HOMILÍA DEL ARZOBISPO METROPOLITANO DE PIURA CON OCASIÓN DE LA LLEGADA DE LAS RELIQUIAS DE SANTA ROSA DE LIMA

Con profunda alegría recibimos en Piura, las reliquias de primer grado de Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, de América y de las Filipinas en el año en que celebramos los 400 años de su fallecimiento e ingreso a la gloria del Cielo. ¿Por qué los católicos veneramos las reliquias de los santos? Las veneramos por la convicción que tenemos de que los santos cristianos, al haber participado en la Resurrección de Cristo, no pueden ser considerados simplemente como muertos. “Cuando la Iglesia nos invita a venerar los restos mortales de los mártires y de los santos, no olvida que, en definitiva, se trata de pobres huesos humanos, pero huesos que pertenecían a personas en las que se ha posado la potencia viva de Dios. Las reliquias de los santos son huellas de esa presencia invisible pero real que ilumina las tinieblas del mundo, manifestando el Reino de los Cielos que está dentro de nosotros. Proclaman, con nosotros y por nosotros: “Maranatha” ―”Ven, Señor Jesús”.[1] En definitiva las reliquias nos conducen a Dios mismo.

Nuestra santa peruana, fue la primera flor de santidad que floreció en nuestro continente americano y a pesar de los siglos que han transcurrido con satisfacción podemos decir que la fragancia de esta “rosa” no se ha desvanecido con el paso de los tiempos sino todo lo contrario, el perfume de su bondad y amor se ha acentuado con los siglos.

La santidad de Santa Rosa sigue hoy en día asombrando y cautivando a propios y a extraños. Ella sigue difundiendo el perfume del conocimiento y del amor de Cristo.

Características de la santidad de Santa Rosa de Lima

Veamos ahora algunos de los rasgos principales de la santidad de Rosa de Lima, para que de esta manera la presencia de nuestra hermana y compatriota entre nosotros estos días encienda en nuestras vidas cristianas intensos deseos de santidad y apostolado. Tres fueron las características principales de la santidad de Santa Rosa de Lima. En primer lugar, Rosa de Santa María se distinguía por su profunda vida de oración, oración entendida como un dirigirse interiormente al Señor, como estar en su luz, como un dejarse incendiar por el fuego santo de su amor. Tal fue su vida interior que Santa Rosa llegó a las cumbres más altas de la mística, es decir de la unión con Dios Uno y Trino.  

En segundo lugar Santa Rosa se distinguió por su amor preferencial por los pobres. Puesto que ella ama a Cristo, el despreciado, el doliente, Aquél que por nosotros se hizo pobre, ella también ama a los pobres que llegaron a ser sus hermanos más cercanos y queridos. Las penitencias que ella hacía no eran absolutamente una forma de masoquismo, sino de solidaridad con todos los pobres y los que sufren, solidaridad que brota de la comunión con el Cristo doliente y crucificado.

Finalmente el tercer rasgo de su santidad fue su ardor por la misión. Santa Rosa ardía en deseos de ir por las calles de todo el mundo para conducir a todas las personas hacia el Señor Jesús, el Reconciliador. Rosa expresaba con estas palabras este anhelo por su misión: « ¡Escuchadme, pueblos! ¡Escuchadme, naciones! Por mandato de Cristo os exhorto». Ahora en el cielo, libre del vínculo de un solo lugar, va por todas las calles de la tierra realizando la misión que anhelaba: llevar a todos al encuentro de vida con el Señor Jesús. Que a ejemplo de ella seamos cristianos de oración, de intensa vida de caridad para con los más pobres. Cristianos que hagamos penitencia por nuestros pecados y por un mundo que es impenitente. Cristianos llenos de ardor por la misión de anunciar a Jesús como el único Salvador del hombre ayer, hoy y siempre.

Otras características de su santidad

Pero la santidad de Santa Rosa se expresa también en otras características muy bellas y hermosas como por ejemplo en su profunda fe en Dios. Creyendo en el Señor, Santa Rosa también creía en la Iglesia, se adhería firme y totalmente a las verdades de la fe y vivía con verdadero gozo espiritual los sacramentos, sobre todo la Eucaristía. Su profunda fe en el Señor se veía sobre todo manifestada en los momentos de cruz y de prueba. En esos momentos difíciles ella nunca dudaba de la presencia de Dios ni de su amor. Más bien mantenía firme su total confianza en el Señor. Qué ejemplo para nosotros que a la primera dificultad solemos dudar del amor del Señor y rechazamos su Cruz.   

Asimismo otro rasgo de su santidad consistía en realizar su trabajo cotidiano con alegría y en actitud de ofrecimiento al Señor, ya sea en las labores cotidianas del hogar, en la cocina, el cuidado de sus hermanos menores, en la costura y el bordado, en la atención a sus padres cuando éstos envejecieron, y en el cuidado de los enfermos menesterosos y de los esclavos negros. Estos últimos no tenían un hospital a dónde recurrir en los tiempos de nuestra Santa. No nos olvidemos que Santa Rosa era una laica que se adhirió a la Tercera Orden Dominicana, y por tanto vivió su santidad en el mundo impregnando las realidades temporales con los valores del Evangelio. Que ella nos enseñe a vivir nuestra vida cristiana en el quehacer cotidiano, consagrando todas las realidades temporales a Dios.

