ORACIÓN PATRIÓTICA CON OCASIÓN DEL LXXIX ANIVERSARIO DE LA INMOLACIÓN DEL CAPITÁN FAP. JOSÉ ABELARDO QUIÑONES GONZÁLES

Al celebrarse hoy jueves 23 de julio, el septuagésimo noveno aniversario de la inmolación del Héroe Nacional y Patrono de la Fuerza Aérea del Perú, Capitán FAP José Abelardo Quiñones Gonzales, Gran General del Aire, nos reunimos esta tarde para ofrecer el santo sacrificio de la Misa por todos los peruanos que visten el uniforme azul de la Patria, azul como el “Cielo de Quiñones” que surcan y protegen con sus aeronaves; azul que es el color de nuestra Madre Santísima, la Virgen María, a quien ustedes, queridos aviadores militares, aman filialmente en la advocación de “Nuestra Señora de Loreto”.

De manera especial pedimos en esta Santa Misa por todos los que conforman el Ala Aérea N° 1, integrada por el Grupo Aéreo N° 6 de Chiclayo con su Escuadrón de Combate 612, “Gallos de Pelea”; el Grupo Aéreo N° 7 de Piura con su Escuadrón de Cazas 711, “Los Escorpiones”, y el Grupo Aéreo N° 11 de Talara con su Escuadrón de Cazas-Bombarderos 112, “Los Tigres del Desierto”. Oramos también por el Destacamento FAP de Tumbes, por su Personal Civil, y sus familias que comparten con nuestros aviadores sus alegrías y dolores.   

Hoy nuestra mirada emocionada y agradecida se dirige a la egregia figura del Capitán FAP don José Abelardo Quiñones Gonzáles, Héroe Nacional y Gran General del Aire del Perú, quien naciera el 22 de abril de 1914 en el puerto de Pimentel, departamento de Lambayeque. Estudiante dedicado y deportista triunfador, Quiñones hizo realidad el sueño de su vida graduándose el 21 de enero de 1939, como Alférez del entonces Cuerpo Aeronáutico del Perú, integrando la promoción Comandante “José Lucas Raguz Verán”. Lo hace obteniendo la mejor calificación en la especialidad de aviones de caza y en vuelo de alta acrobacia, lo cual lo hizo merecedor del premio “La Pulsera de Oro”.

En el día de su graduación y al mando de un avión de fabricación italiana Caproni 113, realizó sus famosos vuelos invertidos, a tan sólo un metro y medio del suelo, vuelos que demostraron su coraje, nervio de acero y gran valor. Al poco tiempo de su graduación fue designado al 21° Escuadrón de Caza del Primer Grupo Aéreo, ubicado en la ciudad de Chiclayo.

Quiñones, formó parte de la 41ª Escuadrilla de aviones North American NA-50. Allí integró la Primera Escuadrilla de Alta Acrobacia. Al crearse la unidad de paracaidistas, realizó intensos entrenamientos de salto sobre el cielo de Chiclayo, lo que lo hizo un experto en el uso del paracaídas. Para el año 1941, año de su encuentro con la gloria y la inmortalidad, ya ostentaba el grado de Teniente. En una ocasión, Quiñones había dicho: “Todo ser humano tiene en su camino el pedestal del héroe. El mérito consiste en, llegado el momento, tener el valor de subir en él”. Esa ocasión llegó para nuestro Héroe, el 23 de julio de 1941, cuando durante el conflicto entre el Perú y el Ecuador, Quiñones partió en una escuadrilla aérea de caza con la misión de recuperar nuestra frontera. Durante un ataque sobre el río Zarumilla, en Quebrada Seca, Quiñones fue alcanzado por el fuego antiaéreo.

En esta circunstancia en vez de salvarse usando el paracaídas, en cuyo uso era todo un profesional, decide dirigir su avión contra el emplazamiento de ametralladoras ecuatorianas silenciándolas, haciendo honor a su lema al lanzarse sobre el objetivo enemigo: “Derribado, pero sobre el objetivo”. De esta manera, Quiñones cumplió con abnegación, desprendimiento y con el sacrificio de su propia vida con sus sagrados deberes para con el Perú.

