ORACIÓN PATRIÓTICA CON OCASIÓN DEL 139° ANIVERSARIO DEL GLORIOSO COMBATE NAVAL DE ANGAMOS

Nos encontramos esta mañana en esta remozada Plaza Grau de nuestra querida ciudad de San Miguel de Piura, con el fin de honrar la memoria del Héroe máximo del Perú y Peruano del Milenio, el Gran Almirante Don Miguel Grau Seminario, al celebrarse hoy el 139° aniversario del glorioso “Combate Naval de Punta Angamos”.

Nuestras felicitaciones a la Municipalidad Provincial de Piura, a nuestra gloriosa Marina de Guerra del Perú, a la Asociación Pro Marina, y a la Universidad Nacional de Piura, en particular a los alumnos y profesores de su Facultad de Arquitectura y Urbanismo, por esta remodelación de carácter patriótico y educativo de esta histórica plaza de nuestra Ciudad, que tiene como fin conmemorar la memoria de nuestro Héroe a través de placas de granito incrustadas en el piso en forma de galones de mando,  orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, las cuales contienen los valores institucionales de nuestra Marina de Guerra, los hitos más importantes de la vida de Grau, junto con algunas de sus más celebres frases, y las fechas más memorables de la gloriosa campaña naval emprendida por nuestro Monitor “Huáscar” bajo el mando del Caballero de los Mares.  

De esta manera este tradicional Ovalo de Piura, es ahora como un libro abierto de Historia del Perú que invita a piuranos y visitantes a su lectura para que nunca olvidemos sino más bien nos nutramos del heroísmo y de los valores de Don Miguel Grau Seminario, marino y ciudadano excepcional, y así podamos hacer vida la célebre expresión: “Somos Grau, seámoslo siempre”.   

La feliz ocasión que nos reúne es también oportunidad adecuada para recordar la historia del Monumento al Héroe de Angamos que nuestros ojos contemplan. Éste fue inaugurado el 8 de octubre de 1943, siendo Presidente de la República, el Doctor Manuel Prado Ugarteche, y Ministro de Marina y Aviación, el Contralmirante Federico Díaz Dulanto. Para la construcción de este monumento se conformó un Comité Ejecutivo integrado por las siguientes personalidades: el senador Federico Roberto Bolognesi y Bolognesi, nieto del héroe de Arica, que actuó como su presidente; el senador Víctor Manuel Zapata y Acha, quien desempeñó el cargo de tesorero. Como secretario del comité fue designado el diputado Roberto Carrión Guzmán. Completaron el comité en calidad de vocales los señores Manuel Checa Eguiguren, Gabriel Seminario Seminario, y Luis Humberto Delgado.  

Al concurso internacional se presentaron tres escultores extranjeros y sólo uno peruano, el célebre escultor y artista piurano, Luis Felipe Agurto Olaya, natural de la Huaca, distrito de la provincia de Paita, quien finalmente ganó el concurso. El contrato de ejecución de la obra alcanzó la cifra de cien mil soles de la época.

El monumento que hoy contemplamos reemplazó a la primera efigie y monumento que en el Perú se hiciera para honrar la memoria de Grau, el cual fue inaugurado el 26 de octubre de 1885 en nuestra Plaza de Armas, para después ser trasladado a esta ubicación y que hoy en día se encuentra en la ciudad de Sullana. En aquel entonces y al enterarse del acontecimiento, Doña Dolores Cabero viuda de Grau y el sobreviviente del “Huáscar”, Don Pedro Garezón Thomas, enviaron agradecidas cartas al Prefecto de Piura. 

El imponente conjunto escultórico que hoy vemos está hecho de concreto, bronce y granito, y podemos describirlo sucintamente de la siguiente manera: En el destaca la egregia figura de gran tamaño del Héroe de Angamos quien ante la adversidad se agiganta sobre el puente de mando del “Huáscar” sin par. A los pies de Grau están representados los dos cañones Armstrong de 300 libras cada uno de la célebre torre giratoria que hacia inconfundible y temible a nuestro “Monitor”. En la mano derecha Grau sostiene un largavista y con la izquierda sostiene firmemente su espada, como indicándonos que siempre hay que estar vigilantes y alertas frente a los enemigos de la Patria a quienes no hay que tener miedo de enfrentar para defender al Perú y a sus sagrados intereses. Forman parte del conjunto escultórico dos sirenas pregonando con clarines la gloria de Grau. Según el escultor representan la serenidad y la acción, actitudes que distinguieron la vida de marino y ciudadano de nuestro Héroe y que le dieron ponderación y sagacidad para el cumplimiento de su misión. Debajo de las sirenas hay un escudo peruano en bronce y dos anclas de granito.

En la parte superior de las columnas hay una alegoría de la Patria con los brazos en alto en símbolo de eterna gratitud a la inmolación de Grau. La altura del monumento es de 15 metros, la estatua del héroe tiene 3 metros de alto y otros tantos la representación de la Patria. Asimismo en la parte delantera del monumento hay dos placas de bronce en alto relieve de la autoría de Luis Felipe Agurto Olaya que plasman la epopeya de Angamos.

