ORACION PATRIÓTICA CON OCASIÓN DEL 195° ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

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26 de julio de 2016 (Oficina de Prensa).- Con ocasión de celebrarse el 195° Aniversario de la Independencia del Perú, los fieles piuranos participaron de la Santa Misa y Te Deum en la Basílica Catedral de Piura, donde ofrecieron sus ruegos y oraciones por la Patria. La celebración eucarística estuvo presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y contó con la asistencia de las más altas autoridades políticas, civiles y militares de la Región.

Al finalizar la Santa Misa con alegría y expresando gran cariño por el Perú, los presentes entonaron el Himno Te Deum y el Himno Nacional, acompañados por la Banda de Músicos de las Fuerzas Armadas del Perú.

A continuación les ofrecemos el texto completo de las palabras que pronunció el Arzobispo de Piura y Tumbes para esta importante ocasión:

ORACIÓN PATRIÓTICA 

CON OCASIÓN DEL 195º ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

te-deum-2016-8Estamos reunidos en esta Basílica Catedral de San Miguel de Piura para ofrecer el sacrificio de la Santa Misa y el canto del Te Deum por nuestra Patria el Perú, y de esta manera dar gracias a Dios por todos los bienes recibidos a lo largo de estos 195 años de vida independiente; y a la vez pedir a Dios, por medio de Nuestro Señor Jesucristo, su luz y su fortaleza para que los peruanos unidos forjemos la grandeza del Perú por medio de nuestro compromiso por hacer de esta tierra bendita una gran Nación, justa y reconciliada, abierta al continente e integrada al mundo.

El Perú nuestra Patria

te-deum-2016-16Durante estos días de fervor patriótico, los peruanos solemos desearnos los unos a los otros: ¡Felices Fiestas Patrias!  Pero, ¿qué es la Patria? La Patria no es exactamente lo mismo que el país o la nación. Al país lo constituye sobre todo su dimensión geográfica, que en el caso del Perú es hermosa, rica, diversa y desafiante. De otro lado, nación expresa más bien la organización legal y constitucional de un pueblo que le confiere a éste su forma de vivir y actuar. Cuando hablamos de Patria, ciertamente incluimos todo lo anterior, pero el concepto de Patria abarca y encierra además los valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación.

De esta manera, la Patria es la “herencia de los padres”, es decir el conjunto de bienes materiales y espirituales que hemos recibido de nuestros antepasados y que se transmiten de una generación a otra, constituyendo una especie de capital que se comparte y enriquece y que nos hace pertenecer a una misma familia: La Peruana.[1] El gran pensador Don Víctor Andrés Belaúnde, expresa esta realidad con una bella frase: “La Patria es el amor de las tumbas y de las cunas”.

De otro lado es bueno subrayar que no hay incompatibilidad en el hecho de ser cristiano y en el amar a la Patria, lo que implica a su vez el derecho de la Iglesia y del creyente en Cristo a opinar y participar en los asuntos de la comunidad a la que pertenece, porque: “El mismo Hijo de Dios, haciéndose hombre, recibió, con una familia humana, también una “patria”. Él es para siempre Jesús de Nazaret, el Nazareno”.[2]

Si quitamos lo mestizo destruimos al Perú

te-deum-2016-5No nos cansaremos de reafirmar que la formación histórica, cultural y moral de nuestra Patria se realizó al calor del anuncio del Evangelio.[3] Fue el cristianismo y la acción de la Iglesia lo que permitió el rico encuentro y cruce entre lo europeo y lo autóctono, dando lugar a una nueva realidad mestiza que llamamos “peruanidad”, que viene a ser como el espíritu que anima a la Patria haciendo de ella una realidad viva.

La raíz del Perú está en el encuentro humano en el siglo XVI del hombre andino con el hombre español y con el hombre negro. Ciertamente se dio el mestizaje de la sangre, de las costumbres, de la ropa, del arte, de la agricultura, etc., pero el mestizaje que se realizó fue mucho más profundo. Gracias a la acción evangelizadora, que actuó como el crisol donde se dio el encuentro entre lo europeo y lo autóctono, a los valores de la previsión social del Estado Inca, a la relación hombre-tierra y al sentido comunitario del trabajo aportados por el Incario, se unieron en una síntesis armoniosa la idea de la dignidad de la persona humana, de su libertad, de su dimensión trascendente, así como el sentido de la familia y de la justicia social, por la virtud esencial del anuncio del mensaje cristiano. La Independencia, que surge con la promesa de una vida mejor y que aporta la libertad política y la afirmación del sistema democrático, abrió el camino para la realización efectiva de los valores anteriormente descritos, unidos, reitero, en una síntesis viviente.[4]

