MENSAJE DEL SEÑOR ARZOBISPO DE PIURA CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2019

Al celebrarse el Día Internacional de la Mujer, hago llegar mi saludo a las mujeres de Piura y Tumbes, así como mis mejores deseos de paz y bendición para ustedes y sus familias.

Mi reconocimiento al trabajo y dedicación de tantas mujeres, madres y abuelas, que viviendo en las condiciones más adversas en una situación de “emergencia diaria”, por la desidia de un Estado que no cumple con sus promesas de reconstrucción, luchan todos los días por dar a sus familias seguridad, confianza y alegría en un futuro mejor. Ustedes son un bastión en la vida de nuestras ciudades, caseríos y centros poblados porque casi siempre de manera silenciosa llevan la vida adelante. “Es el silencio y la fuerza de la esperanza”, como bien nos dijo el Papa Francisco en su Visita Apostólica al Perú. Mi homenaje también a las mujeres y madres migrantes venezolanas que lejos de su tierra viven entre nosotros buscando con su esfuerzo y trabajo diario un futuro mejor para sus familias.    

La mujer, en la humanidad, cumple una misión que va más allá y que no puede ofrecer ningún hombre: Ellas traen la armonía. La mujer nos enseña a valorar, a amar con ternura, y así hacen que el mundo sea una cosa hermosa (ver Papa Francisco, Homilía en la Casa San Marta, 9 de febrero de 2017).

Por ello toda violencia contra la mujer debe ser combatida y desterrada, entre ellas la plaga del feminicidio, las situaciones de violencia que muchas veces quedan silenciadas detrás de las paredes de los hogares, y el flagelo de la trata de mujeres al que hoy asistimos con verdadera indignación por la reciente denuncia en Piura de una red de prostitución de jóvenes menores de edad. Ante esta nueva forma de esclavitud moderna no podemos lavarnos las manos si no queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad y la dignidad de la mujer.

Queridas mujeres: La Iglesia reconoce el indispensable aporte de ustedes en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones (ver Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.103). Ustedes tienen ese gran tesoro de poder dar vida, ternura, paz y alegría. El varón y la mujer tienen la misma dignidad y en sus diferencias físicas, psicológicas y espirituales, una extraordinaria complementariedad. Sólo hay un modelo para ustedes: María Santísima, la Mujer fiel a los planes de Dios, la Mujer del servicio y de la caridad operantes, la Mujer que no tuvo miedo de afrontar lo inseguro, como ser una refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su Divino Hijo Jesús, la Mujer amorosa de San José, la Mujer de la invencible esperanza a pesar de las duras pruebas de dolor que tuvo que afrontar como la Cruz. Que Ella las cubra con su manto maternal y las proteja de todo peligro en unión con sus familias.

¡Feliz Día Mujer! Las bendice con afecto.

San Miguel de Piura, 08 de marzo de 2019

miércoles 6 marzo, 2019