SANTA MISA POR LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE

– BASÍLICA CATEDRAL DE PIURA –

Introducción

Quiero saludar muy cordialmente en el Señor, a todos ustedes que se han congregado esta noche en la Basílica Catedral de Piura para participar en esta Santa Misa que ofrecemos por la elección del futuro Romano Pontífice.

Mi saludo afectuoso a los sacerdotes concelebrantes, a los diáconos, a los consagrados y consagradas, a los seminaristas, a los miembros de las parroquias, colegios, hermandades, cofradías, movimientos eclesiales, y a todos los fieles cristianos presentes.

Período de Sede Vacante

En estos días la Iglesia vive un momento singular que designamos con la expresión “Sede Vacante”. El período de “Sede Vacante” es un tiempo espiritual fuerte y especial en la vida de la Iglesia, en la que ante la ausencia del Papa, el Pueblo de Dios está llamado a reavivar su confianza en el Señor Jesús, Supremo Pastor de Su Iglesia, testimoniando su fe en su presencia continua en medio de su Pueblo Santo. Asimismo este tiempo de Sede Vacante nos pide reforzar la unidad de la Iglesia y perseverar concordes en la oración.

Esta circunstancia de la vida de la Iglesia la vivimos en plena Cuaresma, y por tanto es ocasión preciosa para que redescubramos el misterio y la belleza de la Iglesia, así como nuestra pertenencia a Ella, para que la amemos más y la hagamos amar más.

Durante la “Sede Vacante”, emergen varios momentos claves en los cuales la fe de la Iglesia esta llamada a manifestarse de modo particular.

El primero está ligado a la ausencia física del Romano Pontífice. La sede de Pedro esta vacante y la Iglesia reza por el nuevo Papa. Ciertamente hoy también queremos recordar con gratitud a Su Santidad Benedicto XVI. Su renuncia nos llenó a todos de tristeza, pero como personas de fe que somos, tenemos la certeza que él ha actuado en conformidad con el designio divino, es decir según la voluntad de Dios, guiado por su profundo amor al Señor Jesús y a la Iglesia, a quienes siempre ha servido con absoluta obediencia, lealtad y generosa entrega. Damos gracias al Señor por los casi ocho años de su pontificado que se han distinguido por un vivir “el amor en la verdad”. Por ello con acierto el Cardenal Camarlengo, su Eminencia Tarcisio Bertone, le decía no hace mucho a Benedicto XVI: “En estos años, su Magisterio ha sido una ventana abierta sobre la Iglesia y sobre el mundo, que ha hecho filtrar los rayos de la verdad y el amor de Dios, para dar luz y calor a nuestro camino, incluso y sobre todo en los momentos en los que las nubes se agrupaban en el cielo”.

Ahora que Benedicto XVI ha renunciado y la Iglesia no tiene Papa, Ella está llamada a abandonarse con mayor fe en Cristo su Cabeza, quien le ha prometido su perenne presencia y asistencia, ya que la Iglesia es la “Esposa inmaculada del Cordero inmaculado (ver Ap 22,17; Ef 1,4; 5,27), a la que Cristo "amó y por la que se entregó a fin de santificarla" (Ef 5,26), la que Él se asoció mediante una Alianza eterna y de la que no cesa de cuidar como de su propio Cuerpo (ver Ef 5,29).

Hermanos, no tengamos miedo ni temor. Jesucristo tiene a Su Iglesia sujeta firmemente en su mano derecha, le habla con la fuerza penetrante de una espada afilada y le muestra el esplendor de su divinidad (ver Ap 1, 16). “Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre, y especialmente en tiempos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única verdadera visión del camino de la Iglesia y del mundo”.

El segundo momento fuerte de fe que le es pedido a la Iglesia en el período de “Sede Vacante”, es durante el tiempo de la elección del Sucesor de San Pedro. Este tiempo ya lo estamos viviendo ahora, primero con las reuniones de los Cardenales en las Congregaciones Generales y luego más propiamente con el inicio y desarrollo del Cónclave. En esta circunstancia la Iglesia, debe estar particularmente unida con sus sagrados Pastores, pero sobretodo con los Cardenales electores, e implorar fervorosa y constantemente al Señor Jesús para que ellos sean dóciles a la acción del Espíritu Santo y así puedan elegir a aquél a quien el Señor ya ha escogido y tiene presente en su mente y corazón.

El Cónclave, no es un acto político basado en cálculos o intereses humanos, ni es una lucha por el poder, sino que es un acto de fe y de amor a Dios Uno y Trino y a la Iglesia, que busca elegir al Sucesor de San Pedro e involucra a toda la comunidad eclesial en unión con los cardenales electores.

En efecto, es necesario que toda la Iglesia, como la primera comunidad cristiana de la cual se nos habla en el libro de los Hechos de los Apóstoles (ver Hch 1, 4), esté reunida estos días en torno a Santa María, Madre de la Iglesia, y persevere con Ella unánimemente en la oración para que obtengamos del Señor un digno Padre y Pastor, un nuevo Romano Pontífice como don de su bondad y providencia amorosa.

