuestra Región: “Que la reconstrucción tan esperada, y que ahora tenemos la confianza que se impulsará decididamente, no se limite a obras físicas y materiales, sino que ella sea ocasión para una auténtica reconstrucción moral y espiritual, donde los valores de la honestidad, la veracidad, la solidaridad, el servicio, el amor fraterno, y la justicia crezcan en nosotros y entre nosotros. Dejemos de lado las divisiones y peleas que tanto mal nos hacen. Que aflore más bien la comunión y nuestro profundo sentido de comunidad, frutos hermosos de nuestra fe cristiana y católica. Nunca olvidemos que nuestra fe cristiana es nuestra mejor garantía para hacer realidad una Piura justa y reconciliada”.

Moisés, el niño nacido en medio de las aguas

Entre los presentes se encontraba también la señora Brenda Carolina Garrido Sandoval, madre de Moisés Nizama Garrido, quien es conocido entre los pobladores como el “Moisés” del Bajo Piura, ya que nació el mismo día del desborde del río y se ha convertido en un símbolo de esperanza para su familia y para toda su comunidad, nuestro Pastor lo bendijo y se refirió a él con estas palabras: “Aquí con nosotros está Moisés, quien nació precisamente hace un año a las 8:40 a.m. del 27 de marzo cuando el río estaba inundándonos. Qué mejor símbolo que él, un niño que nació de las aguas, para mantener viva la esperanza y la alegría de vivir. Qué mejor símbolo que él, y junto con él todos los niños del Bajo Piura, para motivarnos a trabajar unidos para sacar adelante a nuestro pueblos.

El Papa Francisco reza por nosotros

Finalmente Monseñor Eguren hizo saber a todos los pobladores que durante la reciente Visita Apostólica del Papa Francisco a nuestro país, pudo informarle al Santo Padre acerca de la situación que atravesaban miles de familias de nuestra Arquidiócesis. El Papa le dijo que nos acompañaba con sus oraciones y nos tenía muy cerca de su corazón: “El Papa Francisco sabe muy bien que aquí en Piura hemos sufrido muchísimo. Tengamos la seguridad que él reza por nosotros y que nos envía su bendición, y nos alienta a fortalecer la solidaridad porque el alma de una comunidad se mide en cómo ésta logra unirse para enfrentar los momentos difíciles y de adversidad así como los desafíos y retos. A todos les deseo una feliz y gozosa Pascua. Que el Señor Resucitado y la Virgen María, llenen nuestras vidas de luz y alegría”.

miércoles 28 marzo, 2018