ORACIÓN PATRIÓTICA EN EL DÍA DE LA BANDERA – 2012

La situación en Arica era difícil. Estaban totalmente rodeados por un enemigo muchísimo mayor en número, con mejor equipamiento militar y sin ninguna esperanza de recibir ayuda. Por ello el Coronel don Francisco Bolognesi Cervantes, ínclito patrono de nuestro Ejército, le escribió el 22 de mayo de 1880 a su adorada esposa María Josefa: “Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre este peñasco de la ciudadela militar, engrandecida con un puñado de patriotas que tienen un plazo contado y su decisión sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú…Dios va a decidir este drama, en que políticos que fugaron y los que asaltaron el poder, tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada para que no se crea que mi deber tiene precio. Besos para ti y Margarita”.

A las cinco de la mañana del día 5 de junio, aparece de pronto un parlamentario portando una bandera blanca. Era el sargento mayor del ejército chileno, Juan de la Cruz Salvo, quien viene trayendo un mensaje del coronel Lagos. Llevado a la presencia del Coronel Bolognesi, le hace saber el motivo de su misión. El ejército chileno, a fin de evitar un derramamiento inútil de sangre le pide la rendición del puerto y de la plaza de Arica y ofrece respetar la vida de todos los peruanos.

El coronel Francisco Bolognesi responde inmediatamente con la frase que lo inmortalizara: “Tengo deberes sagrados que cumplir y pelearemos hasta quemar el último cartucho". Como el emisario chileno insistiera varias veces, Bolognesi le dice que esa es su opinión personal pero que desea consultar con sus oficiales, así que convoca una junta en ese momento y estando todos sus jefes reunidos se dirige a ellos con la siguientes dramáticas palabras: “Señores jefes y oficiales, están llamados a decidir con su voto el destino de esta plaza de guerra cuya custodia la nación les ha confiado. No quiero hacer presión sobre sus conciencias porque nuestros sacrificios no serían iguales. Yo he vivido 63 años y mi existencia no se prolongará por muchos días; que más puedo querer que morir por mi Patria y con la gloria de una existencia heroica, que salvará el honor militar y la dignidad del ejército comprometido en esta guerra. Pero hay entre ustedes muchos hombres jóvenes que pueden ser útiles al país y servirlo en el porvenir; no quiero arrastrarlos en el egoísmo de mi gloria, sin que la junta manifieste su voluntad decidida de defender la plaza y resistir el ataque”.

Uno a uno todos los oficiales van respondiendo que combatirán hasta el final, de manera que Bolognesi le dice al chileno: “decidle a vuestro jefe que Arica no se rinde, que me siento orgulloso de mis hombres y que pelearemos hasta quemar el último cartucho”. Así junto con el patrono de nuestro glorioso Ejército Peruano, se elevan a la gloria y a la inmortalidad, don Alfonso Ugarte, Juan Guillermo More, José Joaquín Inclán, Justo Arias Aragüez, Mariano Bustamante, Ricardo O’Donovan, Ramón Zavala, Armando Blondel, Felipe Zela, Fermín Nacarino y los cerca de 1,000 soldados peruanos que murieron el 7 de junio de 1880 en defensa del Perú.

Son los héroes de Arica, que nos dejaron en herencia ese aliento misterioso que debe acerar hoy nuestros corazones peruanos para poner al Perú siempre en el primer lugar de nuestros pensamientos, afectos y acciones.

A los héroes de ayer se unen hoy la Capitán PNP Nancy Flores Páucar, los Suboficiales de la Policía Nacional del Perú Lánder Tamaní Guerra y César Vilca Vega; los Suboficiales del Ejército Peruano Juan Navarro Calle y Constantino Ramos, los Técnicos de la Policía Nacional del Perú Gerónimo Chino y John Lucaña Huamaní y el Sargento Primero del Ejército Peruano, Manuel Pisco Arimuya, así como cerca de 100 efectivos de nuestro Ejército y Policía que han ofrendado sus vidas en el Huallaga, en el VRAE, y en la selva de la Convención en el Cusco, por la acción criminal, asesina y cobarde de los terroristas de Sendero Luminoso aliados con el narcotráfico. Que a todos nos quede claro que mientras nosotros vivimos en la comodidad de nuestras casas y en la seguridad de nuestros hogares y oficinas, hay peruanos que visten el uniforme de la Patria allá afuera, que ofrendan a diario sus vidas por nosotros en su afán de protegernos y de salvaguardar el orden, la paz interna y la gobernabilidad, que son las piedras angulares de la democracia.

Son nuestros soldados y policías que, al mismo tiempo, que arriesgan sus vidas en la lucha anti narcoterrorista, saben que además pueden ser perseguidos y acusados después por politiqueros y grupos ideologizados que se escudan tras la coartada de una sesgada concepción de los derechos humanos, que para ellos no son universales sino potestad de unos cuantos, ya que nunca defienden los derechos humanos de nuestros soldados y policías cuando éstos son cobardemente asesinados y sus familias quedan sumidas en el dolor.

Peruanos y Piuranos: los héroes de Arica y de hoy nos exigen desde la gloria un suplemento de amor por el Perú, vernos como una sola Nación bajo una sola bandera: la Roja y Blanca. Nos exigen superar los pecados que desde antaño laceran nuestra alma colectiva, como son entre otros, la desunión, la mentira, el revanchismo, la improvisación, el insulto, la violencia, los egoísmos e intereses personales y de grupo. En la actual hora que vive el Perú, es inmoral sacar provecho y protagonismo político y partidario azuzando conflictos sociales. Así no se hace política. Así no se ama realmente al Perú.

Se ama al Perú dando la vida por la Patria, como Bolognesi y sus compañeros de gloria en Arica, como nuestros soldados y policías recientemente asesinados. Se ama al Perú buscando la verdad y abriendo las conciencias a sus requerimientos. Se ama al Perú trabajando por su unidad y por su bien común. Se ama al Perú contribuyendo a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y al mismo tiempo actuando conforme a ella. Se ama al Perú buscando su unidad en el amor fraterno.

A ello desde los orígenes de nuestra Patria ha contribuido y contribuye actualmente la Iglesia despertando las fuerzas espirituales y morales, sin las cuales el bien común y la justicia no pueden afirmarse ni prosperar.

Como los Héroes de Arica, civiles y militares, peruanos con o sin uniforme, renovemos hoy desde nuestra fe cristiana, desde nuestra querida Piura, nuestro compromiso con el Perú. Como Bolognesi esforcémonos según el máximo de nuestras capacidades y posibilidades por forjar el Perú justo y reconciliado que todos queremos, “hasta quemar el último cartucho”. Sólo así la bandera gloriosa del Perú, que han amado y por la cual han entregado sus vidas nuestros santos y héroes, flameará siempre digna, soberana y hermosa en nuestro suelo. Para ello renovemos hoy el juramento y con fuerte y firme digamos: ¡SÍ JURO!

  San Miguel de Piura, 07 de junio de 2012

 

 

lunes 16 julio, 2012