MENSAJE DEL SEÑOR ARZOBISPO DE PIURA CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

El próximo domingo 08 de marzo, celebramos especialmente a la mujer y la misión indispensable que ella realiza para el bien de la sociedad. Como bien nos enseña el Papa Francisco, la mujer es la que hace hermoso el mundo, lo cuida y lo mantiene vivo. Ella es la que trae la gracia que hace nuevas las cosas, el abrazo que incluye, la valentía de donarse. No es por casualidad que en la narración del Génesis (ver Gen 2, 21-24), la mujer haya sido sacada de la costilla del varón mientras dormía. Al tener su origen cerca del corazón y en el sueño, la mujer es la que trae al mundo el sueño del amor. Si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres.[1] 

Por eso en este día y siempre:

Mi homenaje a ti mujer-madre, que nos enseñas que la vida humana es sagrada e inviolable desde la concepción; que los hijos nunca son un error sino un don de Dios, incluso cuando la maternidad se presenta de manera inesperada. Toda mujer-madre sabe que ningún sacrificio será suficiente cuando se trata de su propio hijo.

Mi homenaje a ti mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu vida y destino al de tu esposo, mediante relaciones recíprocas de respeto, entrega, comunión y amor. ¡Tú sabes que el amor matrimonial es para siempre! El varón y la mujer tienen la misma dignidad y en sus diferencias físicas, psicológicas y espirituales una extraordinaria complementariedad.

Mi homenaje a ti mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, María Santísima, te abres con docilidad y fidelidad al amor del Señor, ayudando a la Iglesia en su misión evangelizadora, y a la humanidad a vivir para con Dios una relación esponsal y de comunión.

Mi homenaje a ti mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, política, artística y cultural, y así contribuyes a construir una sociedad que reconcilie la razón con el corazón, edificando un mejor futuro tanto para ti, como para tu familia, nuestra Región y el Perú.

Mi homenaje a ti mujer-migrante venezolana, que lejos de tu tierra y de los tuyos, vives entre nosotros buscando un futuro mejor para tu familia, y sufres muchas veces la indiferencia de los demás.

Mi homenaje a ti mujer-abuela, que tienes un papel heroico en la transmisión de la fe a tus nietos, y aportas sabiduría, historia y raíces a los jóvenes.

¡Nunca hay que olvidar que la mujer es la imagen de la Iglesia porque ella es esposa y es madre!

A lo largo de su historia, la Iglesia ha visto con alegría surgir en su seno mujeres de gran talla espiritual que han alcanzado las más altas cumbres de la santidad dejando una vasta y beneficiosa huella y enseñanzas que perduran hasta nuestros días. Muchas de ellas dedicadas al servicio abnegado de los más pobres y descartados de nuestra sociedad.  

Pero dar gracias y rendir homenaje no es suficiente. Hoy vemos con dolor cómo a la mujer se la maltrata en su dignidad y misión, se la priva en no pocos momentos y lugares de sus derechos sociales, económicos y políticos, negándoles la igualdad de oportunidades que les corresponde. Se la hace víctima de perversiones tan terribles como la trata de personas, de relaciones sexuales impuestas a la fuerza, de explotación sexual y laboral, de la agresividad del machismo, de una cultura hedonista, del crimen abominable del aborto y de su implacable secuela: el síndrome post-aborto, y de visiones ideologizadas de su verdad antropológica. Incluso vemos con horror como mujeres-niñas y mujeres-adolescentes son víctimas de estos dramas, lo cual merece nuestra más profunda condena y repudio, porque destruye en ellas su pureza, su inocencia, su vida.

Tristemente Piura ocupa la cuarta ubicación en violencia contra la mujer en todo el Perú. En lo que va del año ya hay dos feminicidios, cinco atentados graves contra la vida de nuestras mujeres, y aproximadamente 1500 denuncias de posibles agresiones que han puesto en serio riesgo sus vidas. ¿Es eso posible?

Por eso reitero la invocación que hice al inicio de este año para que cese la violencia contra la mujer en Piura. Son muchas las mujeres que en Piura padecen el peso de la vida y el drama de la violencia que puede llegar al condenable crimen del feminicidio. Hay que luchar contra esta fuente de sufrimiento, pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia contra la mujer. El Señor quiere que las mujeres vivan libres y con plena dignidad.[2]  “Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer”.[3]   

La Iglesia contempla en la Virgen María, la máxima expresión de lo que San Juan Pablo II llamaba con acierto el “genio femenino”. Es decir en Ella brilla la plena verdad sobre la mujer con sus dones propios de comprensión, objetividad de juicio, compasión, ternura, capacidad de sacrificio, y amor.

Que Santa María, la Mujer fuerte de la fe, de la invicta esperanza y de la ardiente caridad, cubra con su manto de amor a todas las mujeres, y les ayude a realizar su vocación y misión al servicio de la Iglesia y de la humanidad.

¡Feliz Día Mujer!

¡Gracias Mujer por ser Mujer!

San Miguel de Piura, 04 de marzo de 2020

[1] Ver S.S Francisco, Discurso a una Delegación del Comité Judío Americano, 08-III-2019.

[2] S.S. Francisco, Discurso en la Celebración Mariana en la Plaza de Armas de Trujillo, 20-I-2018

[3] S.S. Francisco, Homilía en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, 1-I-2020.

martes 3 marzo, 2020