HOMILÍA EN LA SANTA MISA CON OCASIÓN DEL XXIX ANIVERSARIO DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

Homilía

Con ocasión de celebrarse el XXIX aniversario de la creación de la Policía Nacional del Perú, quiero hacerles llegar a todos los miembros de la I Macro Región Policial de Piura y Tumbes, mi más cordial saludo, así como mis oraciones por todos y cada uno de ustedes, en unión con sus familias. Asimismo quiero expresarles mi personal agradecimiento por la entrega y dedicación que diariamente despliegan por hacer de Piura y Tumbes regiones más seguras donde todos podamos vivir con tranquilidad y en paz.

Mezquinos seríamos si no reconociéramos los enormes sacrificios que ustedes realizan todos los días con patriotismo y dedicación, buscando hacer realidad su lema institucional: «Dios, Patria y Ley» viviendo el dinamismo, «un uniforme, una oración, y un deber que cumplir con la sociedad». El antitestimonio de algunos malos policías para nada opaca el trabajo que la inmensa mayoría de ustedes realiza con tanto amor y entrega.  

La vocación del Policía es muy hermosa y digna: ser custodio del prójimo, es decir proteger a los demás, especialmente a los más indefensos, y sus derechos inalienables. Pero hay veces que en esta misión las dificultades y problemas, así como la falta de medios suficientes, pueden llevarlos al desánimo. Por ello hoy quiero decirles que como Policías cristianos ustedes están llamados a no darse nunca por vencidos, a jamás desmoralizarse, porque nuestra esperanza descansa sobre una roca inamovible: el amor de Dios, revelado y entregado en Cristo Jesús, nuestro Señor, quien ha vencido al mal que ustedes a diario tienen que combatir, y que hoy se manifiesta de diversas formas como la delincuencia común, el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, etc.

En este tiempo de Adviento, tiempo de espera del Salvador, Isaías, el profeta de la esperanza, nos ha descrito con bellas y poderosas imágenes que la victoria sobre el mal es de nuestro Dios (ver Is 11, 1-10). Que al final de los tiempos habrá un cielo nuevo y una tierra nueva donde hasta los enemigos más irreconciliables vivirán en paz. Por tanto que en vuestra diaria lucha contra el mal los sostenga la certeza de que Cristo ya ha vencido, y que los remanentes del mal que aún nos golpean serán definitivamente derrotados en su última venida. No hay nada que renueve más nuestro compromiso que saber que estamos del lado de Cristo Rey, vencedor, y que luchamos bajo su guía.     

Queridos Policías: nunca desfallezcan en su misión de luchar contra el mal, porque en esta tarea, somos más que vencedores gracias a Aquel que nos amó (ver Rom 8, 35-39). Por eso la esperanza no falla. Además cuentan con la constante intercesión de Santa Rosa de Lima, vuestra patrona, quien era pobre en recursos pero rica en fervor. Que Ella les enseñe a mantener vivos en sus corazones el ardor por la misión, la fidelidad a los ideales y la pasión por la misión policial. 

A la luz de esta firme esperanza su trabajo adquiere un significado valioso, que implica valores humanos y cristianos: el honor, la lealtad, la honestidad, el servicio, la camaradería, el sacrificio hasta el extremo, la fe, y la caridad. Ustedes tienen la misión de preservar la vida de los demás en algunos casos hasta el extremo de dar la propia vida por ello. Que todos cuando se acerquen a ustedes experimenten su ayuda, protección y amabilidad.

Asimismo no se olviden jamás que un Policía con valores es un instrumento muy importante en la formación de nuestro amor por la Patria y el respeto por los derechos de los demás. Yo siempre recuerdo con gratitud al Policía de mi barrio que cuando era niño, y después adolescente, no sólo nos cuidaba, sino además nos enseñaba con sus diarias lecciones cívicas cómo ser mejores ciudadanos. Junto con las enseñanzas de mis padres y de mis sacerdotes, las enseñanzas de aquel Policía me han ayudado a ser un mejor peruano y cristiano.

Finalmente quiero expresarles mi gratitud por todo el trabajo que vienen realizando para dar seguridad al Papa Francisco y a los millones de peruanos que iremos a su encuentro en las múltiples actividades y encuentros que el Santo Padre cumplirá en el Perú. Una vez más el sacrificio de ustedes nos permitirá a nosotros poder gozar y vivir esos días como una verdadera fiesta de la fe. Que Dios los bendiga y que María Santísima, cuya Inmaculada Concepción pronto celebraremos, los cubra siempre con su manto maternal, los proteja de todo mal y los haga Policías íntegros e intachables.

San Miguel de Piura, 05 de diciembre de 2017.

martes 5 diciembre, 2017