En la parte posterior del monumento hay una representación mitológica del dios del mar Neptuno, montado sobre un caballo marino y con los brazos abiertos y en alto, sosteniendo en una mano una cruz y una estrella y en la otra una espada. También en la parte posterior del monumento hay tres placas de bronce. En la primera y en la segunda figuran los nombres de los oficiales y tripulantes presentes en el Glorioso Combate Naval de Angamos, y en la tercera están inscritos el día, mes y año de la inauguración del monumento junto con los nombres del Presidente de la República, del Ministro de Marina y Aviación, y de los miembros del Comité Ejecutivo Pro Construcción.

Con los años el monumento piurano a Grau ha recibido mejoras como la hermosa frase que se encuentra en su frontis sobre la llama votiva que ojalá estuviera perennemente encendida como símbolo de nuestra eterna devoción y gratitud al Héroe de Angamos: “La República del Perú a su más heroico y abnegado defensor, Miguel Grau, el peruano del milenio. 1834-1879”.

El monumento fue inaugurado con gran solemnidad cuando era prefecto Don Teófilo Ibarra y alcalde Don Emilio Hilbck Navarrete, contándose con la presencia del Presidente de la República, Don Manuel Prado Ugarteche, el senador Federico Bolognesi y el sobreviviente del “Huáscar”, Don Manuel Elías Bonemaison. Es oportuno indicar que si contamos en Piura con este monumento es gracias al Presidente Prado quien el 28 de marzo de 1940 expidió una Resolución Suprema la cual ordenaba que se cumpla con el deber de simbolizar la gratitud de la Nación al Héroe, Contralmirante Don Miguel Grau, erigiendo un monumento en la capital de la República y otro en su ciudad natal de Piura, deuda pendiente desde la celebración en 1934 del primer centenario del nacimiento de nuestro Héroe.

Pero la admiración de este monumento, así como de las obras de remodelación que hoy inauguramos y bendecimos, debe llevarnos a algo más alto y elevado. Para eso son los símbolos, para transportarnos a lo más noble y excelso, y a la vez para unirnos creando entre todos nosotros un sentido de pertenencia y de satisfacción. Debe conducirnos a contemplar a Grau con el fin de inspirar en él nuestra conducta de vida como peruanos y cristianos. De nada nos servirá este homenaje si bajo la atenta mirada del Caballero de los Mares no renovamos nuestro compromiso con el Perú y con su querida Piura.

El espíritu de Grau nos está diciendo hoy: Luchen contra sus defectos de carácter y con las taras que desgraciadamente forman parte de nuestra idiosincrasia, como son entre otras, la adulación, el pesimismo, la envidia, la división, la violencia, la corrupción, la falta de compromiso, la improvisación, la queja, el pedido fácil, el socavar las buenas iniciativas de los otros. Potencien más bien nuestra profunda fe cristiana, la gran capacidad de acogida y de ser solidarios, el hondo sentido de comunidad, la honestidad, la unidad, el servicio, el trabajo esforzado por el bien común, la justicia social, la verdad, el amor a la Patria, y la capacidad de sacrificio y renuncia por el Perú. Dios quiera que siempre en el Perú contemos con peruanos íntegros como Grau y su tripulación de valientes marinos, es decir, con peruanos que tengan un solo ideal que abrase e inflame sus corazones: ¡Amar y servir al Perú!

Con la siguiente cita de Don Héctor López Martínez, brillante historiador y gran conocedor de nuestra historia marítima, y además un gran apasionado de la egregia personalidad de Grau, quiero concluir estas palabras: “En el espíritu de Grau no hubo nunca lugar para el desaliento o la amargura, para pequeñeces y miserias por desgracia tan propias de la humana condición. Por eso en Grau no debemos ver tan sólo al marino que defiende a la Patria cumpliendo sus obligaciones más allá del deber, inmolándose conscientemente para defender la honra del Perú, sino al hombre cuya vida profesional, de padre y esposo, de ciudadano, de amigo, fue y será verdadero arquetipo de nobleza, gallardía, sentido del deber, fe cristiana y humildad. Miguel Grau, por sus cualidades personales, no sólo conquistó la general simpatía y afecto de las gentes, sino que sin buscarlo se convirtió en el gonfalonero brillantísimo de la más notable y sacrificada generación de marinos que ha tenido nuestra Patria. Las virtudes morales y profesionales de Grau encontraron en nuestra Marina de Guerra el marco apropiado para potenciarse y proyectarse en páginas memorables de la historia nacional”.[1]    

Por ello con honda emoción patriótica podemos decir hoy: “En la estela del Huáscar, en el ejemplo de Grau. Un solo norte: el deber. Tan sólo un rumbo: el honor. ¡Somos Grau, seámoslo siempre!”.

San Miguel de Piura, 08 de octubre de 2018.
139º Aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos

[1] Héctor López Martínez, Miguel Grau, marino y ciudadano, pp. 19-20.

domingo 7 octubre, 2018