El diario “El Comercio”, decano de nuestra prensa nacional, comunicó con las siguientes palabras la dolorosa noticia del sacrificio de Quiñones, en su edición del 24 de julio de 1941: “La aviación peruana acaba de sufrir la dolorosa pérdida del teniente de aeronáutica José Quiñones Gonzales, caído heroicamente al librar un combate contra las fuerzas agresoras ecuatorianas. Por arrojo y destreza se había destacado hasta figurar como uno de los elementos más valiosos con que podía contar nuestro país en esa arma. Desde comienzos del conflicto, con gran arrojo y patriotismo, cumplió eficaz y abnegadamente las órdenes que le diera el Comando, hasta encontrar una heroica muerte en defensa de la Patria. Su sacrificio es un alto ejemplo que viene a enriquecer la gloriosa tradición de las Alas Peruanas…En el ataque del que hemos sido objeto, el Perú puede tener la noble y patriótica satisfacción de saber que la agresión ha sido severamente castigada y que el honor y la integridad territorial de la Nación han sido defendidos por nuestro ejército, fiel a sus gloriosas tradiciones, dándonos un nuevo héroe: el teniente de aeronáutica José Quiñones Gonzales, a quien rinde en estos momentos la Patria emocionado homenaje”.

La vida de nuestro héroe fue corta, pero su gloria es eterna. Vivió pocos años. Con apenas 27 años y con todo un futuro prometedor, dio a todos una lección imperecedera de amor al Perú. Ese amor le inspiró el hecho generoso de su entrega que despierta hoy en día nuestra admiración profunda, nuestra gratitud eterna, y que nos exige a todos nosotros su imitación. Hoy setenta y nueve años después de su inmolación, nuestro Héroe debe mirar desde la gloria con enorme satisfacción a su querida Fuerza Aérea del Perú, viendo que su inmolación no fue en vano y que los herederos de su sacrificio han sabido estar a la altura del desafío de la cruel pandemia que hoy nos azota, constituyéndose una vez más para todos nosotros en la “Fuerza de todos los Peruanos”.  

Efectivamente, recurriendo al máximo de sus capacidades y posibilidades, y sobre todo a su gran amor por el Perú y por los peruanos, los miembros de nuestra Fuerza Aérea han sabido responder a la emergencia con eficiencia, abnegación y sacrificio, desplegando un sinnúmero de tareas y de misiones que han contribuido a promover y defender la salud y la seguridad de todos los peruanos.

Aunque limitados en sus recursos materiales, especialmente en aeronaves y helicópteros, por la indiferencia y mezquindad de sucesivos gobiernos que no comprenden que mantener nuestro poderío aéreo es fortalecer al Perú, pero llenos de fervor patriótico y de anhelos por cumplir con su misión, los miembros de nuestra Fuerza Aérea han hecho posible el traslado de muchos enfermos, especialmente de aquellos contagiados por el coronavirus (Covid-19), así como de personal médico, de equipos y medicinas, a lo largo y ancho de todo el Perú, donde también han realizado labores de patrullaje colaborando intensamente con el orden interno.

Ahí están como testimonio los centenares de horas de vuelo de sus pilotos, con tripulaciones exigidas al límite y expuestas permanente al riesgo del contagio, el traslado de miles de toneladas de ayuda, y las interminables horas de trabajo de su personal de tierra. Como si esto fuera poco, la Fuerza Aérea, desde su Grupo Aéreo N° 8, se hizo cargo del “Aeropuerto Internacional Jorge Chávez” cuando éste cerró sus actividades, y trabajando infatigablemente día y noche logró el traslado de miles de extranjeros a sus países de origen y acogieron a otros miles de compatriotas que ansiaban volver a su patria, el Perú, y al seno de sus familias.

La acción de nuestra Fuerza Aérea, durante una emergencia nunca imaginada, contra un enemigo invisible, cruel e implacable, ha demostrado una vez más que nuestro país cuenta, en los hombres y mujeres que visten el uniforme azul de la Patria, con un personal muy bien preparado para enfrentar cualquier circunstancia por adversa que ésta sea. Como debe ser en la vida de un aviador militar, siempre han sido los primeros en llegar y los últimos en irse.

El apoyo de la Fuerza Aérea del Perú en los dramáticos momentos de la emergencia ha sido y sigue siendo clave, demostrando que es un aliado estratégico de la salud de todos los peruanos. Salvando vidas, evacuando pacientes en estado crítico, trasladando medicinas, insumos médicos, incluso hospitales de campaña, plantas y cilindros de oxígeno, luchando no sólo contra el “virus” sino también contra el clima y una geografía tan desafiante como la peruana, con orgullo hoy podemos afirmar que la Fuerza Aérea del Perú, la “Fuerza de todos los Peruanos”, se ha transformado en la “Fuerza que da salud y esperanza a todos los Peruanos”, porque el infatigable trabajo de todos ustedes continúa salvando vidas en toda nuestra Patria y ello renueva nuestra confianza en un futuro de vida.

