ORACIÓN PATRIÓTICA CON OCASIÓN DEL 141° ANIVERSARIO DEL GLORIOSO COMBATE NAVAL DE ANGAMOS

Al celebrarse el día de hoy, 8 de Octubre, el 141° aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, y el 199° aniversario de la creación de nuestra Marina de Guerra, rendimos merecido homenaje al “Gran Almirante del Perú” y “Peruano del Milenio”, don Miguel Grau Seminario, y a los marinos de nuestra Patria, herederos de su gloria, estirpe y tradición.

Este año lo hacemos con dolor y pena por no haberse respetado el feriado no laborable que anualmente nos invita a hacer memoria agradecida de Aquel que, junto con su tripulación de heroicos marinos, entregó su vida en defensa de la Patria, dándonos a todos un ejemplo de cómo se debe amar y servir al Perú.

Para nosotros los piuranos, el dolor es doble, por ser don Miguel Grau Seminario no sólo nuestro compatriota sino además nuestro paisano. Si el olvido y la postergación que sufre la Región Piura son constantes por parte de los gobiernos de turno, y baste para ello sólo señalar la incumplida reconstrucción y la desatención que padecemos durante la presente pandemia, ahora se añade el ver cómo se privilegia lo económico y lamentablemente se desplaza a un segundo lugar la conmemoración de nuestro Héroe y del 8 de Octubre.           

Nadie discute que en los actuales momentos necesitamos trabajar más, pero por encima de ello en las actuales circunstancias de pandemia, desunión y corrupción, los peruanos necesitamos tener espacios para reflexionar y recordar las virtudes y hazañas de Grau, quien es sustento de patriotismo, identidad, y heroicidad.

Permanentemente nos quejamos de que en el Perú sufrimos una sistemática pérdida de valores, pero por otro lado, al eliminar el feriado de hoy, desmotivamos los valores cívicos y patrióticos que son aquel conjunto de conductas que se consideran positivas para el desarrollo de la sociedad, porque sin valores no hay futuro. A pesar de que están prácticamente normalizados todos los sectores y actividades comerciales y económicas, desde hace casi siete meses no podemos celebrar públicamente la Santa Misa con los protocolos debidos, y ahora el feriado cívico de Octubre no podemos celebrarlo con todo el esplendor que le corresponde. Poco a poco avanza entre nosotros un enemigo invisible, tan letal como el virus de la pandemia que nos agobia: El del olvido de nuestra historia e identidad como Nación, forjada con la sangre de nuestros Héroes y la pureza de nuestros Santos. Por eso, nuestra bandera es roja y blanca, como aprendimos de niños.

No se trata de discutir la legalidad o no de la norma gubernamental de suspender el feriado cívico de hoy, sino recordar que Grau fue proclamado el “Peruano de Milenio”, no por decisión de una ley del Congreso o un decreto del Gobierno, sino por obra de la voluntad popular, voluntad que hoy parece se pretende desconocer.  

El 8 de Octubre no es un día cualquiera. Angamos constituye, “el legado moral más valioso de nuestra nacionalidad y la digna culminación de una trayectoria profesional y cívica, la de Grau, que es, con su ejemplo, inmortal magisterio”.[1]

El 8 de Octubre es el día de la inmolación de nuestro Héroe máximo y los peruanos de hoy tenemos mucho que aprender de nuestro “Gran Almirante”, porque todo en él es excepcional: Su apasionado amor al Perú que lo lleva hasta la entrega de su vida por la Patria. Su entrega constante más allá del deber que hace de él la encarnación del patriotismo. Su espíritu cívico de buen ciudadano que lo conduce a incursionar en la política con decencia, ética y justicia. Su honradez en la casa y en su buque. Su amor fiel y cariñoso a su amada esposa Dolores y su preocupación permanente y amor tierno por sus hijos incluso en plena Guerra del Pacífico. Es sobresaliente marino y a la vez extraordinario esposo y padre. Vive alejado de toda vanidad, egoísmo, odio y sensualidad y es más bien modesto, humilde y buen amigo. Carece de los vicios y taras que solemos tener los peruanos como son la improvisación, el desorden, la rivalidad, la adulación, la inmoralidad y la mezquindad.

Manuel González Prada, alto exponente del realismo peruano y conocido por sus demoledoras críticas sociales y políticas, dirá de Grau: “Sencillo, arraigado a las tradiciones religiosas, ajeno a las dudas del filósofo, hacía gala de cristiano y demandaba la absolución del sacerdote antes de partir con la bendición de todos los corazones. Siendo sinceramente religioso, no conocía la codicia -esa vitalidad de los hombres yertos-, ni la cólera violenta -ese momentáneo valor de los cobardes-, ni la soberbia -ese calor maldito que sólo engendra víboras en el pecho-. A tanto llegaba la humildad de su carácter que, hostigado un día por las alabanzas de los necios que asedian a los hombres de mérito, exclamó: «Vamos, yo no soy más que un pobre marino que trata de servir a su Patria»…Tal era el hombre que en buque mal artillado, con marinería inexperta, se vio rodeado y acometido por toda la escuadra chilena el 8 de Octubre de 1879”.[2]  

