CARTA DEL ARZOBISPO METROPOLITANO DE PIURA CON OCASIÓN DE LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCEDES PATRONA DE LAS FUERZAS ARMADAS DEL PERÚ

Muy queridos hermanos y hermanas en el Señor Jesús y María Santísima, Nuestra Señora de las Mercedes:

Quiero hacerles llegar a todos mi más sincero saludo en el día en que celebramos a “Nuestra Señora de las Mercedes”, Madre y Patrona de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestra Región Piura. Me encuentro estos días participando junto con el Papa Francisco y con muchos Obispos del mundo, en el VIII Encuentro Mundial de las Familias, en mi condición de Presidente de la Comisión Episcopal de Familia del Perú. Espiritualmente estoy muy unido a todos ustedes y ruego perdonen mi ausencia en esta ocasión.

Mediante esta carta, deseo dirigirles primero unas breves palabras de saludo y exhortación a los peruanos que visten el uniforme de la Patria. Hoy nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional, así como toda la Región Piura, rinden homenaje de filial amor a “Nuestra Señora de la Merced”, Patrona de los Campos y de las Armas del Perú, Gran Mariscala de nuestra Patria. De manera especial queremos poner bajo su protección a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional quienes le profesan un profundo amor filial, testimoniado públicamente en el reciente X Congreso Nacional Eucarístico y Mariano.

Ruego a la Virgen de las Mercedes, que vele por ellos, que los  proteja de todo mal, que bendiga a sus familias y sobre todo les ayude en su trabajo cotidiano para que sean siempre los dignos herederos de la gloria del Gran Almirante del Perú y peruano del milenio, Don Miguel Grau Seminario; del héroe de Arica, el Coronel Francisco Bolognesi Cervantes; del héroe de la aviación peruana, el Capitán José Abelardo Quiñones Gonzáles, y de los héroes Mariano Santos Mateo y Alipio Ponce Vásquez, mártires de nuestra Policía, y de esta manera siempre enaltezcan a la Patria, al Pueblo Peruano y a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.

Rindo mi homenaje esta mañana a los peruanos de uniforme, quienes con su sacrificio y entrega diaria, contribuyen al engrandecimiento del Perú, sirviendo muchas veces en los lugares más inhóspitos, cumpliendo con su sagrada misión de resguardar la soberanía y la integridad territorial, así como la seguridad interna, coadyuvando de esta manera al desarrollo del país a través de sus unidades militares.

Delante de la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, los invito a que recemos como lo hiciera en 1921 el gran Mariscal del Perú, don Andrés Avelino Cáceres:

“Madre de nuestro Ejército: humilde a tus plantas como acostumbré en mi juventud de soldado, hoy el anciano Mariscal te repite el ruego de toda su vida: que la fe en las mercedes que otorgas cual guía luminosa, abra al Perú la ruta de la gloria”.

Sí hermanos, hoy le pedimos a La Virgen de las Mercedes, que cual guía luminosa abra al Perú la ruta de la gloria. Para ello será imprescindible que todos los peruanos, con uniforme o sin él, luchemos unidos, juntos bajo la guía de María Santísima, por recuperar los valores y las fuerzas morales que hacen grande a una nación.

“Patrona de los Campos y de las Armas del Perú”, ayúdanos a construir un Perú justo y reconciliado, libre de enfrentamientos entre peruanos, donde la búsqueda del bien común, y no la de nuestros intereses personales o partidarios, sea la guía de nuestro actuar.

Auxílianos, oh Madre, para vernos libres del egoísmo insolidario, y que más bien siguiendo tu ejemplo y modelo de servicio, seamos fraternos, seamos más hermanos. Enséñanos a saber abrir nuestros corazones a todos, especialmente a los más pobres y necesitados, para hacernos sensibles con sus sufrimientos y padecimientos, y compartamos con ellos nuestros bienes, y así les llevemos consuelo y esperanza.

Tú, nuestra adorada “Mechita” cubre con tu manto maternal y protege a toda nuestra Región Piura y a nuestro Norte. Aleja de nosotros el peligro de un Fenómeno del Niño extremadamente severo o extraordinario que pueda sembrar muerte y destrucción, atraso y más pobreza.

Más bien alcánzanos de tu Divino Hijo un tiempo sereno con suficiente lluvia, tan necesaria para nuestra subsistencia y para la fecundidad de nuestros campos y sobrevivencia de nuestro ganado.

Para ello hoy te rezamos a Ti con especial fe y devoción filial:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos siempre de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

Con mi afectuosa bendición pastoral, pide sus oraciones,

San Miguel de Piura, jueves 24 de septiembre de 2015
Solemnidad de Nuestra Señora de la Merced

jueves 24 septiembre, 2015