Si nosotros quitamos lo mestizo destruimos al Perú. Las Fiestas Patrias son ocasión preciosa para valorar y afirmar lo peruano, para superar las visiones negativas y conflictivas que los peruanos tenemos del Perú, y para redescubrir con esperanza e ilusión su rico mestizaje, así como sus enormes capacidades de despliegue y realización. Asimismo es ocasión para rechazar las amenazas de colononizaciones ideológicas que se ciernen sobre nuestra Patria, a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a nuestra identidad[5], porque si los permitimos pueden hacernos perder la herencia de nuestros mayores, es decir pueden hacernos perder la Patria, y es algo muy triste ser huérfano de Patria. Asumamos entonces el compromiso de trabajar para que el Perú crezca fiel a sus raíces y no se nos muera.

Por ello hoy rezamos al Señor de la Historia y a su Madre Santísima para que cuide a nuestra Patria el Perú de toda invasión, no sólo geográfica sino principalmente a su ser auténtico. Oramos para que guardando celosamente el patrimonio recibido de nuestros padres, vivamos con pasión el presente y nos proyectemos con confianza al futuro, el cual lleva adelante la herencia recibida y la hace crecer.

Oremos por el nuevo Gobierno y Congreso Nacional

te-deum-2016-4En este nuevo aniversario de nuestra Independencia y a escasos cinco años del Bicentenario, asume la guía de nuestro país un nuevo Gobierno. Desde aquí mi saludo afectuoso al nuevo Presidente de todos los peruanos, al Doctor Pedro Pablo Kuczynski y a los nuevos Congresistas de la República, especialmente a los representantes de las Regiones de Piura y Tumbes. Que el Señor Jesús y María Santísima, a quien la Iglesia en el Perú celebra el 28 de julio como Nuestra Señora de la Paz, los bendiga para que ejerzan la autoridad como servicio a la persona humana y contribución a la realización del bien común, y así conduzcan al Perú, durante los próximos cinco años, por los caminos de la verdad, la libertad, la justicia, el desarrollo integral, la fraternidad y la paz. Estamos al inicio de un nuevo gobierno que abre siempre un horizonte de esperanza, y que nos conducirá a la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia. Pero no hay que olvidar que la esperanza es la virtud de lo arduo y que, por lo mismo, exige constancia y fortaleza, y sobre todo la necesidad de orar continuamente a Dios para que se vean coronados nuestros esfuerzos por dar vida a una sociedad y a una historia más honesta, veraz y concorde, donde el misterio de cada peruano y peruana se viva a la luz del misterio de Cristo.

El resultado de las recientes elecciones ha distribuido el poder entre el ejecutivo y el legislativo. Por ello hacemos un llamado a la clase política de nuestro país para que deje de lado los enfrentamientos, los insultos y los ataques que nada aportan a la grandeza del Perú y al bienestar de todos los peruanos, y que más bien opten por el camino del diálogo, del entendimiento y del encuentro para trabajar unidos por el país. Los poderes del Estado deben respetarse entre sí y no ser confrontacionales. En todo momento deben ver qué pueden hacer en común por el desarrollo integral de nuestra amada Patria. Para ello se hace urgente recrear la política para que ésta llegue a ser lo que por naturaleza debe ser: Una forma de caridad. La caridad y el servicio, y no el poder como dominio y el afán por el propio beneficio, es lo que distingue a la política y por tanto a los políticos.

Sanar al Perú fortaleciendo los valores

te-deum-2016-10En los actuales momentos, urge sanar a la Patria de la corrupción, el narcotráfico, la trata de personas, la violencia en sus múltiples formas, la pobreza. En suma, sanarla de la degradación moral en la que estamos sumidos. Todo ello exige urgentes medidas entre las cuales ocupa lugar principal fortalecer a nuestra democracia con auténticos valores, de otra manera los actuales problemas y diferencias presentes en nuestra vida social se acentuarán. Como decía San Juan Pablo II: “Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto”.[6] Por ello fortalezcamos el valor fundamental de la vida, preservándola como don de Dios y como el primero de los derechos humanos, desde el momento de la concepción y cuidando su existencia y dignidad hasta su fin natural. Asimismo defendamos el valor de la familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, fortaleciéndola como la célula básica y vital de la sociedad que es y como la primera responsable de la educación de los hijos. Igualmente hagamos que la búsqueda del bien común prime por sobre los bienes particulares y sectoriales.