Pero la labor de nuestra querida Fuerza Aérea del Perú, no se ha limitado hasta lo que aquí hemos señalado. Además de utilizar sin descanso sus unidades Hércules, Antonov, Boeing, Lear Jet, Alenia-Spartan, De Havilland-Twin Otter, Helicópteros MI-17/171, y otras unidades aéreas, algunas creativamente convertidas en aviones ambulancias para evacuaciones aeromédicas, la FAP ha contribuido además a enfrentar la emergencia con su tecnología.

Efectivamente, técnicos del Servicio de Mantenimiento de nuestra Fuerza Aérea, el SEMAN, lograron la fabricación de cámaras de aislamiento intrahospitalarias para pacientes con Covid-19. Asimismo, lograron reparar muchos ventiladores mecánicos cuando éstos se necesitaban con suma urgencia en el Perú, porque no había en esos momentos posibilidad alguna de adquirir nuevos en el mercado internacional. Además, en alianza con el Ministerio de Salud, la “Fuerza que da salud y esperanza a todos los peruanos”, ha colaborado en la realización de la campaña “La Salud nos une a todos”, y con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, ha llevado adelante la primera campaña de “PIAS Aéreas” en beneficio de las comunidades nativas de la Región Ucayali.

La Fuerza Aérea entonces, no sólo ha puesto en estos meses al servicio de la Patria la entrega absoluta de su personal, sino también toda su creatividad y desarrollo tecnológico en favor de todos los peruanos, y esto bajo presión, en una lucha contra el tiempo, en una real dinámica de guerra donde en ningún momento han desmayado. Finalmente, también nuestra FAP se ha multiplicado en la vigilancia fronteriza, especialmente con el Ecuador, con sus aeronaves no tripuladas UAV, los drones “Ricuk” y “Pisko”, para evitar el cruce de personas y de vehículos ilegales.  

No podemos concluir estas palabras sin mencionar a los nuevos “Héroes de nuestra Fuerza Aérea del Perú” quienes, siguiendo la estela de gloria imborrable dejada por su ínclito patrono, el Héroe Nacional, Capitán FAP José Abelardo Quiñones Gonzáles, Gran General del Aire, han entregado sus vidas, algunos víctimas del Covid-19 y otros en plena acción. Por todos ellos, y por su eterno descanso también ofrecemos esta Santa Misa.  

Hoy hacemos conmovida memoria de los cuatro tripulantes del helicóptero MI-17 accidentado en Bagua, Amazonas, el pasado 08 de julio, en pleno cumplimiento del deber: El comandante FAP Luis Manuel Humberto Flores Muñoz, el Capitán FAP Bryan Steve Calleja Martins, el Técnico de Primera FAP Ronal Wilton Cortéz Miñope y el Técnico de Segunda FAP Nicolás Estrada Orejón. Cuatro nuevos mártires que entran al Panteón de nuestros Héroes. Oramos también por los tres civiles que fallecieron con ellos, así como por sus familiares y compañeros de armas.

Como siempre la Fuerza Aérea del Perú no sólo sella con su trabajo, sino también con su sangre, su profundo amor por el Perú. Con el Papa Francisco, les digo: ¡Que ninguna adversidad les robe la esperanza! Tengan la certeza que en cada misión que vienen realizando en estos tiempos de pandemia, están cumpliendo a plenitud con el ideal que pregona vuestro Himno institucional:

Legiones del aire
cuidemos en los cielos
a nuestra hermosa Patria
con orgullo y valor.

Y velemos que siempre
en todo el territorio
bata invicta su ala
nuestro gran bicolor.

Por eso ahora más que nunca les digo con emoción: “Arriba siempre Arriba”.

San Miguel de Piura, 23 de julio de 2020
Día de la Aviación del Perú

Puede descargar el archivo PDF conteniendo la Oración Patriótica completa pronunciada hoy por nuestro Arzobispo AQUÍ

Puede ver el video grabado de esta Santa Misa de nuestro Arzobispo Metropolitano de Piura desde AQUÍ

jueves 23 julio, 2020