Que durante el período de “Sede Vacante”, “todos los pastores y los fieles, eleven a Dios fervientes oraciones para que ilumine las mentes de los Electores y les mantenga unidos para desempeñar su oficio, a fin que la elección del Romano Pontífice sea solícita, unánime y en bien de la salvación de las almas y de todo el pueblo de Dios”.

Por ello los invito a todos a rezar, pero a rezar con confianza filial, a rezar con fervor y perseverancia.

Ésta es nuestra misión principal estos días. Orar fervientemente al Señor para que asista a los Cardenales electores de manera que iluminados por la gracia del Espíritu Santo, elijan un Padre y Pastor digno para la Iglesia, que se dedique con todas sus fuerzas al servicio del Pueblo de Dios.

“Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá. Porque quien pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abre” (Mt 7, 7-8). El mismo Señor Jesús sale fiador con su palabra de que todo lo que le pidamos, si es por nuestro bien y el de su Iglesia, nos lo concederá.

De otro lado sabernos hijos del Padre en Cristo por el Espíritu, acrecienta nuestra confianza y alegría, porque Él siempre está pendiente de sus hijos: “Confiadle todas vuestras preocupaciones, – nos dice San Pedro en su primera carta – ya que Él se preocupa de vosotros” (1 Pe 5, 7).

Queridos hermanos: la tarea de los Cardenales electores es muy delicada. En el fondo el gran “elector” del Cónclave es el Espíritu Santo y ellos están llamados a servir a la Verdad, a aquella Verdad por la cual han dado sus vidas los mártires y han entregado sus vidas los santos; aquella Verdad que es la sola Verdad, porque es la sola Palabra que tiene vida eterna y la única capaz de disipar el humo de Satanás. En estos momentos esta grave responsabilidad debe pesar hondamente en el corazón de los Cardenales que tendrán la trascendental misión de elegir al nuevo Papa.

Por ello invoquemos insistentemente la gracia del Señor sobre ellos para que dirija sus pasos por la Verdad, a fin de que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los santos, hagan siempre todo y solo aquello que al Señor le agrada.

Finalmente, el tercer y último momento de fuerte significado eclesial, tendrá lugar próximamente cuando se anuncie a la Iglesia y al mundo entero la elección del Romano Pontífice y recibamos de él su primera bendición Urbi et Orbi. Será un momento de fe gozosa y agradecida cuando escuchemos las palabras “Habemus Papam”, es decir, “Tenemos Papa”, “porque donde está Pedro, allí está la Iglesia; y donde está la Iglesia, no hay muerte, sino vida eterna”.

Sí, será un momento de fe radiante porque el nuevo sucesor de Pedro nos confirmará de manera renovada en la fe, es decir nos ayudará a conservar la fe y a desarrollarla, y de esta manera nos hará experimentar una vez más el don inmenso y maravilloso que significa ser cristiano y formar parte de la Iglesia. El nuevo Papa, como depositario de las llaves del Reino de los Cielos por voluntad del mismo Jesucristo, tendrá la misión de abrir a todos el acceso a la salvación. Ésa es la finalidad propia del “ministerio petrino”, profundamente enraizado en el sacrificio reconciliador de Cristo: ser ministro universal del poder salvífico del Señor en la Iglesia y desde Ella para la humanidad entera. Por ello cuando se nos anuncie su elección, nuestros corazones saltarán de gozo.

Pedido de oración unánime y perseverante

Al concluir esta homilía, reitero mi pedido para que toda la Iglesia que peregrina en Piura y Tumbes se ponga en actitud de oración unánime estos días sobre todo delante del Santísimo Sacramento y con la oración del Santo Rosario en familia. Oremos para que el Señor conceda a la Iglesia el Sucesor de Pedro que le agrade por su santidad, nos presida en la unidad y en la caridad, y sirva a su pueblo con vigilante dedicación pastoral.

Que durante estos días, hasta la elección del nuevo Papa, recemos de esta manera:

“Señor Jesús:

¡Tú eres el Buen Pastor

que das la vida por tus ovejas!

Apoyados en la materna intercesión

de Santa María, Madre de la Iglesia,

te suplicamos que envíes tu Espíritu Santo

sobre los Cardenales electores

que pronto se reunirán en Cónclave

junto a la tumba del Apóstol San Pedro.

Manifiéstales, Señor, tu designio divino,

para que elijan, con espíritu de sabiduría y de inteligencia

a quien tú quieres por Obispo de Roma

y Pastor de toda la Iglesia.

Y a nosotros concédenos una mirada de fe,

para reconocer en él a tu Vicario en la tierra,

profesarle una explícita fidelidad,

y trabajar con él y bajo él

en la obra de la Nueva Evangelización

del tercer milenio.

Que así sea Amén”.

San Miguel de Piura, 08 de Marzo de 2013

Viernes de la III Semana de Cuaresma

Conmemoración de San Juan de Dios, religioso

 

 

1: Cardenal Tarcisio Bertone, Palabras de agradecimiento al final de la Misa de Miércoles de Ceniza, 13-II-2013.

2: Catecismo de la Iglesia Católica, n. 796.

3: S.S. Benedicto XVI, Audiencia General de los miércoles, 27-II-2013.

4: Ordo rituum conclavis, n. 19.

5: San Ambrosio de Milán, Comentario sobre el Salmo 12.

sábado 9 marzo, 2013