Rasgo de su santidad fue su profunda piedad filial a Santa María. Por eso ella unió a su nombre de “Rosa” el de “Santa María”, el día en que fue confirmada nada menos que por Santo Toribio de Mogrovejo. Pruebas de su profundo fervor mariano fue su devoción a la Virgen del Rosario que hasta nuestros días se venera en el Convento de Santo Domingo en Lima, y su testimonio de que el Señor le hacía muchos favores a través de esta imagen y devoción de la Virgen María. Igualmente, señal de su gran amor a María fue el haber usado las mismas palabras de la Madre de Dios en la escena de la Anunciación-Encarnación con ocasión de su desposorio místico con Jesús: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra” (Lc 1, 38). Indudablemente fue en la escuela de María donde Santa Rosa aprendió a ser toda de su amado Jesús.

Cualidad saltante de su santidad fue también su profunda alegría. ¿Cómo nos imaginamos a una santa que rezaba mucho, que hacía penitencia, que atendía a muchas personas enfermas, que era muy hacendosa y que tenía un alto sentido del deber? ¿Triste, excesivamente seria, poco comunicativa? De ninguna manera. Santa Rosa era una mujer y una santa muy alegre lo cual lo manifestaba en las poesías y en las canciones que componía y cantaba, como villancicos y otros cantos de alabanza al Señor, así como en los instrumentos musicales que tocaba con frecuencia como la vihuela que era una especie de guitarra de su época. Santa Rosa era una mujer alegre y de espíritu jovial, más extrovertida que introvertida.    

Finalmente un último atributo de su santidad fue su humildad y sencillez, la que vivía en su obediencia a sus padres, y entregando las ganancias de su trabajo a su familia, a la Iglesia y a sus pobres. Fue una mujer muy paciente, jamás hubo en ella rasgos de rebeldía alguna, y cuando la maltrataban no devolvía jamás el insulto. Buscaba no llamar la atención, fue modesta y austera y por ello Dios se enamoró de su corazón y a los 31 años de edad la llamó a gozar de la dicha del Cielo. Como fruto de su humildad y sencillez miles acudieron a su velorio y a sus exequias.

Queridos hermanos que la santidad de esta “rosa peruana”, la primera santa de América, nos perfume. Que como Santa Rosa de Lima seamos santos, porque los santos son los verdaderos reformadores de la Iglesia y del mundo, porque sólo los santos son los genuinos artesanos de un mundo renovado en la verdad y el amor que es Cristo.

Santa Rosa intercede por la reconstrucción de Piura y por la Visita del Papa Francisco al Perú      

Hoy ante la presencia de las reliquias de Santa Rosa quisiera también pedirle por la ansiada reconstrucción material y moral que necesita Piura y por el próximo Viaje Apostólico del Papa Francisco a nuestra Patria, por ello ante sus reliquias le pido:

Te pedimos humildemente Santa Rosa de Lima, compatriota y hermana nuestra, que te apiades de nosotros. Que por tu intermedio tu amado Jesús nos conceda abundantes bendiciones, de manera especial te pedimos por la anhelada reconstrucción de nuestra querida Región Piura, para que pronto comiencen los trabajos que tanto necesitamos y estos contribuyan al bien común, donde los pobres y los damnificados sean los predilectos.

Asimismo, hermana nuestra, intercede por el Viaje Apostólico del Papa Francisco a tu querido Perú, para que unidos por la esperanza, los peruanos abramos nuestros corazones a las enseñanzas del Vicario de Cristo en la Tierra y así seamos discípulos-misioneros del Evangelio de la creación, de la vida, de la familia y de la reconciliación. Amén.      

San Miguel de Piura, 01 de octubre de 2017.

    Misa con ocasión de la llegada a Piura de las reliquias de Santa Rosa de Lima 
Patrona del Perú, de América y de las Filipinas

[1] S.S. Benedicto XVI, Discurso en la Fiesta de Bienvenida a los Jóvenes XX Jornada Mundial de la Juventud, 18-VIII-2005.

 

ORACIÓN A SANTA ROSA DE LIMA

 

Gloriosísima patrona y abogada nuestra,

Rosa de Santa María,

purísima flor de santidad e inocencia,

esposa amantísima de Jesús.

 

Por aquel incendio de divino amor que abrasó tu corazón

para con tu soberano Esposo,

y por el celo ardiente por la salvación de las almas,

por el amor a tu pueblo y a tu patria el Perú,

 

te pedimos humildemente que por tu intermedio

tu amado Jesús nos conceda

abundantes bendiciones,

de manera especial

la ansiada Reconstrucción de nuestra querida Región Piura,

para que pronto comiencen los trabajos

que tanto necesitamos

y éstos contribuyan al bien común,

donde los pobres sean los predilectos.

 

Igualmente Rosa de Santa María

te pedimos que por la próxima visita del Papa Francisco al Perú,

para que unidos en la esperanza,

construyamos un Perú más justo y reconciliado.

 

Santa Rosa sé nuestra intercesora,

y consíguenos lo que con gran confianza solicitamos

si es a mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas.

Amén.

sábado 30 septiembre, 2017