“A EJEMPLO DE SAN JACINTO, SEAMOS VALIENTES MISIONEROS DE JESÚS”

Fiesta de San Jacinto en Vice

31 de enero de 2020 (Oficina de Prensa).- En medio de un clima de fiesta, con profunda alegría y agradecimiento al Señor, los pobladores del Distrito de Vice (Bajo Piura) se reunieron en la Parroquia “San Jacinto” para participar de la Santa Misa que presidió nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., con ocasión del Aniversario de la Parroquia y la Fiesta Patronal del Distrito que este año celebra su centenario. La Eucaristía fue concelebrada por el R.P. George Kuriam C.M.I., párroco del lugar y el R.P. Sebastian Karottuemprayil C.M.I., Vicario Parroquial, sacerdotes misioneros de la India que realizan su labor pastoral en estas tierras. Estuvieron también presentes en la celebración el Sr. Benjamín Gonzáles Sánchez, Alcalde del Distrito, así como los directivos, socios y obligantes de la Sociedad San Jacinto de Vice, encabezados por su presidente el Sr. Pablo Temoche Canales.

Durante su homilía, nuestro Pastor destacó las virtudes de San Jacinto y habló sobre tres enseñanzas que nos deja su ejemplo de vida: “Una primera enseñanza que nos brinda el ejemplo de vida de San Jacinto para nuestra vida cristiana es su ardor por la misión de predicar el Evangelio, es decir al Señor Jesús, quien es el camino a recorrer, la verdad a ensayar y la vida a vivir. Esto lo llevó a ser un misionero infatigable en su patria Polonia y en varios países Europa Oriental, para de esta manera anunciar infatigablemente a Jesucristo y así hacer que los demás le conocieran. Que la fiesta de San Jacinto nos una como una verdadera comunidad viva de fe, y nos ayude a redescubrir ese mandato misionero del Señor, que nos pide ir y testimoniarle, ya sea en el barrio, en la familia, en nuestro centro de estudios o de trabajo, e incluso en nuestra responsabilidad pública o privada”.

“Pero también San Jacinto -continuó Monseñor Eguren- a través de la imagen como es representado, nos muestra los dos grandes amores que todo cristiano debe tener y cultivar, si quiere salvarse y llegar al cielo. Cuenta la historia, que estando San Jacinto en un monasterio en Kiev, éste fue azolado e incendiado por unos bárbaros. El santo corrió al sagrario para salvar la Eucaristía y cuando ya salía del templo, escuchó que la Virgen le habló y le pidió que salve su imagen. San Jacinto regresa y salva también la imagen de nuestra Señora, que a pesar de ser grande y pesada, milagrosamente se hizo ligera. La custodia que lleva San Jacinto en su mano derecha refleja el amor que debemos tener por la Sagrada Eucaristía, ya que sin la Eucaristía no podemos perseverar en la vida de la gracia, ni configurarnos con Cristo. Recordemos que como cristianos estamos llamados a tener una vida profundamente eucarística, porque es la Eucaristía la que construye la Iglesia como misterio de comunión y nos da la vida eterna. En la mano izquierda de San Jacinto podemos ver que está la imagen de la Virgen, esto nos habla del profundo amor filial que debemos profesar a María Santísima. Sólo a través de nuestra devoción sincera a la Madre de Dios, amándola y respetándola como Cristo la quiso y la honró, podremos encontrar el camino que nos conduce a Jesús, ya que es en el Altar de la Cruz donde el Señor Jesús nos dejó por herencia a María, nuestra Madre, señalándola como el camino que debemos seguir para que siempre lleguemos a Él”. 

En otro momento, nuestro Pastor dirigiéndose especialmente a los jóvenes presentes, les hablo sobre la tercera enseñanza: “San Jacinto era un joven de familia noble, que sintió el llamado del Señor gracias a la predicación y los milagros de Santo Domingo de Guzmán, por ello decide dejarlo todo para hacerse dominico, orden religiosa que ha dado al Perú tres grandes frutos de santidad, cuyas vidas siguen asombrándonos hasta nuestros días: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Masías. Aquí hay una gran enseñanza que nos deja San Jacinto, especialmente a ustedes queridos jóvenes: si quieren ser felices sigan a Jesús, comprométanse con Él, abrácenlo en su corazón, entréguense sin temor a Él. Joven, procura descubrir qué quiere Jesús de ti y cuando sepas a qué te llama, dile sí. Él puede llamarte a formar un hogar cristiano a través del santo matrimonio, pero también si eres varón puede llamarte a ser su sacerdote, o si eres mujer a ser religiosa. Recuerden que Jesús no quita nada, sino más bien lo da todo”.

Finalmente Monseñor Eguren pidió a los pobladores que continúen cultivando esta hermosa devoción a San Jacinto y encomendándose a él: “Pidámosle también a San Jacinto que bendiga el trabajo que ustedes realizan, tanto en la agricultura, como en la ganadería y en la pesca. Que bajo su amparo puedan haber abundantes cosechas en la tierra y buenas faenas en el mar. Que nunca falte el trabajo ni el agua suficiente, que el buen tiempo siempre los favorezca, que traiga salud, unidad y paz para sus familias, y que también le dé al Distrito el desarrollo que necesita para que todos puedan mejorar su calidad de vida. Pidámosle a San Jacinto que nos hable con la voz poderosa del ejemplo de su vida y nos ayude para que podamos ser como él: valientes misioneros de Jesús, amantes de la Eucaristía y de la Virgen, y siempre comprometidos con Cristo y su Iglesia”.

viernes 31 enero, 2020