Grau hizo del legendario Monitor “Huáscar” no sólo el mejor buque de nuestra débil escuadra de aquel entonces, sino la única espada y escudo del Perú que solitariamente por seis meses ridiculizó y puso en jaque a la poderosa escuadra chilena retrasando durante todo ese tiempo la invasión a nuestro sacrosanto territorio. Grau tuvo el coraje y la inteligencia de organizar y disciplinar a su tripulación, así como la iniciativa, destreza y exactitud para conocer, medir y actuar en cada situación. Durante la guerra no se dejó arrastrar por las bajas pasiones sino que supo unir, al deber de la defensa de su Patria, la nobleza y la caballerosidad que lo hicieron merecedor al justo título del “Caballero de los Mares”. Sí, todo en Grau es excepcional, como persona, cristiano, hijo, esposo, padre, ciudadano, marino, y político. Por ello nadie como él, convoca a la vez el agradecimiento y el afecto unánime de todos los peruanos de todos los tiempos, así como el respeto y el reconocimiento de los adversarios. ¡Él y el Huáscar son el Perú sobre el mar!   

A menos de un año del Bicentenario de nuestra Independencia Nacional, y a pesar de la pandemia, ¿no hubiera sido de desear que el Gobierno preparara de mejor manera la conmemoración de este día venerable de nuestro calendario cívico nacional con algunos programas y celebraciones virtuales de tal manera que la población peruana, y especialmente nuestra juventud, pudiera recordar y reflexionar en los valores perennes que Grau nos enseña y que ahora más que nunca nos son necesarios? Un feriado cívico no significa mero descanso, y menos aún relajo. Significa tener el tiempo para dedicarlo a la Patria, y en este caso significa tener tiempo para examinarnos, a la luz del sacrificio de Grau, qué significa ser peruano y qué demanda el Perú de nosotros en esta hora de nuestra historia. Grau es el modelo de todo lo que un peruano debe ser, y de cómo debemos cumplir con nuestros deberes para con nuestra Patria.     

De otro lado, recordando los triunfos, hazañas y la gloria que alcanzó el Monitor “Huáscar” al mando de Grau, éstos son sólo explicables por la inteligencia, el arrojo, el valor, el amor al Perú y la perfecta unión y camaradería que existía entre los oficiales y el personal subalterno del navío peruano. Viendo a mi Patria en las actuales circunstancias tan dividida y enfrentada, cuánto anhelo y pido en mi oración que el espíritu que animaba y daba vida al glorioso Monitor  “Huáscar” viva hoy más que nunca entre los peruanos y los piuranos. Frente a la desunión que desea apoderarse de nosotros, impulsada por los apetitos personales y los intereses de grupo, que Grau y el “Huáscar” nos enseñen que primero están los sagrados intereses del Perú.

Si algo nos llevó a la derrota en la Guerra del Pacífico fue nuestra desunión. La guerra se perdió lamentablemente porque el Perú era en aquel entonces un país dividido, con políticos incapaces y codiciosos que sólo buscaban su beneficio personal o de grupo.  Grau y sus hombres nos demandan en este momento de nuestra historia, a menos de un año del Bicentenario de nuestra Independencia, más unidad y sobre todo poner al Perú y al bien común por encima de cualquier otra consideración.  

Por ello recordando hoy al “Gran Almirante del Perú”, hago un llamado a los líderes y a la clase política peruana a que dejen de lado la búsqueda de los propios intereses, el clientelismo que destruye la democracia, y la corrupción, verdadera gangrena de un pueblo. Que más bien, con honradez absoluta, rectitud de conciencia, claridad de ideas, con espíritu solidario, y con obras eficaces, contribuyan a la construcción del Perú que todos anhelamos, contribuyendo así a la edificación de una sociedad digna de la persona humana. Ya es tiempo de contar con una política dignificada por los valores y la moral.

Si de la Guerra del Pacífico con todos sus males, el Perú pudo engendrar figuras luminosas y de temple vigoroso como Grau y Bolognesi, entonces eso es señal que nuestro País no está muerto ni completamente perdido, y que aún con todas sus sombras el Perú del Bicentenario conserva intactas sus posibilidades de un futuro magnífico y brillante.

Queridos marinos de mi Patria y queridos compatriotas: En el día en que conmemoramos un aniversario más de la inmolación del “Gran Almirante del Perú” y “Peruano del Milenio”, don Miguel Grau Seminario y de sus bravos marinos como Elías Aguirre, Diego Ferré, José Melitón Rodríguez, y Enrique Palacios entre otros, quienes supieron elevarse dignamente a la gloria tras enfrentarse solitariamente a toda una escuadra bien pertrechada, inmensamente superior en blindaje y artillería, entre ellos dos modernos acorazados, digamos a manera de compromiso con el Perú:

¡En este buque nadie se rinde![3]

San Miguel de Piura, 08 de Octubre de 2020

[1] Dr. Héctor López Martínez, “Miguel Grau, marino y ciudadano”, Fondo Editorial UAP, Ed. Diciembre de 2011, pág.68.

[2] Manuel González Prada, “Grau”; en “Homenaje a Grau”, Ed. Centro Naval del Perú 1978, pp. 86-87.  

[3] Palabras pronunciadas por el Teniente Segundo Enrique Sixto Palacios de Mendiburu, quien gravemente herido pero no vencido, izó nuevamente el Pabellón Nacional en el Monitor “Huáscar” durante el glorioso Combate Naval de Angamos.  

Puede descargar el archivo PDF de esta Oración Patriótica de nuestro Arzobispo desde AQUÍ

jueves 8 octubre, 2020