Junto con estos valores a promover, considero que hay además algunos desafíos prioritarios que afrontar ante el inicio de un nuevo gobierno como son entre otros: Fortalecer a los tres poderes del Estado, cuya autonomía se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia. Impulsar el acceso de todos los ciudadanos sin excepción en la participación de los bienes espirituales, culturales y materiales de la Nación. Consolidar y fortificar el proceso de descentralización para que éste contribuya al crecimiento de las regiones, con su necesaria y justa autonomía frente al poder central.

En las actuales circunstancias considero que las regiones pueden ser un buen puente para el entendimiento entre el poder ejecutivo y el poder legislativo. Asimismo urge crecer en una auténtica cultura del diálogo y del encuentro que destierre de una vez por todas los enfrentamientos y resentimientos entre peruanos y así vivamos en reconciliación y perdón, encontrando consensos en la verdad que se traduzcan en políticas de estado. Dicho sea de paso no hay que olvidar que la búsqueda de la verdad constituye la única posibilidad de una democracia real y no aparente.

Piura merece más

te-deum-2016-6Haciéndome eco del pedido de nuestra autoridades regionales y locales, y por el respeto que se merece Piura, con humildad pero con la firmeza que nos da nuestra unidad, le pedimos al supremo gobierno y al congreso nacional que atiendan la deuda social y los proyectos y necesidades que requiere nuestra Región en salud, educación, vivienda, transporte, agricultura, infraestructura, etc. Piura, que es una de las economías más importante del país, merece el respeto y la atención de nuestras autoridades centrales. No pedimos privilegios sino lo que en justicia merecemos porque “Piura merece más”.

Llamado a vivir la misericordia

te-deum-2016-17En este Jubileo de la Misericordia que estamos viviendo por deseo del Papa Francisco hago un llamado a todos a hacernos cargo de los más pobres que no llegan a fin de mes por carecer de trabajo o por tener un trabajo precario que no les da acceso a la salud, a la educación, y a una jubilación que les garantice una vejez digna. Si bien el primer deber es del Estado, es también tarea de todos nosotros. Dejemos de lado la avaricia y la mezquindad y seamos generosos y solidarios. Basta de indiferencia fruto del individualismo egoísta imperante. Seamos misericordiosos, y ser misericordioso es hacerse cargo, con el corazón de las miserias del otro como si fueran propias. Y este ser misericordioso debe traducirse en obras concretas, no puede ser simplemente declamado, exige ser actuado. Este Jubileo es ocasión para el compromiso con el hermano que es peruano y cristiano como yo. Sólo así habrá esperanza de un futuro mejor para todos.

Pido al Señor Jesús, Señor de la Historia y de nuestra Patria, quien desde nuestros orígenes nos acompaña y guía, que nos ayude a forjar el presente guiados por su Evangelio. Que Él tome nuestro futuro en sus manos marcadas con los signos de su Pasión, es decir con las señales de su amor por nosotros. Pongamos en Jesucristo nuestra esperanza y comprometámonos a salir al encuentro de todos los peruanos sin excepción para gestar una cultura del encuentro, de la reconciliación y de la fraternidad en nuestra Patria. Y a Ti, Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, que también nos has acompañado desde los albores de nuestra historia, te alabamos y rogamos que intercedas por nosotros ante tu Hijo Jesús, para que ilumines nuestras conciencias y nos dispongas a servir mejor a nuestra Patria, el Perú, en este nuevo aniversario de su Independencia. Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 26 de julio de 2016
Memoria de San Joaquín y Santa Ana

Padres de la Santísima Virgen María

[1] Ver San Juan Pablo II, Memoria e Identidad, pág. 80.

[2] San Juan Pablo II, Mensaje de la XXXIV Jornada Mundial de la Paz, 1-I-2001.

[3] Ver Constitución Política del Perú, art. 50.

[4] José Agustín de la Puente y Candamo, Reflexiones sobre la Identidad Nacional, el testimonio de César Pacheco Vélez.

[5] Ver S.S. Francisco, Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, 25-IX-2015.

[6] San Juan Pablo II, Encíclica Centesimus annus, n. 46.

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Martes 26 Julio, 2016